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Los 6 pilares de la Resiliencia

Por Francisco Giménez Plano, fundador de Augere

En términos físicos, la resiliencia es la capacidad que un objeto tiene de volver a su estado inicial después de aplicar una fuerza externa que lo modifica. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando apretamos en nuestra mano una pelota de goma y, de repente, dejamos de hacerlo.

En los años 50 del siglo pasado, el término resiliencia se comenzó a emplear en el ámbito de las humanidades, para describir una cualidad propia del ser humano, que le hace capaz de superar la adversidad con eficacia. Hoy sabemos, que dicha cualidad se componen de elementos biológicos, psicológicos y sociales.

 

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¿Eliminar los silos organizacionales? ¡Conéctalos!

Por Alexandra Montgomery

¿Los miembros de tu equipo ocultan la información de la que disponen en lugar de compartirla? ¿Echas de menos mayor cooperación en tu equipo o entre diferentes departamentos en tu organización? ¿La gente tiende a protegerse ante los cambios en lugar de alinearse con ellos?

En un estudio global de la consultora de management PWC, más de la mitad de las empresas trabajan en silos, y cada función toma sus propias decisiones sobre qué capacidades son las más importantes. Parece que hay buenas razones comerciales para ello:

En primer lugar, cuando el conocimiento es poder, las organizaciones buscan conocimientos profundos y habilidades específicas. Esto hace que sea más probable que los empleados sigan una trayectoria profesional vertical y se especialicen en una función, por ejemplo, tecnología, desarrollo de productos, recursos humanos o finanzas. Los especialistas altamente cualificados desarrollan fuertes relaciones de trabajo entre sí, una cultura y un código de excelencia compartidos. La estructura organizacional puede limitar las oportunidades para que los individuos transfieran sus conocimientos y experiencia de un área a otra, ya que implica tiempo y costos de inducción y/o reentrenamiento. Las capacidades generalistas y la amplia experiencia son a menudo menos valoradas por los cargos medios, pero son muy necesarias a medida que se asumen funciones de dirección más estratégicas.

La segunda causa de los silos es el deseo de optimizar los procesos dentro de un área funcional determinada, como las compras, la contabilidad o el control de calidad. Las funciones individuales tienen diferentes requisitos y pueden adoptar sus propios sistemas “óptimos” sin comprender cómo se ven afectados otros procesos. Esto crea procesos transversales y redundancias que no son óptimos.

Por último, el entorno empresarial global exige que las empresas se extiendan geográficamente. Por razones de adquisición de talento, producción o acceso al mercado, las empresas suelen operar en varios países y en distintos continentes. Las barreras culturales y lingüísticas también pueden agravar los efectos de los silos existentes, además de las diferencias horarias. Los silos también surgen después de las fusiones y adquisiciones.

Sin embargo, profesionales e investigadores de management, como Patrick Lencioni en su libro clásico “Silos, Politics and Turf Wars”, señalan que la mentalidad del silo devasta a las organizaciones al desperdiciar recursos, matar la productividad y poner en peligro los resultados.

 

No es una sorpresa, entonces, como recoge el citado estudio, que el 61 por ciento de los líderes empresariales afirme que una mayor colaboración entre las funciones es la clave para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Tal vez la respuesta no sea eliminar los silos. A menudo tienen beneficios importantes y están ahí por una razón. Se trata de conectarlos de manera efectiva. Esta es también la recomendación de Chris Fussell en su libro “One Mission. Cómo los Líderes construyen un Equipo de Equipos”. El autor, recordando su experiencia militar y corporativa, dice: “Si el problema está interconectado, tu organización también debe estarlo”.

Asegurar que un equipo individual trabaje al máximo es bastante difícil, pero cómo escalar esto en toda la organización es un verdadero desafío y casi nunca es un proceso sin problemas. Conectar funciones y asegurar que la información circule rápidamente a través del ecosistema organizacional es clave, dice Fussell. A continuación, se traza un camino que puede ayudar a las organizaciones a conectar o superar los silos en lugar de destruirlos:

“Nosotros” empieza en la cima

Los jefes de división a menudo establecen metas que benefician a su departamento pero que entran en conflicto con las metas de otro.En cambio, el equipo de liderazgo debe alinearse en torno a un propósito claro y una dirección estratégica. Primero deben modelar la colaboración entre ellos. En nuestro trabajo, vemos que los silos atrincherados van acompañados de canales de comunicación bloqueados en los equipos directivos. Se necesita un diálogo abierto para abordar estas cuestiones y, a menudo, ayuda que una persona neutral facilite este proceso.

Los líderes deben adoptar una visión sistémica de cómo los objetivos comunes pueden ser operativos dentro de la organización. El pensamiento sistémico reconoce las interconexiones entre las partes de un sistema y las sintetiza en un conjunto unificado. Este planteamiento, sumado a un enfoque unificado, debe aplicarse a todos los equipos para fomentar la colaboración, el trabajo en equipo y, en última instancia, la consecución del objetivo común.

Además, se necesita un cambio de mentalidad para acompañar este planteamiento sistémico.

Chris Fussell señala que en nuestro mundo cambiante necesitamos gestionar para liderar la disrupción, no para potenciar la estabilidad o control, como históricamente sucedía.

Naturalmente, esto requiere un liderazgo diferente, que se sienta cómodo en la incomodidad y sea capaz de dejar ir la mentalidad de “control y mando”, inherente a la mentalidad del silo.

Tecnología colaborativa

Un problema común de la mentalidad del silo es que las personas sólo ven las cosas desde su perspectiva en su trabajo diario, por lo que es más probable que tomen decisiones que protejan a su departamento en lugar de promover los objetivos generales de la organización. Alentar el acceso y la libre circulación de la información fomentará las ideas, iniciativas y mejoras de los procesos entre departamentos.

Las plataformas técnicas, como las plataformas integradas de la cadena de suministro o el software de CRM (gestión de relaciones con clientes), pueden fomentar la visibilidad de extremo a extremo y la conciencia interdisciplinaria. La última generación de herramientas de gestión de proyectos también proporciona una plataforma sólida para más agilidad en la ideación, diseño e implementación de productos. Las herramientas digitales de colaboración como Slack, Confluence o Microsoft Teams pueden ser particularmente útiles para equipos matriciales o geográficamente dispersos. De manera más informal, las salas de chat virtuales y los foros en línea ofrecen a las personas la oportunidad de interactuar libremente.

Sin embargo, el progreso tecnológico por sí solo no resolverá las carencias del comportamiento humano; de hecho, a menudo lo exacerba. Hay aquellos colegas que están sentados a 10 metros uno del otro y prefieren enviar correos electrónicos en lugar de tomar el teléfono o caminar hacia el escritorio del otro. O los correos electrónicos, leídos a medias y respondidos apresuradamente, generando malentendidos y posiblemente re-trabajo por parte de todos los involucrados.

Proporcionar puntos de conexión

Cuando las personas interactúan cara a cara para resolver un problema en particular, tienen la oportunidad de compartir ideas y aprender más sobre cómo superar los obstáculos. Por ejemplo, los foros de empleados pueden utilizarse para reunir a personas de diferentes departamentos, geografías y funciones con el fin de resolver los retos reales a los que se enfrentan en la organización, fomentando así el flujo de comunicación entre departamentos.

Se pueden crear oportunidades para que las personas que no trabajan (siempre) juntas se reúnan. Esto les da la oportunidad de conocerse como personas con retos, intereses o experiencias similares, que fomentan la confianza y el intercambio de información. Esto puede hacerse en una variedad de formatos, tales como clubes deportivos y sociales, almuerzos abiertos, retiros fuera del lugar de trabajo, grupos de aprendizaje (action learning sets) o lunch & learns.

Entrenar y trabajar juntos

Otra forma de fomentar la colaboración son las formaciones interdisciplinarias, sesiones de desarrollo de empleados o team building. Estas son grandes oportunidades para enfatizar el propósito común de la organización y cómo cada uno contribuye a él. Los comportamientos colaborativos pueden ser entrenados y practicados – habrá que asegurar que estas actividades estén diseñadas para incluir mucho movimiento e interacción – esto genera conciencia, empatía y cambio de percepción, claves para superar la mentalidad del silo.

Si es posible, tenga espacios de reunión accesibles que permitan la reunión espontánea, como mesas de reunión de pie y pizarras blancas abiertas (además de espacios que permitan la privacidad). Las áreas de descanso más relajadas con sofás o sillones pueden ser eficaces para estimular la creatividad y la colaboración. Como explicó el jefe de recursos humanos de Yahoo, “algunas de las mejores decisiones e ideas provienen de las discusiones en los pasillos y en la cafetería”.

El espacio de oficina se puede utilizar de forma que se maximicen los encuentros entre los empleados, pero esto requiere planificación y diseño adecuado.

Algunas organizaciones ofrecen oportunidades para que la gente se incorpore a reuniones de otros departamentos por un tiempo. Las intervenciones más involucradas, como el intercambio de trabajo, la asignación temporal de personal a diferentes unidades de negocio o la asignación de expatriados, deberían formar parte de una estrategia concertada de RRHH para aumentar la movilización y el aprendizaje transversal.

Recompensar el comportamiento colaborativo

Muchos planes de compensación, especialmente para las actividades de captación o atención al cliente, están sesgados hacia la competencia en lugar de la colaboración con otras partes de la organización. Si el proceso de recompensas está diseñado para apoyar objetivos aislados, la colaboración es improbable. Las personas hacen lo que se les recompensa, y esto incluye recompensas monetarias o emocionales.

Las organizaciones necesitan incentivar a sus empleados para que intercambien ideas y colaboren. Asegurarse de que los managers entiendan qué es lo que motiva intrínsecamente a sus equipos y cómo esto puede alinearse con los objetivos generales de la empresa.

Este artículo de Harvard Business Review cita un ejemplo de una empresa que lanzó un concurso interno con el objetivo de promover el intercambio de ideas, información y procesos innovadores. Se animó a los equipos a “robar” una idea o innovación de otra unidad e incorporarla con éxito en sus propios procesos – el “ladrón del mes” ganó un premio y un reconocimiento interno por parte de la Alta Dirección. Del mismo modo, cuando la mejor práctica o proceso de un equipo fue adoptado por otra unidad de negocio, los originadores ganaron un precio.

Como hemos visto, la mentalidad del silo puede ser contrarrestada, a través de la mejora sistémica de los procesos, el uso intencional de la tecnología, la provisión de puntos de conexión multifuncionales para sus empleados y un sistema de recompensa que se centra en los objetivos comunes y hace énfasis en la colaboración. Lo más importante, sin duda, es un cambio de mentalidad que tiene que empezar en el equipo de liderazgo, que se transmita en cascada a toda la organización.

 


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Entonces mira también: Construir conversaciones poderosas: Feedback y Feedforward

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  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Agilidad emocional y su importancia en el trabajo

Por Alexandra Montgomery

¿Pueden expresarse las emociones negativas en tu lugar de trabajo? ¿O sientes que siempre tienes que ser “positivo” para tener éxito? ¿Es consciente tu equipo del impacto que puede tener el estado de ánimo de un miembro del equipo en el desempeño del resto?

Según la psicóloga de Harvard Susan David, las personas en el lugar de trabajo a menudo tratan de ignorar las emociones incómodas lo que, a largo plazo, puede dar como resultado un tremendo estrés. O, peor aún, no son capaces de reconocer las emociones, ni en sí mismos ni en los demás. Esto tiene el efecto de encerrar a la persona en patrones de comportamiento poco saludables impulsados por emociones reprimidas que pueden conducir a una toma de decisiones inadecuada, a problemas interpersonales y a la desconexión.

Las personas en el lugar de trabajo a menudo tratan de ignorar las emociones incómodas lo que, a largo plazo, puede dar como resultado un tremendo estrés, incluso conducir a decisiones inadecuadas, problemas interpersonales y la desconexión.

 

Reactivo vs. Generativo

En situaciones estresantes – y esto es diferente para cada uno – accedemos a una parte de nuestro cerebro llamada sistema límbico (concretamente a la amígdala), activando una respuesta de “lucha o huida” que incluye reacciones fisiológicas en el cuerpo. Se puede decir que tus emociones toman el control, influyen fuertemente en tu pensamiento en ese momento y reducen tus opciones de acciones apropiadas – te vuelves reactivo. Cada experiencia emocional negativa deja una huella, no sólo en tu cerebro sino también en todo tu sistema fisiológico y energético.

Con la práctica puedes acelerar tu capacidad de acceder a las partes “pensantes” de tu cerebro, lo que te permitirá generar diferentes pensamientos y evocar respuestas emocionales constructivas. Para lograr esto necesitamos construir autoconciencia y regulación emocional a través del cuerpo, como se ejemplifica en todas las prácticas meditativas y reflexivas. En el coaching, trabajamos con una variedad de herramientas, como el movimiento, la respiración, la atención plena y la visualización.

 

Las Emociones se corporalizan

Los científicos han intentado responder a la pregunta “¿qué es lo primero, el pensamiento o la emoción?” Todavía no tenemos una respuesta clara, pero los avances de la neurociencia han arrojado luz sobre cómo las emociones están inextricablemente ligadas a nuestra fisiología. Uno de los hallazgos clave en neurobiología es que nuestra estructura interna de cuerpo, mente y emociones es dinámica y cambia continuamente, lo que se denomina neuroplasticidad. Cuando haces, piensas o sientes algo nuevo, creas una nueva vía neural, una nueva estructura fisio-psicológica, una nueva forma de ser. Esta es la base de toda transformación personal y con práctica regular se van incorporando nuevos aprendizajes y habilidades.

Curiosamente, tal como fue investigado por la neurofisióloga Susana Bloch en la década de los 70, también se puede comenzar a activar una emoción en particular mediante la respiración intencional, la expresión facial y la adopción de una postura corporal que suele acompañar a esta emoción. Por ejemplo, si sonríes (incluso voluntariamente), relajas tu postura y respiración, tu cerebro activará una respuesta emocional positiva. Alternativamente, trata de hablar sobre algo por lo que estás enojado de una manera divertida, incluso cómica. ¿Qué observas qué sucede?

Cuando haces, piensas o sientes algo nuevo, creas una nueva vía neural, una nueva estructura fisio-psicológica, una nueva forma de ser. Esta es la base de toda transformación personal y con práctica regular se van incorporando nuevos aprendizajes y habilidades.

 

Estados de Ánimo

Otra distinción útil es la que se hace entre estados de ánimo y emociones. Las emociones suelen estar relacionadas con un evento, son muy efímeras, es decir, duran segundos o minutos, mientras que los estados de ánimo viven en segundo plano y son a largo plazo. Con el paso de los años, los hábitos y características emocionales pueden convertirse en tu temperamento. Según el coaching ontológico, los cuatro estados de ánimo básicos son la ambición, la aceptación, la resignación y el resentimiento.

Llevamos nuestros estados de ánimo como ropa, a menudo se vuelven “invisibles” para nosotros (¡pero no para los demás!). Nuestro estado de ánimo define lo que vemos posible, funciona como una predisposición a la acción, tanto física como emocional y cognitiva.

Los estados de ánimo pueden ser creados en el cuerpo, como reacción a la alimentación, por ejemplo, café, chocolate, comida rápida y, a los cambios fisiológicos, como la exposición al sol, la falta de sueño y los cambios hormonales. Los estados de ánimo son contagiosos – el sistema nervioso de otras personas puede desencadenar una reacción en ti, lo que se conoce como contagio afectivo. Lugares  – piensa en París en primavera – así como organizaciones, incluso equipos tienen estados de ánimo colectivos.

Los estados de ánimo son contagiosos – el sistema nervioso de otras personas puede desencadenar una reacción en ti, lo que se conoce como contagio afectivo.

 

Practicar la Agilidad Emocional

Para aumentar el bienestar, la eficacia y el desempeño en nuestro mundo VUCA (volátil, incierto – inglés uncertain – complejo y ambiguo) es esencial desarrollar una amplia gama de respuestas emocionales. La psicóloga de Harvard Susan David utiliza el término “agilidad emocional” para describir el proceso por el cual las personas pueden responder productivamente a sus experiencias internas para generar los resultados deseados. Se basa en el trabajo de Daniel Goleman, quien acuñó el término “Inteligencia Emocional”.

La agilidad emocional no ocurre de la noche a la mañana – es un proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Lo siguiente puede ayudarte a desarrollar tu agilidad emocional. Es útil trabajar con un entrenador, consejero o persona de confianza que sea emocionalmente ágil.

  • Identifica y etiqueta tus emociones: desarrolla un vocabulario emocional más amplio que “Estoy bien…“. Las emociones básicas son alegre, enojado, triste, temeroso, sorprendido y disgustado. Posiblemente puedas distinguir entre emociones relacionadas, como la furia y la ira, la indignación y el asco. Puede ser útil mirar el diccionario o un tesauro para ver cómo las diferentes tonalidades emocionales resuenan contigo.
  • Observa desde una distancia corta: Por ejemplo, decir “Estoy decepcionado con este miembro de mi equipo” pone el foco en el otro mientras que “Me siento decepcionado por algo que hizo este miembro de mi equipo” enfatiza la respuesta emocional tuya. Es un cambio sutil de estar en la emoción a estar con la emoción. Esto te permite entender mejor tus patrones de pensamiento subyacentes e identificar aquellas situaciones que te provocan esas respuestas.
  • Reconoce la validez de los sentimientos sin juzgar. A menudo, las reacciones emocionales ocurren porque sentimos que lo que es importante para nosotros está bajo ataque. ¡Una gran oportunidad para explorar qué necesidades y valores se están expresando! Por ejemplo, un miembro de tu equipo reacciona enérgicamente ante una propuesta de cambio de horario de trabajo. Explora cuáles podrían ser sus necesidades subyacentes, diciendo, por ejemplo: “Puedo ver que este es un tema importante para ti. Me gustaría entender mejor. Por favor, cuéntame más sobre cómo te afecta esto en tu trabajo…“.
  • Expresa las emociones de una manera sana: por ejemplo, a través de una conversación constructiva guiada, la escritura de un diario, la actividad física o la actividad creativa (pintura, dibujo, escultura). Si te sientes abrumado, usa la respiración consciente y la atención plena para llegar a un estado más neutral y luego expresa tus emociones de una manera segura.
  • Próximos pasos: Explora cómo puedes utilizar los conocimientos adquiridos al confrontar tu mundo emocional para mejorar la comunicación y la toma de decisiones. ¿Qué pequeños cambios puedes hacer para expresar tus valores y necesidades de una manera más auténtica? ¿Necesitas realizar una acción, una petición, una oferta o una queja responsable?

 

La agilidad emocional tiene un papel importante que cumplir en la vida organizacional. Ofrece valiosas oportunidades de crecimiento para las personas, reduce los errores relacionados con el estrés, fomenta la creatividad y la innovación y conduce a un mejor compromiso y engagement. Llega al corazón de lo que realmente motiva a las personas y crea lugares de trabajo impulsados por valores en lugar de emociones reaccionarias.

 


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  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
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  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Mindfulness como entrenamiento del Liderazgo transformacional

Por Alejandra Sánchez Yagüe/ Directora de Mindtraining. Coach, PNL Practitioner, Mindfulness Trainer

Bernard Bass, doctor en Psicología Industrial y docente investigador de la Binghamton University, publicó en 1985 su libro Leadership and Performance Beyond Expectations, en el que desarrollaba su modelo de liderazgo transformacional, basado en la diferenciación que James MacGregor Burns hizo a finales de los años 70 sobre dos tipos de liderazgo opuestos: el transaccional y el transformacional.

Burns define el liderazgo transaccional como el intercambio entre el líder y sus seguidores, en el cual estos reciben un valor a cambio de su trabajo (relación costo-beneficio).

En contraposición, el liderazgo transformacional estimula el emerger de la conciencia de los trabajadores, los cuales se comprometen con el logro de la misión de la organización dejando de lado sus intereses personales, para enfocarse en los intereses del colectivo, teniendo un efecto multiplicador o efecto cascada, el cual estimula tanto la transformación individual como la colectiva.

Este emerger de la conciencia da como resultado que las personas dentro de la organización se conviertan en líderes autorregulados y auto controlados, en líderes conscientes. Y es en esta transformación del liderazgo donde el entrenamiento en Mindfulness tiene muchísimo que aportar.

Mindfulness es una técnica cada vez más extendida que se basa en la utilización de técnicas de entrenamiento mental para llevar a la mente al momento presente y al desarrollo de la atención plena.

Está demostrado que llevar la mente al pasado y al futuro produce ansiedad, frustración o estrés. Llevarla al aquí y ahora produce estados de aceptación y ausencia de juicios, lo que conlleva sensaciones de bienestar mental.

Estar en el presente significa que ya no presuponemos que, como una vez en el pasado fallamos, esto significa que siempre fallaremos. Tampoco presuponemos por ejemplo que, dada la situación de crisis, es lógico que la empresa vaya mal (esto sería anticiparnos al futuro).

Llevar nuestra mente al presente nos convierte en líderes más seguros y eficaces pues ahorramos enormes cantidades de energía en rumiar sobre pensamientos catastrofistas o anastrofistas sobre el futuro o sobre sentimientos de arrepentimiento por nuestras equivocaciones del pasado.

Cada vez son más las organizaciones que confían en los entrenamientos en Mindfulness para desarrollar a sus líderes. Google, Hewlett Packard, Intel, Microsoft, Boeing, NASA o Sun Microsystems son algunos ejemplos de empresas que han desarrollado programas de liderazgo basados en Mindfulness. En estos programas se enseña a los directivos cómo entrenar su mente sobre todo en 4 áreas: atención, intención, autorregulación emocional y autoconciencia.

Lo interesante de esta técnica es que se puede integrar en cualquier actividad cotidiana tal como conducir, comer, tomar un café. Ya no hace falta sentarse en un lugar apartado sin ruido y durante horas para meditar. Mindfulness nos enseña a incorporar la meditación en la vida cotidiana, entendiendo la meditación como entrenamiento de la mente en atención plena.

 

El líder que iba en una silla de ruedas

Por Alejandra Sánchez Yagüe, Executive Coach

Acabo de llegar de dar una clase de Mindfulness. Me siento delante de mi ordenador y me pongo a revisar correos, página de Facebook, Twitter, y de repente veo un mensaje en el Facebook de una persona que no conozco. Me llama la atención la foto de su perfil pues parece que es la de un chico que va en silla de ruedas y con una máscara en la cara para respirar. Pienso que al mensaje de “hola, buenas noches” con el que se presenta, merece la pena contestar.

Al cruzar cuatro palabras ya percibo un liderazgo de rompe y rasga y le digo. “Vaya, Jaime, tu eres un pedazo de líder” y el me responde “Soy un revolucionario de los discapacitados”. Ante esto, mi corazón alegre responde “bienvenido, entonces, a la revolución del amor”.

Me habla de su blog y de que necesita expandir su misión: él ha nacido para demostrar al mundo que se puede ser feliz en una silla de ruedas.

Me dice que él es feliz y que se siente muy vivo gracias a su lucha para que se investigue sobre las enfermedades “raras”.

A él se le diagnosticó una distrofia muscular Duchenn de nacimiento.

Me habla de su blog Departamentodeximo y de su lucha feliz.

En su blog veo fotos de él con la selección española, con sus amigos y familiares, aquí y allá…Me doy cuenta de que este chaval no para. 26 años y arrastra corazones allí donde vaya.

Leo en su blog algunos de sus consejos de vida para ser feliz:

“En esta vida hay que echarle un poco de cara y de esta forma conseguirás mas cosas”. “Hay que tener una cosa clara, que para hacer todas estas cosas hay que ser decidido y no pensar mucho las cosas, que si no, no hacemos nada”. “Muchas veces es mejor no preguntar, porque si preguntas si se puede pasar, lo más seguro es que te digan que no. Y la mejor de todas “Cada persona es como es y al que no le guste, a tomar por… ”.

Con sus apenas 26 años, Jaime me ha demostrado que el verdadero liderazgo es el liderazgo del corazón. Desde ahí, todo, absolutamente todo es posible, y si no que se lo pregunten a Jaime, que de esto es una gran lección de vida.

Gracias, Jaime, por liderar un mundo de discapacitados y por recordarme que los verdaderos discapacitados son aquellos que no saben amar.

 

Are YOU a Victim, a Student or a Master?

By Mike George

Life means change and change signifies the flowing and flowering nature of life.  Life, like a river, is always on the move. Unfortunately we tend to learn that we have to ‘damn’ the river as we try to stop the flow and ‘hold on’ to a) the way things are and b) what we think we have acquired from the river.  This is known as the ‘Damn It!’ philosophy of change management!  A few will learn to practice the ‘Judo’ philosophy, continuously letting go of the old so that they can welcome and ‘embrace the new’, thereby creating ways to flow with and not against the river of life.

Do YOU fear change?  Are you practicing the Damn It! philosophy?  Do you find yourself resisting people and situations?  Any form of resistance anywhere, anytime, means you fear change.  It means you ‘believe’ you are about to lose something, as any kind of fear is always the sign of ‘imagined’ future loss.  The eight most common things that people fear losing when their resistance starts to show up are in the areas of position, power, pay, possessions, people, prestige, privileges or personality.

In the past two decades the ‘change management industry’, established and sustained by an army of highly paid consultants and trainers, have preached their gospels on how to meet, measure, manage and be a master of change in the world.  One of their mantras is:  the only thing in this world that doesn’t change is change itself.  But it looks like they may have missed the main trick!  For there is something else that never changes and that is ‘the one’ that observes change happening.  The one who watches, witnesses and waits on change is none other than ones ‘self’.  It is the one thing that never comes and goes!

The management of change implies that change can be controlled, but the real master of change knows that they can neither control any change in the world ‘out there’ and nor do they need to.  And they definitely do not want to!  But they are aware that they can influence the flow of change. The master of change has realized that change at all levels, from the material to the mental, from events to circumstances, is like background music in a movie, it simply plays through, behind and around every scene.  The symphony of life is called change.  And the symphony is always playing out exactly as it should.

Many of us see ourselves as victims of change, always blaming and complaining about how life is getting in the way of our happiness.  Some of us are students of change, attempting to work out why life throws up people, events and circumstances the way it does, always looking for better techniques and methods to not be affected and stressed by the unexpected and unwanted.  A few are masters of change, fully aware but undisturbed by anything that happens around them.  For the victim of change life is continuously stressful, for the student of change life is both a struggle and a teacher, for the master of change life is a dance.  The consultants and the trainers need victims and students of change otherwise they would be out of a job!  The last thing they want in their strategy meetings or their classrooms is a master of change, as they would then have to become the student!

So what are you?  A victim, a student or a master?  Here are some other signs and symptoms of each and an opportunity to see where you sit along the spectrum.

Perception of Change

The victim of change is always singing the song of, “Why is this happening to me?”, as they attribute their loss of happiness to someone or something ‘out there’.  The student of change endeavors to view any changes in the world ‘out there’, that are about to have an impact on the way they live and work, not as events that might force them to lose something, but as opportunities to gain something.  They are practitioners of ‘the shift’ from the ‘Damn It’ philosophy of change management, which states that you must hang on to everything in your life, to the ‘Judo’ philosophy of change management, which states that all change is simply energy coming towards you and the wise thing to do is embrace it and make it’s direction and momentum work for you.  The student’s aim is therefore to enact a shift in their perception of change from ‘possible loss’ to ‘probable gain’.  The change master on the other hand has already realised they have nothing to lose for they know that ‘in reality’ they possess nothing, so they are never ‘threatened’ by any event in the continuously changing world ‘out there’.  Free of the belief in loss, free of the desire to gain, they are free to meet life as it happens wholeheartedly, without prejudice, preference or expectation.

Capacity to Cope

In any enclosed ‘change process’, as happens within organizations, the victim of change can only handle so much.  They quickly reach their limit and shout, “Enough is enough, I can’t take any more”.  Or they start to fight with those who seem to be initiating the changes.  The change student, on the other hand, either a) seeks to understand why things around here need to change or b) endeavors to see their situation as an opportunity to increase their capacity to cope.  But they are still holding themselves in a struggle with life.  The change master has reached a point where they no longer have to cope with anything.  They have realized the very nature of life outside the self is ‘change’ but that the true nature of the self is stillness.  They know that around stillness change must flow like water around a rock.  The change master is like a rock, touched by the changing world, but never shaken, never disturbed.  They allow change to flow around and through their life but they are no longer shaped by it.

Ready, Willing and Able

The change victim is always complaining about their stress.  Any signs if stress means they are either not ready for the world to change, not willing to face change or they are not able to deal effectively with whatever changes are happening.   The change student may have recognized that the pace of change in the world is only going to continue accelerating.  They are therefore continuously ‘working’ on themselves in order to be more ready, more willing and more able to deal with it.  Their learning involves a conscious effort to shift from reacting to responding thereby restoring self control in the face of ‘the uncontrollable’.  To the change master there are no surprises so they are always able to respond appropriately.   They don’t have to ‘get’ ready, for they are always ready.  They don’t have to become willing to face whatever happens, as they have no intention of avoiding anything or anyone.

Alone or Lonely

With the tendency to take things personally the victim of change frequently feels abandoned and alone when faced with change.  The change student is continuously struggling to overcome feelings of separation, isolation and aloneness when they meet the challenges of a changing world.  They even learn to hold out their hand and assist others to cope with the changes knowing, that as they help others, they help themselves.  The change master, on the other hand, never feels isolated in a changing world for they know that everything is unbreakably interconnected at a more invisible level.  They know and are constantly aware that we are all ‘in this’ (game of life) together.  The change master never feels lonely for they know and accept separation as a natural condition of the material world.  They know they are always alone!   Connected yet separated, alone but never lonely, the change masters universe seems to be filled with paradox and apparent contradictions.  But to the change master there are no contradictions, no paradoxes, for all is one, and all is as it should be.

Mastering change is not about using pre-designed or learned techniques, strategies or tools.  Becoming a master of change is the realisation of a completely new perception of the world and of ones role in the world.  From their still and silent centre the change master sees that the world around them is in a constant state of flux, it is simply the energies of life rising and falling, ebbing and flowing, waxing and waning, and as it does it simply is as it is.  From this awareness the master of change acts, which means ‘creates their response’, from inside out, informed and shaped by the wisdom that is found in the unchanging stillness of their being, and not from the exhortations, demands, desires or the pleas of others.

Question: Where on the spectrum – victim, student, master – would you currently position your self?

Reflection: When things happen in some parts of the world they say, “Don’t just sit there, do something!”  But in other parts of the world they say, “Don’t just do something, sit there!”  Why the different responses and what is the difference between the two?

Action: Awareness exercise – take five minutes at the end of each day this week, review the day, and decide in which mode you were in (victim/student/master) at various points during the day.

 

How Present Are YOU?

By Mike George

You’re sitting in the meeting, someone calls your name and you suddenly notice you haven’t heard what’s been said for some minutes.  In a split second your attention is back in the room and you realize you had drifted off.  Not into sleep but into ‘absence’.  You’re not exactly sure how long you were away!  You were lost in a story that you were running on the screen of your mind.  You remember now.  One part was a memory of an unhappy encounter with a member of your family the night before, which then dissolved into some worries about possibly having to sell your house in the next six months.

During the course of your absence you went through a series of judgments, regrets, assessments, worries, hopes, evaluations and criticisms.  You were busy in your absence!  In just a few minutes you not only made yourself unhappy but you missed some vital information that was shared in the meeting at which you were assumed by others to be present.  Your body was in the room but you were not!

This is something that happens to us all at some time or other.  And for some it happens all too frequently.  Many of us are often absent from our life but we don’t notice our lack of presence.  We are not aware of making our many escapes from being fully ‘here’ and completely in the ‘now’, until we realize we’ve been away!

You could argue that ‘being absent’ is not a new phenomenon in human consciousness, and it’s definitely not a new and exclusive habit to this generation or this era. But like stress, abuse, interpersonal conflict and levels of anger, it seems it may be on the rise.

The Deepest Addiction!

One of the obvious reasons is we all now live in the ‘age of distraction’.  Every day our attention is up for auction.  We are surrounded and hounded by a media driven world with vast industries spending huge amounts of time and energy trying to hook our attention in order to get into our pockets.  That, combined with a sophisticated array of technological windows on to the world and the result is an ‘addiction to distraction’ unknown to previous generations.  So it’s easy to understand why we have a tendency to create the habit of escaping into a multitude of events, messages and other people’s lives.  We have become superconscious of ‘what’s happening now’ both near and far.  But this kind of ‘now’ is not an indication of real presence simply a habitual desire to know more about what’s going on somewhere else or to someone else.

And then, when we do attend the meeting, or sit quietly somewhere with our coffee, or take a stroll through the forest, the ‘habit of absence’ kicks in and we start to run a variety of stories in our heads.  Absence is when we lose our self in a mental story entirely created by our self on the screen of our own mind.  The stories are filled with those judgments, hopes, guilts, evaluations, regrets and many other thinking habits and emotional patterns.  We are not aware that they are just stories, that we are the creators of the stories and that we are losing our self, our awareness, in the stories.

Resisting Reality

Even if someone were to point out that we are attempting to escape from the reality of our self, or from the reality of what’s in front of us now, we would probably reply with something like, “But it’s natural …or… I’m being creative…or…But we need to think about these things …or… I am anticipating and preparing for what might happen in  reality”.  When, in fact, we are more likely to be resisting the reality of the present moment, fighting the reality of what’s happening in front of us now or just succumbing to the habit of avoidance.

We sometimes notice however, that our feelings of sorrow, irritation, frustration and all our fears are arising from all those moments when we lose our self in our mental compendiums of fictional tales. We sometimes notice that they disturb our peace and drain our energy. It’s not easy to see, but in truth we lose our self in our own ‘interpretations’ of previous experiences or in constructions of future speculations.  Even in the cinema we will lose our self not in the movie but in our ‘interpretations’ of the movie.  That’s why no story that we ever run on the screen of our minds is ever ‘true’!  There is always some distortion or deviation in our interpretations and re-interpretations.  Which is one of the reasons why ‘truth’ can never be captured by the mind.

Living fully in the present is quite a different ‘insperience’.  The inner signs of being fully present include a quiet mind which is no longer busy running stories of our past or future, or of other people’s lives.  All forms of resistance to the world, or projections onto the world, have ceased, and there is a serene acceptance of what is happening in the world ‘out there’ around us.  There is an easiness that feels like an ability to flow with the ever changing currents of events and circumstances alongside an inner wisdom that supplies the clarity not to just go with any old flow!  There is an inner calm that seems to give us the power to remain internally stable no matter what happens in our life or in others lives.

Seeing Through the Illusions

Imagine sitting in the cinema and not losing the awareness that you are just sitting in your head, watching through your bodies eyes, as those flickering coloured lights dance across on a blank white screen ‘out there’ in front of you. You do not lose the awareness of the simple truth which says that there is no ‘reality in’ the movie…it’s just a movie, it’s just a story.  You are therefore not surprised or shocked or indeed moved by any of the images or by any of the characters and events within the story.  Not because you do not care, not because you are resisting the movie makers attempts to manipulate your emotions, but because you don’t lose awareness of your self as the observer and that what you are observing is not real.  In fact you clearly know that the story itself is an illusion of an illusion.

The idea of being a detached observer of the movie sounds like a dull and boring life to many but that just indicates that we are addicted to our illusions.  We become addicted to the mental and emotional stimulations that illusions induce, which is why so many of us find it so hard to find real, stable and consistent peace in our life.  While positioned as a form of relaxation, entertainment is essentially a stimulated escape from the reality of our self and our life in this moment now!

Discovering Inner Peace

There normally comes a moment in the lives of those who consciously search for real relaxation, otherwise known as ‘inner peace’, when they realize that actually my real world is within me.  The ‘real’ world is the inner world of our consciousness.  It’s just that it’s not even ‘inner’, it is the self, itself!  When the self is fully present to itself there is no inner, as opposed to outer, self!  This is quite a breakthrough for most of us who have, for our entire life, learned to believe that our primary reality was out there in ‘that’ world!

In the world that is within us, the world that is I/me/you, ‘being present’ is the ability to observe whatever thoughts and images may arise in our mind without ‘going in’ to our minds or being carried away by ‘what’s on’ our minds.  Whatever feelings and memories of emotions that arise are allowed to rise and fall and fade, as they do anyway…eventually!  In this practice of watching and witnessing, the self is centred.  The self is still.  The self is peace.  The self is not ‘thinking’ I am still or I am peace, but just is.  In this ‘isness’ present moment awareness is born. And in that awareness we restore our self to ‘full power’. The peace that arises out of our stillness is also our power.  But don’t tell that to Hollywood, Bollywood or Global Sunny Beaches Inc!

In this awareness of ‘isness’ the self knows the self as it really is…as nothing and no one!  It’s a scary thought in theory, on paper, in writing, but that’s only because it threatens all the illusions of who we thought we were, all the identities that we have been creating within our stories, which we can now see as pure fiction!  Being nothing and no one is a scary thought because it means all that we have been taught about our self is not true.  Not wrong, just not true!

But it’s only scary as long as it remains as a thought, an idea, in our mind.  As soon as we restore the actuality of our ‘inner space’, rediscover the reality of our ‘self’, of our being, and notice that there is no one and no thing ‘here’, except pure awareness itself, that is when all scariness dissolves.  In that awareness we may notice there is not only the deepest peace but also the presence of an energy that ‘seems’ to permeate and connect every thing in ‘here’.  Sometimes we call that energy ‘love’.  Perhaps that’s why we sometimes glimpse in our meditations; sometimes see in our quiet moments of reflection; that the presence of love is …everything!

Question: What are the most frequently recurring stories that you find your self escaping into?

Reflection: Why do you think you often prefer to be absent to the reality of the present moment?

Action: Consciously practice being the detached observer of all that is happening around you, engaging only when you are invited to engage, and see what difference it may make to how you ‘spend’ your energy.

 

Have YOU Found the Fork in the Road?

By Mike George

In a world of accelerating change it’s no surprise there is also an increase in the number of people feeling stressed.   It goes some way to explain the parallel increase in the number of tools, techniques, books, courses and teachers all focused at helping us to manage and prevent the stresses and strains of modern life.

One increasingly visible offering centres around the idea of creating a more spiritually based life and lifestyle.  However, many have an immediate resistance to such an idea, usually because they don’t really understand precisely what it means.

When some hear the word ‘spiritual’ they immediately associate it with some kind of religious commitment or practice, which is often not a place they want to go.  They have not yet fathomed the difference between spirituality and religion.  Conversely, when others hear the word ‘religion’ it conjures ideas about that mysterious energy of ‘the spirit’ and that’s either just too ‘other worldly’ or completely irrelevant to their life.  Could that be because haven’t yet seen the difference between religion and spirituality? Then there are those who believe spirituality is just another passing fad of the ‘new age’.  While others consider any kind of spiritual or religious exploration is best left until their old age!

In this, the age of abundant information, the theories and beliefs of almost every spiritual path and religious tradition are now available at the touch of a keyboard.  On the one hand this accessibility, known by no other generation, is a huge advantage.  And yet it is also easy to thoroughly confuse ones self by ‘supermarket shopping’ the world wide web for just about every religious and spiritual concept under the sun.  So what exactly is the difference between the two?  How are we to tease them apart so that we may see clearly and decide what is best for us?  Here are a few possible pointers.

Religion, in an organized sense, tends to encourage the individual to attach to and identify with a packaged set of externally prescribed beliefs and rituals.  From a spiritual point of view this is the foundation of an ‘egoic’ state of consciousness and therefore not such a good idea.  Spirituality, on the other hand, tends to encourage a certain detachment from all beliefs and the use of some meditative and reflective practice to realise, reveal and ‘see’ what is true for oneself.  Religion tends to see this as too much freedom and the licence to do anything in the name of spirituality, much of which is considered to be neither religious nor spiritual!  The consequence is often many people running around doing many things in the ‘name of spirituality’ without realising it’s not!

One of the original meanings of religion is to ‘reconnect’, to ‘bind’ together.  Religion however, can tend to connect people to just another institution and the ideas and beliefs found therein.  Whereas spirituality tends to help the individual restore their awareness of their authentic self as opposed to their ‘learned’ sense of self, in order to reconnect with their true nature which is peaceful and loving.

Peace is My Religion

The spiritual practitioner would likely say that when one is ‘being spiritual’ ones true religion is peace itself, not as an idealised mental concept, but as a realised state of being.  And yet many who do walk a spiritual path will say that peace is not possible until all attachments are dropped, most especially attachment to beliefs and belief systems, which tend to be the currency of what we call religion!  This often seems to be why there is often the absence of peace both within religions and between religions.  Religion on the other hand tends to emphasise that there needs to be a foundation of ‘right beliefs’ in daily life in order to ensure decisions and actions are ‘righteous‘ and therefore aligned with what is right, so that we may do the right thing for our self and for others.
The difference between religion and spirituality is obviously not black and white.  It seems useful however, to understand both the differences and the similarities if we are to create an authentic path for our self through this journey we call ‘life’, regardless of whether we may call that path religious or spiritual.   As we do we will likely notice shades of grey, overlapping ideas and areas of utter contrast.

This short ‘exploration’ is essentially a ‘contrast of tendencies’.  ‘Tendency’ here means ‘frequently’ but not in every case.  For example, religion tends to be male dominated and spirituality tends to be a more feminine domain.  This may simply be because religion tends towards ‘imposing’ and ‘forcing’, whereas spirituality tends towards ‘allowing’ and ‘nurturing’.  But in neither case is it absolute.  While many religious approaches tend to make either the male or female superior, an authentic spirituality would probably transcend the issue of gender altogether.  Each of us obviously makes up our mind about the efficacy of each approach.  And yet neither of these approaches is the ‘opposite’ of the other, as it sometimes appears in language. Sometimes the spiritual individual is more religious in their sense of  ‘personal connection’ to ‘the source’ or what they may call ‘the divine’.  Whereas sometimes the religious individual is obviously more spiritual in their ability to bring their inherent goodness, their virtue, through into their daily actions and interactions.

So as we contrast and compare it’s not that one is better than the other though it may seem that one may, at times, be deeper than the other.

Open and Closed

Religion tends towards a closed and structured organisation whereas spirituality tends to emerge organically as a more open and free flowing community.  In a religious organisation there can be the danger that the individual becomes institutionalised which essentially means dependent upon the organisation for comfort, support and, at the deepest level, their self identity.  The spiritual approach tends to encourage a greater sense of non-dependence and a sense of identity that is not invested in anything outside oneself.  Perhaps the sign of a healthy religious/spiritual organisation/community is that when people come they are allowed to take support and what may be a new sense of identity, but as they learn and ‘unlearn’ they are encouraged to grow out of their need for that support and to rediscover their true identity for themselves.  All at the pace that suits the individual.

Religion tends to emphasise the need for hierarchy and position, sometimes unaware that the traps therein can sabotage the spiritual growth of those who come to occupy those ‘apparent’ positions.  Spirituality tends to encourage a vision of equality ‘even when’ some are obviously a little further along the path in the awakening of their self awareness, perhaps a little deeper in their wisdom and perhaps a little more powerful in their capacity to deal with life around them.

We would tend to ‘join’ a religion, declaring to others our alignment with a fixed set of beliefs as the mark of our ‘membership’.  Whereas the spiritual individual tends to steer clear of joining anything seeing it as a limitation or block to their inner spiritual growth and the restoration of their spiritual power.

Perhaps this is why religion tends to create a culture where people ‘expect’ to be externally guided, where there is one authority or perhaps several senior authorities.  This can be another encouragement towards dependency and perhaps a sense of being controlled and possibly misled.  This sometimes ‘triggers’ some people’s resistance towards anything that smacks of institutionalised religion.  Spirituality on the other hand,  tends towards the liberation of the individual from all external authority and the gradual re-emergence of self-mastery so that ones authority arises from within as a personal realisation of what is true.

Religion tends to indicate that this is in itself a trap that leads to many mistakes, all of which can be avoided if the words, beliefs and commandments of ‘others’ are obediently followed.  Spirituality tends to encourage this self-awakening indicating that if the individual is ‘earnest’ then they will recognise any mistakes and learn from them naturally.  Religion sometimes says this is the road to …not a very nice place!

By virtue of the cultivation of a ‘religious identity’, religion tends towards an exclusive outlook on life, an exclusive relationship to others, and a sense of exclusivity that tends to ‘separate’ from others.  Whereas spirituality tends towards an inclusive perspective, an equalising and an ‘all are one’ vision that unifies as opposed to separates.

Outside IN or Inside OUT

And while a ‘religious member’ tends to deny the validity of the beliefs and ways of other religions, the spiritual aspirant tends to accept and respect everyone’s ways and beliefs regardless of whether they agree with them or not.  Here is one of many areas where religion and spirituality do come together as many ‘religious people’ do tend to accept and respect the beliefs of others, even though they may not agree.

And so it is that an individuals ‘religious life’ can tend to be lived from ‘outside in’, tending towards ritual, costume, custom and tradition.  Whereas, by and large, the spiritual practitioner tends to live from ‘inside out’ as they seek to strip away their attachment to any old habits and all traditions so that they may restore a truer awareness of the self as the naked and free being within.

It is perhaps in such an inwardly naked state that the spiritual practitioner tends to believe (and seek to practice) that the mind can only be truly at peace, the intellect can only see with true clarity and the heart can only embrace ‘the other’ with the truest love. Perhaps that is the point at which spirituality becomes truly religious in its capacity to ‘openly and transparently connect’ with all life at all levels, including a direct personal connection to what is sometimes referred to as ‘the divine’.  Who knows…exactly?  Words seem inadequate!

Perhaps we can only know personally when we are ready to explore for our self, fearlessly and courageous, humbly and earnestly, that fork in the road that seems to split and offer a choice of religion or spirituality.  And perhaps we may discover there was no fork in reality, no split in actuality, simply us walking and waking, walking and waking, walking and waking!

Question: What does spirituality mean to you?

Reflection: What does it mean to be religious?

Action: Ask five people this week the above two questions and research the insights and opinions of others around you.

 

La conquista de la verdadera felicidad

Por María Mateo, Executive Coach

La eterna búsqueda del ser humano por alcanzar la Felicidad es y ha sido el motor  que ha inducido al hombre de todos los tiempos a caminar hacia adelante, a dar pasos a veces sin una dirección concreta,  pero sintiendo que ese ansiado destino estaba  próximo, pensando que quizás fuese en la próxima estación  donde podría apearse del tren, con la esperanza de encontrar ese  lugar anhelado, como si de la tierra prometida se tratara.

El concepto de Felicidad es muy amplio, a la vez que difícil de definir y concretar. Dependiendo a quien le preguntes obtendrás una u otra respuesta más o menos vaga de lo que subjetivamente podría ser la Felicidad para cada uno, aunque generalmente se relaciona la felicidad con la adquisición de bienes materiales. Así podemos ver cómo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua la Felicidad como “el estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. Sin embargo es bien sabido por todos, que la felicidad basada en la posesión de bienes materiales siempre será efímera, ya que cuando obtenemos lo que deseamos, si bien  sentimos una ráfaga de alegría, también es cierto  que desaparece tan pronto como nos habituamos a ella.   Entonces, ¿a qué clase de bienes nos estamos refieriendo?

Si revisamos las enseñanzas que los sabios de todos los tiempos nos han legado, podemos encontrar el faro que nos permita  ver con claridad el camino, la dirección a seguir y  elegir a conciencia el equipaje necesario para emprender la travesía.

Platón nos dice que no se puede ser feliz sin ver la obra de Dios en el mundo, que se manifiesta como modelo para la felicidad humana;  y que  para que el hombre pueda alcanzar la felicidad es necesario que se identifique con la divinidad practicando la Virtud.

Para San Agustín la felicidad auténtica y el objetivo último del comportamiento humano es la sabiduría que se encuentra en las profundidades de uno mismo, que nos muestra a Dios y que se revela a través de la conciencia.

Epícteto nos dice que el objetivo de la conducta humana es la felicidad, estado que se alcanza con la fidelidad a la naturaleza y a la razón. Su propuesta ética gira alrededor de la virtud como requisito para conseguir la felicidad, pues la virtud es un bien por sí misma y su realización trae consigo la felicidad. Por otro lado en su sabiduría práctica nos recuerda que las condiciones de la verdadera felicidad es” durar siempre y que ningún contratiempo pueda perturbarla”.

Para el Dalai Lama la felicidad puede ser un estado permanente en los seres humanos y se puede lograr con el desapego y la compasión que nos permiten cambiar nuestra forma de ver el mundo y liberarnos del sufrimiento.

Lo cierto es que  la preocupación del hombre por la conquista de la Felicidad no tiene tiempo ni lugar. Seguimos haciéndonos las mismas preguntas y seguimos en pos de “la gran respuesta”.

Actualmente la búsqueda de la felicidad nos lleva a realizar distintos estudios sociológicos de cómo siente nuestra sociedad, qué cosas le aportan felicidad y qué cosas les aleja de ella. De hecho, el año pasado se celebró en Madrid el primer Congreso Internacional de La Felicidad que tuvo como  nota exótica la participación, en el acto de clausura, del honorable Jygme Thinley, primer ministro de Bután. Un pequeño país situado en el extremo oriental del Himalaya cuyo paradigma de desarrollo es la FIB (Felicidad Interna Bruta), que tiene como propósito «crear las condiciones para alcanzar la felicidad de los ciudadanos, cubriendo tanto las necesidades materiales del cuerpo, como las emocionales e intelectuales de la mente».  Algo que da mucho que pensar …

Tambien me ha hecho reflexionar y quiero compartir con vosotros, un artículo de la Revista “el Mundo de Sophia” escrito por Antonio Marí, joven filósofo contemporáneo, que con absoluta maestría nos destaca la importancia del equilibrio entre el progreso del mundo externo y el desarrollo de nuestro universo interior. Y de cómo nuestra sociedad moderna ha dedicado todos sus esfuerzos en el desarrollo de la vida material (creación de aviones, electrodomésticos, armas, cohetes, ordenadores, móviles, sistemas financieros, etc ), que si bien son avances tecnológicos que nos aportan  confort y bienestar, ha sido en detrimento de algo tan esencial y consustancial al hombre que es la conciencia y  desarrollo de su vida interior. Nos cuenta como “los sabios de antiguas civilizaciones en la India, Tíbet, Egipto, Grecia, China, etc dedicaron su tiempo y energía durante milenios a conocer las leyes  y principios que rigen nuestro mundo psicológico y espiritual para descubrir métodos, claves y herramientas con las que desarrollar la voluntad, la concentración, la meditación, la serenidad, el discernimiento, la templanza, la intuición, la empatía, la contemplación, etc… factores todos ellos consustanciales a la verdadera felicidad”.

Pero me gustaría que hiciésemos a nivel individual una reflexión sobre dónde se encuentra para cada uno de nosotros esa felicidad tan ansiada. Os invito a realizar un viaje interior que nos ayude a conocernos más, saber cuáles son nuestras fortalezas y como potenciarlas, cuales son los retos internos que se nos presentan,  qué necesitamos conquistar de nosotros mismos, dónde y cómo podemos ser más útil a la sociedad y a nuestro entorno. Si buscamos la verdadera felicidad  como el estado permanente de plenitud del alma, solo tenemos que buscar dentro de nosotros, ser conscientes de nosotros mismos y de nuestra relación con los demás. Solo con ese desarrollo interior hallaremos todo lo necesario para anclar definitivamente la sensación completa de Bienestar, que nos permitirá imprimir todas nuestras acciones  con el sello del AMOR.

Por último quiero compartir esta perla de Deepak Chopra que encierra una clave más   para acercarnos a la ansiada felicidad:  “Practicar la Ley del Dar es muy simple: Si quieres felicidad, dale felicidad a otros; si quieres amor, aprende a amar a los demás; si quieres atención y apreciación, aprende a dar atención y apreciación; si quieres abundancia material, ayuda a otros a tener abundancia. De hecho, la manera más fácil de obtener lo que quieres es ayudando a otros a obtener lo que quieren”.

Y yo le añadiría: “pero no lo hagas para recibir la recompensa. Hazlo sin esperar nada a cambio, como lo hace la naturaleza cuando da sus frutos, como lo hace la lluvia cuando moja o el fuego cuando calienta o el sol cuando ilumina nuestra vida ”.