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Teletrabajo y Experiencia Empleado. Lo que el coronavirus ha traído (II.)

por: Flor Cid
con la participación de:
María Carrasco Pérez, directora de Talento y Experiencia de Empleado en Verisure Securitas Direct
Katia Muñoz Caballero, responsable de Gestión del Conocimiento y Experiencia de Empleado en T&D de Indra
Anja Weisbach, directora de Estrategia de Employee Experience de Qualtrics en Iberia

 

Publicado en Capital Humano, Nº 366

 

Durante esta crisis provocada por la pandemia del Coronavirus, la cultura y el propósito de las compañías se han puesto a examen más que nunca. Portavoces de Securitas Direct, Indra y Qualtrics exponen sus reflexiones en la materia, teniendo en cuenta que la escucha activa a los empleados es tenida en cuenta cada vez en más empresas.

 

 

«Un entorno cien por cien digital tiene retos asociados a la generación de cultura, a la creación de una red informal de apoyo en la compañía, y al incremento del compromiso, sobre todo en las nuevas incorporaciones»

Katia Muñoz Caballero, Responsable de Gestión del Conocimiento y Experiencia de Empleado en T&D de Indra

 

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¿Quieres conocer nuestros programas y servicios para ayudar a tu organización a construir una cultura positiva y de alto rendimiento?

Descárgate el brochure del programa modular titulado «Liderando Las Claves Para La Integración Y Alineamiento De Equipos», que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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«El programa ha respondido a todas las necesidades con las que empecé. Ahora toca aplicarlo!»

Beatriz Rubio Redondo, técnico de recursos humanos en Avizor Eye Care Solutions

 

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Teletrabajo y Experiencia Empleado. Lo que el coronavirus ha traído (I.)

por: Flor Cid
con la participación de:
Francisco Giménez Plano, Fundador y CEO de Augere
Marta Giménez, cofundadora y CEO de Growpath
Esther Poza Campos, gerente de Experiencia de Empleado y Employer Branding de Repsol

 

Publicado en Capital Humano, Nº 365

 

La irrupción de la pandemia ha terminado con gran parte de los paradigmas establecidos en la cultura empresarial de muchas organizaciones en materia de modelos de trabajo, relación y cooperación. Augere, Growpath y Repsol ofrecen su visión sobre estos cambios y el nuevo rumbo que están tomando muchas empresas para hacerles frente con las mejores garantías.

 

 

«En estos momentos hay una reflexión abierta de cómo evolucionan los modelos de trabajo a entornos más colaborativos, productivos e innovadores, dentro del contexto que la pandemia nos ha brindado»

Esther Poza Campos, gerente de Experiencia de Empleado y Employer Branding de Repsol

 

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Programa Agentes de transformación:

En un entorno cada vez más volátil e incierto, que cada miembro de la organización aporte valor en el desarrollo de la estrategia y consecución de los objetivos pasa a ser clave para alcanzar el éxito. Solo las organizaciones con equipos integrados alrededor de una visión y propósito compartidos serán capaces de conseguir resultados extraordinarios y anticiparse al futuro que trata de emerger.

El programa Agentes de transformación proporciona las claves para crear el entorno propicio para la integración y el alineamiento de equipos en una organización y abordar el proceso de cambio que esta necesita desde la responsabilidad individual y una visión sistémica.

A través de metodologías de coaching individual, de coaching sistémico y de mentoring se desarrolla un itinerario de desarrollo con alto impacto en el alineamiento de las personas y equipos, cultura y estrategia de negocio de la compañía.

El programa consta de 8 sesiones webinar de formación en streaming.

 

«El programa ha respondido a todas las necesidades con las que empecé. Ahora toca aplicarlo!»

Beatriz Rubio Redondo, técnico de recursos humanos en Avizor Eye Care Solutions

 

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4 pilares para la transformación empresarial

Por Francisco Giménez Plano, Fundador y CEO de Augere

La pandemia ha contribuido a romper paradigmas establecidos en la cultura de muchas organizaciones respecto a los modelos de trabajo, relación y cooperación. El distanciamiento físico al que nos hemos obligado ha impulsado el teletrabajo y el uso de herramientas colaborativas que han facilitado la comunicación y cooperación de los diferentes stakeholders, han permitido mantener las operaciones en marcha e, incluso, han contribuido a incrementar la productividad.

Las empresas han sabido reaccionar de manera positiva a los acontecimientos, afrontando esta situación de adversidad con resiliencia y demostrando que es posible evolucionar y transformarse cuando lo necesitan. Seguramente, como consecuencia de ello el proceso de digitalización de nuestra sociedad y de nuestras empresas habrá recorrido el camino que, en unas condiciones de normalidad, hubiera hecho en una década. Pero ya nada volverá a ser como antes de la pandemia. No hay posibilidad de regresar a la anterior normalidad. El mundo ha cambiado para siempre y, ahora, las organizaciones tienen la oportunidad de dar forma al futuro que desean, de manera proactiva y sin reaccionar a las circunstancias, en lugar de simplemente gestionar el futuro que viene.

Francisco Giménez Plano, fundador y CEO de Augere comparte su visión en este extenso artículo que publica la revista ORH en su número 163, de Enero de 2021. En él, nos presenta cuatro pilares sobre los que fundamentar la transformación que muchas empresas necesitan. No se puede cambiar uno sin hacer cambios en el otro. No se puede evolucionar en uno sin evolucionar en el otro. La complejidad a la que hoy nos enfrentamos en las organizaciones nos obliga a mirar la realidad desde una perspectiva sistémica. Solo la combinación en equilibrio de estos cuatro elementos permitirá garantizar el éxito en la transformación de nuestros negocios.

 

 

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Programa Agentes de transformación:

En un entorno cada vez más volátil e incierto, que cada miembro de la organización aporte valor en el desarrollo de la estrategia y consecución de los objetivos pasa a ser clave para alcanzar el éxito. Solo las organizaciones con equipos integrados alrededor de una visión y propósito compartidos serán capaces de conseguir resultados extraordinarios y anticiparse al futuro que trata de emerger.

El programa Agentes de transformación proporciona las claves para crear el entorno propicio para la integración y el alineamiento de equipos en una organización y abordar el proceso de cambio que esta necesita desde la responsabilidad individual y una visión sistémica.

A través de metodologías de coaching individual, de coaching sistémico y de mentoring se desarrolla un itinerario de desarrollo con alto impacto en el alineamiento de las personas y equipos, cultura y estrategia de negocio de la compañía.

El programa consta de 8 sesiones webinar de formación en streaming.

 

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Beatriz Rubio Redondo, técnico de recursos humanos en Avizor Eye Care Solutions

 

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Las 10 competencias clave en 2025

Por Francisco Giménez Plano, Fundador y CEO de Augere

La evolución del trabajo, cada vez más ligado a la tecnología y la automatización, significa un cambio en las competencias que se requieran en los próximos cinco años. El último Informe Sobre el Futuro del Empleo 2020 del Foro Económico Mundial estima que aquellos que permanezcan en sus actuales posiciones necesitarán evolucionar el 40% de las competencias que hoy desempeñan. A su vez, el 50% de todas las personas empleadas necesitarán desarrollar competencias transversales, aquellas que consideraríamos propias del ser humano. Ese famoso reskilling del que tanto hablamos.

Entre las competencias que aparecen como clave, el pensamiento crítico y la resolución de problemas encabezan la lista de habilidades cuya demanda las empresas manifiestan que crecerá en los próximos cinco años. Sumado a esto, el contexto hace aparecer nuevos requerimientos relacionados con la capacidad de autogestión, como son el aprendizaje ágil o la resiliencia, gestión del estrés y flexibilidad. A estas competencias se añaden las propias del entorno digital, como son el marketing de productos, marketing digital e interacción persona-computadora.

 

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publicado en revista Revista Observatorio de RRHH-ORH en su número 162, de diciembre.


¿Quieres formar a tu equipo?

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Qué encontrarás en Growpath:

  • Formación 100% bonificable para las empresas a través de Fundae.
  • Programas express en streaming totalmente orientados a mejorar el desempeño y la productividad de las personas de tu organización y cubrir las necesidades de las principales áreas de competencia.
  • Una herramienta de evaluación del perfil profesional para conocer las fortalezas y áreas de mejora. Compara el perfil de las personas de tu equipo con más de 400.000 perfiles del mercado (próximamente disponible).
  • Programas para desarrollar más de 30 competencias profesionales.
  • Los expertos de mayor reconocimiento y experiencia en el mercado comprometidos con compartir lo mejor que han podido acumular a lo largo de su carrera.
  • Interacción directa con estos expertos en streaming para que los participantes podáis aprovechar al máximo su conocimiento y experiencia.
  • Sesión de mentoring para facilitar la transferencia de los aprendizajes a la actividad profesional del día a día.

 

 

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Reinventando el trabajo

Por Francisco Giménez Plano, Fundador y CEO de Augere

La cuarta revolución industrial, esta en la que estamos inmersos y que de manera creciente irá incorporando la inteligencia artificial, la robotización y automatización de todo tipo de procesos en todos los ámbitos de nuestras vidas, viene a poner, también, una cuestión sobre la mesa: ¿cuál es el sentido del trabajo?

El concepto de trabajo va a cambiar sin ninguna duda. Ya lo está haciendo, como hemos visto en estos últimos meses, abrazando nuevas formas de organizarlo y desempeñarlo como nunca antes habíamos visto. El teletrabajo se ha aceptado como una necesidad. “A la fuerza ahorcan” dice el refrán y todas aquellas empresas que sostenían una cultura presencialista se han visto en la necesidad de modificar su forma de trabajar de la noche a la mañana, enviando a sus personas a casa, a teletrabajar.

Sí, la sociedad reclama modelos laborales mucho más acordes con los valores vigentes. Ello supone asumir mayor coresponsabilidad, cuotas de libertad, flexibilidad y conciliación… Por supuesto, no todo es perfecto, y ahora tocará aprender a teletrabajar no solo para ser más productivos, como se ha demostrado, sino también para ser más eficientes. Es decir, incorporar el teletrabajo como un elemento más en nuestras vidas en equilibrio ecológico con el resto de las facetas y roles que desempeñamos en nuestro día a día.

 

El trabajo del futuro se dividirá en dos grandes tipologías: la primera, la de baja cualificación, sistematizable, automatizable y donde será fácil sustituir al ser humano por un algoritmo o por un robot. La segunda, la que requiera de una alta cualificación o de cualidades inherentes al ser humano.

 

Pero el teletrabajo solo es un componente más de un puzle mucho más complejo y que todavía no somos capaces de ver en su conjunto. Incluso se podría considerar como una distorsión en el debate de fondo, mucho más importante, sobre cómo será el trabajo del futuro.

El concepto mismo del trabajo cambiará radicalmente en la próxima década. No habrá trabajo para todos, vayamos haciéndonos a la idea. Al menos no como lo conocemos hoy. Parte de este trabajo vendrá resuelto por algoritmos y realizado automáticamente o ejecutado por robots. Habrá una clara distinción entre aquello que puede automatizarse y aquello que solo podrá ser realizado por el ser humano. Se abre ante nosotros un cambio de época apasionante, como otros a lo largo de la historia que han supuesto un giro radical en el curso de los acontecimientos. Si miramos hacia atrás, en esos cambios disruptivos podemos observar que:

  1. Todo cambio trae un avance positivo para el conjunto de la sociedad, aunque en el momento pueda percibirse como una amenaza sobre las estructuras existentes.
  2. Genera un desequilibrio sobre el statu quo existente en el que se abre una brecha por la que unos salen favorecidos antes que otros, inicialmente perjudicados en apariencia, por lo que se requieren mecanismos de ajuste que permitan cuidar a los más desfavorecidos y cerrar la brecha. Una renovación del contrato social.
  3. Supone redefinir conceptos arraigados para desprenderse de la piel, como hacen algunos animales, para renovarse y adoptar un nuevo tamaño acorde con su nueva situación.

Parece que el trabajo del futuro se dividirá en dos grandes tipologías: la primera, la de baja cualificación, sistematizable, automatizable y donde será fácil sustituir al ser humano por un algoritmo o por un robot. La segunda, la que requiera de una alta cualificación o de cualidades inherentes al ser humano (como la creatividad, el pensamiento crítico o el liderazgo). Una gran brecha que llevará a millones de trabajadores a formarse para realizar trabajos de mayor cualificación o que se desvincularán definitivamente del mundo laboral como hoy lo conocemos.

 

Se abren debates tan importantes como el del salario universal, el nuevo sentido del trabajo o del empleo en nuestra sociedad o la manera de garantizar un estado de bienestar, entre otros.

 

Las preguntas que se nos abren son numerosas:

Hasta ahora, concebimos el trabajo como la forma de sostenimiento vital desde la responsabilidad individual. En el nuevo escenario, ¿cómo garantizará la sociedad el sostenimiento de aquellos, la mayoría, que no dispongan de un trabajo como lo conocemos hoy?

Hasta ahora, una minoría de personas trabajadoras desempleadas, a las que se sumaban aquellas que ya habían superado su etapa laboral, eran mantenidas por los sistemas públicos de protección social y de pensiones, pero ¿cómo podrá mantener su viabilidad el sistema de protección y bienestar con una minoría de personas trabajando?

Hasta ahora, el trabajo era considerado socialmente como una manera, aunque no la única sí muy importante, de realización personal, de crecimiento y desarrollo así como de progresión social. Cuando la mayoría de las personas no dispongan de trabajo, como lo conocemos hoy, ¿en qué resortes sostendrán su realización como seres humanos en sociedad?

Hasta ahora, el trabajo posibilitó desarrollar una clase media con una importante capacidad de consumo, motor de la economía y de la “paz o equilibrio social”. En un escenario cada vez más polarizado entre quienes tengan trabajo y los que no, entre unos cada vez más ricos y otros cada vez más pobres ¿cómo será posible mantener ese equilibrio social y de garantizar la actividad económica a través de la capacidad de consumo de la sociedad?

Es posible que resulte más o menos fácil poner negro sobre blanco algunas de estas preguntas, pero menos parece que lo sea activar las conversaciones serenas y visionarias para abordar un futuro emergente que nos alcanza, si no lo ha hecho ya. Aquí se abren debates tan importantes como el del salario universal, que antes o después se convertirá en el gran debate de la sociedad. O la reflexión profunda sobre el nuevo sentido del trabajo o del empleo en nuestra sociedad. Debates como la manera de garantizar un estado de bienestar que nos ha traído paz y prosperidad desde la Segunda Guerra Mundial y redefinirlo para hacerlo viable en un escenario radicalmente diferente, entre otros.

Abordar estos y otros debates conlleva algo que nos resulta muy difícil a los seres humanos. Supone aparcar nuestro sistema de creencias, nuestra visión limitada, nuestras estructuras mentales cristalizadas en muchos casos. Requiere abrirse a nuevas posibilidades, enfrentarse al folio en blanco desde la premisa de que todo es posible, de que es una gran oportunidad en la que todas las opciones están abiertas y al alcance de la mano… Requiere hacer un reset, para reinventarnos, reinventar el trabajo, tal cual lo entendemos hoy… reinventar nuestra sociedad.

 

 

 


Ponte al día y desarrolla nuevas competencias!

Growpath es comunidad de coaching en tu bolsillo para el desarrollo personal y profesional

 

Descubre los programas que mejor responden tus necesidades de formación y desarrollo. Como sabes, los perfiles profesionales están cambiando y se estima que como consecuencia de la transformación cultural de las empresas, de la digitalización, la implantación de nuevas tecnologías y la aplicación de nuevos modelos y metodologías de trabajo en las organizaciones, queden sin cubrir más de 120.000 puestos de trabajo. Los programas de formación express en streaming están diseñados por expertos en cada materia, considerando las competencias que el mercado profesional y las empresas están demandando en el contexto actual. Desarrolla tus competencias y amplia tu perfil para mejorar tu empleabilidad, impulsar tu carrera profesional y adaptarte a las necesidades del mercado.

Growpath te ofrece:

  • Programas muy enfocados en los conocimientos, habilidades y herramientas necesarias para afrontar los retos profesionales en el actual contexto empresarial.
  • Programas de alto impacto diseñados e impartidos personalmente por profesionales de reconocida trayectoria, con quienes mantendrás un contacto directo y podrás nutrirte de su conocimiento y experiencia.
  • El soporte de materiales muy bien seleccionados y las creaciones propias de los expertos en los que han condensado el gran valor acumulado a lo largo de sus trayectorias profesionales.
  • La transferencia de los conocimientos adquiridos a tu práctica profesional y la aplicación inmediata de las recomendaciones de los expertos a través de la sesión de mentoring con la que se cierran todos los programas.

 

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¿Qué nos deparará el último cuatrimestre de 2020?

Por Pedro Martín de Hijas, socio-director de Qáurea y Francisco Giménez Plano, fundador de Augere

El estado de alarma decretado a mediados de marzo llevó a las empresas españolas a la inesperada gestión de una crisis sanitaria de consecuencias todavía impredecibles. A los primeros días en el que las prioridades se centraron en la gestión de la contingencia laboral, con la gestión de un teletrabajo al que tan poco estaban acostumbradas, siguieron la gestión de los expediente de regulación temporal de empleo (ERTE’s) y, posteriormente, la de un día a día en una nueva dinámica de trabajo que poco a poco se fue instalando en las organizaciones.

Según un informe elaborado por la consultora KPMG acerca de los efectos del Covid-19 sobre empleo y las remuneraciones en las empresas españolas, el 58% de las compañías han aplicado algún tipo de ERTE en los últimos meses.

Así mismo, a finales del pasado mes de abril, el impacto sobre la ocupación se situaba en 6,7 millones de personas, de las cuales 4 millones de ocupados han sido incluidos en los mencionados ERTE’s y 1,2 millones corresponden a autónomos han solicitado la prestación por cese de actividad, atendiendo a los datos proporcionados por Manpower.

Y el futuro no es muy halagüeño. Hay pronósticos que vaticinan que un tercio de las empresas que se han acogido a estas medidas, más de 50.000, transformarán sus ERTE’s en ERE’s antes de finalizar el año, lo que podría llevarnos a superar la cifra de los cinco millones de desempleados.

La tirita para cerrar la herida

Sí, de alguna manera hay que cerrar de inmediato el sangrado que la herida abierta por el Covid-19 está produciendo en las empresas españolas. Las medidas adoptadas por el gobierno y los recursos derivados que acaben llegando a las empresas resultarán insuficientes por poco que esta situación se alargue en el tiempo.

Habrá que tomar decisiones difíciles para las empresas y para sus trabajadores. Hemos de ser realistas. Va a resultar muy difícil que las empresas puedan mantener los niveles de empleo que tenían hasta ahora.

Y a falta de un modelo productivo que nos permita absorber crisis como la actual con mayor flexibilidad, y de otras alternativas, las empresas necesitarán ajustar sus plantillas consi    para ello:

  1. Identificando quiénes son aquellos profesionales que mejor preparados están para competir en el contexto de transformación tecnológica al que tendrán que enfrentarse, sí o sí, ya en este momento, como una de las vías para salir de esta crisis. Porque de esta crisis nos sacarán las personas, con el apoyo de la tecnología que debería haber llegado a muchas empresas ya hace tiempo.
  2. Considerando a aquellos que mejor encajan en los nuevos equipos, porque el futuro inmediato ya no va de individualidades, sino de equipos integrados multidisciplinares que no solo logran los resultados que se proponen, sino que se preocupan y ocupan de la forma en la que alcanzan estos.
  3. Seleccionando a aquellos con capacidad para aprender de forma continua y desaprender viejos hábitos, con la flexibilidad que requiere afrontar retos de manera constante, e impulsar, no solo adaptarse, el cambio permanente.

Si estás al otro lado, en el lado del trabajador, haz la lectura inversa:

  1. Incrementa tu empleabilidad aprovechando este tiempo para adquirir nuevos conocimientos. Busca contenidos que complementen tu perfil profesional o que te abran nuevas puertas en ámbitos que conecten con tus intereses y anteriormente no habías contemplado.
  2. Chequéa en qué punto estás evaluándo tu perfil y comparándote con los perfiles existentes en el mercado, tanto de posiciones similares a la tuya como de aquellas a las que te gustaría evolucionar.
  3. Desarrolla aquellas competencias que el mercado esté requiriendo en este momento y te den opciones de impulsar tu carrera profesional.

Las soluciones a medio plazo

El modelo productivo español tiene que cambiar. Llevamos años diciéndolo y es ahora cuando vemos cómo el impacto de una crisis como la que estamos viviendo requiere que ya hace tiempo hubiéramos comenzado a abrazar la tecnología de manera masiva en todos los sectores, alejándonos del ladrillo y el turismo como cimientos sobre los que se construyó un modelo económico que nos sirvió para crecer y llevar a nuestro país a unos importantes niveles de riqueza, pero que hace tiempo ya que dejó de garantizarnos un futuro sostenible. Y menos el futuro que ya está aquí como consecuencia de la revolución tecnológica en la que estamos inmersos en todos los ámbitos de la vida.

 

Lo que nos depare este último cuatrimestre del año es incierto y, por desgracia, no pinta bien. Siento no ser más optimista. Y quedarnos de brazos cruzados no nos ayudará a mejorar la situación, ni a empresas ni a trabajadores. Si los pronósticos se confirman, preparémonos todos poniéndonos manos a la obra en aquello que a cada uno nos corresponde. A nosotros, seguir ofreciendo a ambos nuestras herramientas, metodologías y acompañamiento para que lleven adelante con eficacia las medidas que cada uno tendrá que adoptar.

 

 

 

 


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Organizaciones emergentes en entornos complejos

Por Pedro Martín de Hijas, socio-director de Qáurea y Francisco Giménez Plano, fundador de Augere

Globalización, digitalización, Internet y todo un abanico de tecnologías disruptivas están revolucionando las formas de vida, relación y colaboración de las personas en la sociedad y en sus estructuras.  Así, las organizaciones, ven como las formas tradicionales de pensar y actuar están siendo sobrepasadas por la complejidad. En este contexto aparecen “organizaciones emergentes”, iniciativas que viven en este espacio transicional entre lo viejo y lo nuevo, con implicación y compromiso en gestionar la complejidad, desde marcos de pensamiento sistémico, de inteligencia colaborativa y de modelos de autogestión y autoorganización.

Ver lo que está delante de nuestros ojos exige un esfuerzo permanente”.

George Orwell

Buen ejemplo de estas organizaciones emergentes son las bien conocidas start-ups, caórdicas habitualmente en su génesis y etapas iniciales, como cualquier organización compleja ya existente que esté dando pasos, mayores o menores, globales o parciales, para su evolución consciente hacia el desarrollo de paradigmas que afronten esta complejidad desde el equilibrio entre un triple objetivo: la productividad, el bienestar de las personas y el respeto al planeta. …

 

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El triple camino hacia las organizaciones con sentido

Francisco Giménez Plano y Mikel Bilbao Garay

Según diversos estudios, casi 8 de cada 10 personas trabajadoras en nuestro país se muestran descontentas con su situación y desenganchadas de su trabajo, llegando al 85% según el estudio global de Gallup. A ello, contribuyen con seguridad diferentes factores. Entre otros, el entorno de cambio acelerado que viven las compañías, la incertidumbre que ello genera, la complejidad de los procesos de transformación y del nuevo entorno digital para algunos y la ambigüedad resultante en los roles y responsabilidades, modelos organizativos, etc. En definitiva, lo que ha sido definido como el entorno VUCA.

Hay empresas que ya están actuando, considerando el impacto que estos entornos tienen en las personas. Este es el caso de Fujitsu España, cuya presidenta, Ángeles Delgado, impulsa la transformación digital de la organización a través de programas que tienen por objeto el sostenimiento emocional de sus colaboradores, con la finalidad de prevenir enfermedades de carácter psicosocial derivadas del entorno descrito.

Ha sido ampliamente demostrado que las compañías con fuertes culturas empresariales alcanzan mejores y más sostenidos resultados en el tiempo. Esas culturas ponen a las personas en el centro y tratan de construir un sentido para los diferentes stakeholders.

 

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La innovación empresarial en sentido amplio

Por Francisco Giménez Plano

Competitividad e Innovación

La competitividad en los mercados globales en los que cada vez más han de operar tanto las pequeñas como las grandes compañías implica la adquisición, generación y aplicación de conocimientos y experiencias de diversa índole para provocar transformaciones en sus procesos, productos o servicios, con la finalidad de aumentar su negocio y/o reducir sus costes, mejorando así sus ratios de productividad. Cuando la empresa se enfoca en este fin, podríamos decir, que se trata una empresa innovadora.

Si atendemos a la definición que la Fundación Cotec hace sobre esta, señalaríamos que “la innovación en sentido amplio es todo cambio basado en conocimiento, que genera valor”.

Procedencia de la innovación

Si bien es cierto que tradicionalmente hemos encontrado amplias innovaciones sustentadas en la aplicación de conocimiento procedente de las ciencias exactas y naturales, es muy posible que aquellas procedentes de las ciencias sociales y humanas, como serían la inteligencia de mercados, modelos y prácticas de negocio, cultura socio-económica o en una mezcla de todos o parte de estas experiencias acumuladas de manera singular por las empresas, sobre todo en sectores como el de servicios, hayan tenido incluso una mayor repercusión. Desde esta perspectiva, cabe por tanto hablar de una «innovación en sentido amplio», como la propia Fundación señala.

Esta innovación empresarial en sentido amplio incluiría tanto las innovaciones tecnológicas como las comerciales y las gerenciales u organizativas, como ya fue reflejado en al “Manual de Oslo» de la OCDE, en 2005”. A su vez cabe intentar considerar el amplio consenso alcanzado sobre las innovaciones tecnológicas para explicar el proceso de las otras dos y, todavía más, para llegar a comprender el fenómeno empresarial de la innovación, capaz de convertir en riqueza cualquier tipo de conocimiento.

Creación de valor a través de la innovación

Vista la definición de innovación ofrecida, la generación de valor es su meta, al cambio como su vehículo y al conocimiento como su fundamento.

El cambio en las organizaciones es la vía para generar innovación en ellas. En la empresa este cambio debe tener lugar en la manera de ofrecer sus bienes o servicios, en los procesos de producción o de provisión en los que se estructura, en su forma de organizarse internamente o la manera de relacionarse con sus stakeholders, como desde Augere señalamos en Building Communities, ya sean clientes, empleados, accionistas o proveedores, así como otros grupos de interés, construyendo un vínculo relacional a largo plazo que genere ventajas competitivas diferenciales.

Finalmente la innovación parte siempre de un conocimiento, que puede no ser nuevo para la empresa, pero que será necesario hacer emerger a través de las metodologías adecuadas, para hacer posible una aplicación del mismo que, como decimos, genere ese valor para la empresas. Las metodologías que Augere pone a disposición de las empresas para construir una cultura de innovación ya han generado frutos en empresas como Coca Cola, ThisenKrupp o el Grupo ADO, y quedan recogidas en el programa Innovation at Real Time. A través del mismo, la compañía participa de forma activa en la generación de las innovaciones en aquellas áreas estratégicas para la compañía, poniendo el talento y experiencia de las personas que la forman en la senda de la innovación transformadora.

Relato General de los Nuevos Tiempos. La economía (parte 3 de 5)

Por Marià Moreno, Socio Director de Building Communities y co-autor del libro Construir Comunidad

Los Nuevos Tiempos han actuado de forma más que notable sobre la economía, aportando propuestas transformadoras que se inician con su finalidad, y prosiguen con el mercado, la empresa, el trabajo, la riqueza o el sistema financiero. Asimismo, el entero desarrollo económico se considera vinculado al adecuado uso de los recursos naturales y al cuidado del planeta. En este ámbito, la actuación se basa en un exigente desarrollo del sentido de la proporción y de la armonía, que se concreta en la incorporación permanente de la sostenibilidad en todo hecho económico, lo que lleva a la afirmación de que la economía debe ser siempre una auténtica Economía de la Tierra.

Las comunidades han logrado invertir la relación que previamente imperaba entre los modelos social y económico, poniendo el segundo claramente al servicio del primero. Los narradores exponen reiteradamente como las personas les decían que las cuestiones económicas eran así, simplemente porque ellas habían decidido vivir como lo hacían. El propósito de vida en común de las personas, qué quieren hacer y cómo lo quieren hacer, es el que construye la acción económica, sin que para ello nada resulte impensable, ya que han aprendido que ser capaces de concebir algo es el primer paso para hacerlo real.

(Si te perdiste la segunda parte, puedes leerla aquí. Los procesos sociales)

La Cohesión Social

Los Nuevos Tiempos determinan que la cohesión social es el propósito y finalidad última de la economía. La cohesión social es más importante que el enriquecimiento, y por eso el objetivo de la actividad económica se orienta hacia su logro y como consecuencia natural a la reducción de la desigualdad.

Concebir la economía al servicio permanente del interés colectivo, sin que eso fuera llevado a cabo de forma colectivista, supuso un apasionante reto. Es más que probable que fuera en el plano económico donde la conciliación entre libertad individual y finalidad común requirió de una mayor agudeza. Sin embargo la inteligencia colectiva supo encontrar, una vez más, respuestas para cada una de las preguntas.

Resulta indudable que el primer paso hacia el éxito fue la capacidad de concebir la posibilidad real de que el móvil económico individual y colectivo pudiera ser siempre conciliado. La capacidad, en definitiva, de entender que cada unidad económica forma parte de un todo que es capaz de sostenerla indefinidamente cuando unidad y todo alinean su propósito. Quizás fuera en la economía donde los Nuevos Tiempos necesitaron iniciarse, antes que en cualquier otro lugar, en la mente de las personas.

Las Falsas Verdades

El desarrollo natural del propósito transformador llevó aparejado el cuestionamiento profundo del modelo económico imperante. De manera inmediata se puso en duda la existencia de verdades naturales de la economía que no se podían contravenir y que impedían la realización de cambios reales. Se afirmó que tanto la economía como los modelos económicos son construcciones conscientes al servicio de quienes los impulsan, son tan solo una posibilidad y ciertamente lo que se ponía en marcha iba a demostrar que esas supuestas verdades no lo eran en absoluto.

Una primera “verdad” rechazada fue el lucro individual ilimitado como único motor posible de la economía, para eso bastó con observar la existencia de modelos alternativos, como el cooperativismo, que ya lograban alcanzar en algunos lugares una notable representación. Con todo, eso no significaba cuestionar la legitimidad de la recompensa derivada del esfuerzo personal. También ha quedado demostrado cuan inexacta era la afirmación de que todos los recursos son escasos. Una afirmación que prácticamente trataba de justificar la dinámica económica universal, además de la permanente, y muchas veces cruenta, lucha por los mismos. Resultaba mucho más cierto que había sido la expansión del conocimiento, alcanzando a través de la colaboración cada vez a más seres, la que había resultado ser la clave de la generación de las respuestas necesarias para el progreso humano general, lo que incluía las soluciones ante la supuesta objetividad de la escasez de un recurso.

Al mismo tiempo numerosas voces llegaron a la conclusión de que, en muchas ocasiones, lo que daba sentido al concepto de recurso escaso o abundante no era tanto el recurso en sí mismo, sino que eso dependía mucho más de si su dominio se encontraba en manos de pocos, en régimen de monopolio o oligopolio, o de si, por el contrario, estaba disperso o en poder de muchos. Este nuevo convencimiento llevó inmediatamente a la acción, de forma que de manera acelerada se extendió el rechazo frontal a la utilización de cualquier recurso, tanto natural como de conocimiento, cuyo poder estuviera concentrado. Esta opción, especialmente relevante en el ámbito energético, se constituyó inmediatamente en una más que importante oportunidad en el plano económico, ya que dinamizó de manera consciente numerosas iniciativas orientadas a satisfacer el nuevo deseo generalizado, que con diferentes variantes podía ser expresado así: “Dejar atrás un recurso escaso, en poder de pocos, para utilizar un recurso abundante, en poder de muchos, es siempre un paso cierto hacia el progreso de la libertad”.

El Mercado

Los Nuevos Tiempos mantienen, siempre con matices locales, una estructura básica de intercambio de bienes y servicios basada en el mercado. Si bien, se contempla la exclusión del mismo de determinadas cuestiones partiendo de dos criterios centrales. El primero derivado de asegurar el acceso a todas las personas, ocupando la educación y la sanidad normalmente un lugar en este grupo. El segundo criterio se basa en la consideración de que determinadas actividades deben ser de naturaleza exclusivamente pública, algunos ejemplos de sectores que pueden formar parte de este grupo son el energético, los servicios sociales o la producción de medicamentos. El rango de exclusiones debido a este segundo criterio puede ser relativamente amplio en algunos lugares o más reducido en otros, ya que la diversidad se hace patente y es cada comunidad la que muestra su criterio sobre qué debe quedar fuera del mercado.

En tanto y cuanto cada comunidad ha excluido las actividades en las que considera que el mercado no resulta competente, la incidencia de las posibles distorsiones debidas a su funcionamiento incorrecto va resultando menor. Con todo, sí es posible considerar todavía que la irresponsabilidad de algunos de sus agentes podrían condicionar el objeto último de la nueva visión económica, por tanto, el mercado es objeto de una permanente observación a través de los denominados Organismos Reguladores de Mercado, que tienen por misión corregir cualquier deriva que lo aleje de un funcionamiento plenamente coherente con el objetivo de la economía.

Todo y la obviedad de que esos agentes de mercado estaban conformados por los mismos seres que alentaban el tránsito, fue necesario un importante aprendizaje tras el que quedó claro que solo podían permanecer en el mercado quienes habían aceptado plenamente que la cooperación es un instrumento superior a la competencia, y también, que dado que la actuación externa no es más que un reflejo de la interna, nadie y tampoco ninguna empresa, puede lograr ser visto de manera permanente de una forma diferente a como realmente es. Esta última cuestión resulta del todo relevante ya que en los Nuevos Tiempos la garante real y última de la actuación del mercado es la persona consumidora. Ella dispone de la más amplia información sobre la empresa y los productos que consume, jugando aquí nuevamente las Nuevas Tecnologías un papel fundamental. Si decidiera retroceder en su actuación y obviar aspectos relevantes respecto a la empresa o su producto, nada podría detener el deterioro del mercado, de la misma forma que nada pudo detener la llegada a la situación actual tras decidir esa misma persona consumidora que su consumo estaría conectado con su conciencia. Todo descansa sobre el acto individual consciente y coherente.

La Empresa

Los Nuevos Tiempos consideran que la iniciativa de las personas es la primera garantía del progreso común, y que esa iniciativa puede y debe canalizarse a través del emprendimiento empresarial cuyo objeto es proveer bienes y servicios demandados por el conjunto social. Este planteamiento asume plenamente la necesidad de la existencia de la empresa. La nueva visión aportada se basa en considerar que si bien el objeto de la empresa no sufre una variación significativa, sí se da respecto a su objetivo, ya que la empresa solo tiene sentido al servicio del mismo fin que la economía: el logro de la cohesión social.

El desarrollo de empresas alineadas con la transformación ocupó de manera significativa a las primeras oleadas de personas que, tras despertar su conciencia, quisieron llevarla al plano empresarial. Ellas destacaron por sus propuestas claramente orientadas al bien común. Fueron empresas precursoras de lo que seguiría, ya que supieron ser ejemplos reales del hecho de que conciliar todos los retos no solo era posible, sino lo único que realmente daba sentido a aquello que se estaba haciendo. Con su acción, generaron modelos sobre los que pudieron construirse los que después han llevado a la empresa a su actual papel de activa y leal dinamizadora de la nueva economía.

Las empresas pioneras fueron aquellas que supieron detectar en el mercado la presencia, novedosa y consistente, de personas que planteaban de manera rotunda que su conciencia, en adelante, iba a ser decisiva para su consumo. Ellas estaban activando una de las tres formas fundamentales en el que el despertar de la conciencia se materializaba: a través del consumo. De la misma forma que las formaciones políticas clásicas consideraron que las candidaturas de prestigio podían ser una moda pasajera, un buen número de empresas no supieron ver que estaba ocurriendo porque siguieron considerando que los factores clásicos, y singularmente el precio, serían siempre decisivos, es por ello que actuaron con cierto retraso y algunas de ellas desaparecieron, pero fueron las más las que supieron incorporar el aprendizaje necesario para permanecer en el mercado.

En el tránsito, la empresa recibía su primer encargo, ser capaz de aportar a los consumidores bienes y servicios, concebidos, desarrollados, comercializados, y en suma, ofertados desde el soporte a los valores universales que empujaban la nueva construcción social. Supo hacerlo y a eso contribuyó decisivamente que el mercado donde se encontraban esos consumidores se estaba convirtiendo en el gran mercado, en el único mercado relevante.

No acabaron aquí los encargos a la empresa, ya que la misma también debía demostrar que su objetivo era lograr la cohesión social. Nuevamente fueron necesarios numerosos ensayos y nuevamente las comunidades mostraron diferentes formas de considerar que la empresa lo estaba haciendo. Entre otras iniciativas, se fijaron especiales condiciones para la distribución de beneficios, aparecieron límites respecto a los rangos salariales, se generalizó el requerimiento de la que empresa demostrara el apoyo efectivo a la economía local, y fue especialmente relevante la necesidad de demostrar la homogeneidad universal de las condiciones en que se generaba la oferta, de forma que todos los productos presentes en un mercado estuvieran dotados con similares criterios sociales. El precio de un producto no podía, en forma alguna, basarse en una dejación de lo que todos consideraban bueno para todos en cualquier lugar del planeta.

Siempre con variantes locales, se puede afirmar que una primera etapa fue cubierta a través de la manifestación espontánea de la empresa, que aportaba públicamente los medios de prueba y evaluación que consideraba oportunos. Esto fue seguido por la exhibición de una etiqueta que validaba la contribución a la cohesión social. La gestión de esa etiqueta corría a cargo de un Organismo Regulador de Mercado. Esta etapa sirvió para desarrollar el aprendizaje suficiente respecto a una evaluación objetiva, lo que dio paso a la etapa actual donde todas las empresas, como condición necesaria para actuar en el mercado, someten a la evaluación del Organismo Regulador su contribución, de la misma forma que hacen públicas sus cuentas. Una evaluación negativa por parte del Organismo Regulador supone la imposibilidad inmediata de permanecer en el mercado.

En tanto que expresión de dinamismo personal, la propiedad de la empresa se ha mantenido siempre en una perspectiva de libertad, por lo que cualquier persona o grupo de personas pueden ser sus propietarios, si bien la reformulación del objetivo de la empresa generó de manera espontánea un aumento exponencial de las diversas formas de emprendimiento colectivo, siendo el cooperativismo la más desarrollada. La empresa se somete a la misma cuestión relativa al tamaño, de forma que el mismo no pueda ni alterar el mercado, ni constituirse en un poder que pueda condicionar el gobierno democrático de una comunidad.

El Trabajo

El trabajo es concebido en los Nuevos Tiempos desde una perspectiva netamente humana, asumiendo plenamente la consideración de que es el trabajo el que debe adecuarse a las necesidades del ser humano. El trabajo es la fórmula universal para que cada persona pueda acceder a los medios que le permitan desarrollar una vida digna, y está sujeto a todos los derechos que se derivan de ello y asimismo está sujeto al esfuerzo.

La cohesión social y la disminución de la desigualdad es concebida como el fruto del esfuerzo orientado de las personas, que desde su libertad intervienen en los hechos económicos al servicio de esos objetivos. Una consecuencia clara es el reconocimiento del valor del esfuerzo individual ya que es la sociedad, lo colectivo, el primer beneficiario del mismo.

Siempre con variantes y matices, las comunidades consideran que la capacidad de esfuerzo es una de las principales cualidades humanas, y que por tanto privar a alguien de ejercer esa capacidad planteando el riesgo de adocenamiento de la satisfacción de sus necesidades, significa también privarle de parte de su humanidad. Al mismo tiempo, colectivos específicos de personas, sobre los que en cada comunidad se ha llegado a un amplio consenso, quedan fuera de toda consideración de encontrarse en riesgo de adocenamiento, siendo en esos casos el ofrecimiento del mayor apoyo y garantías posibles una muestra inequívoca de progreso.

El trabajo, al estar sometido al principio de esfuerzo no está garantizado, de la misma forma que no lo está renta alguna. Los Nuevos Tiempos protagonizan la mayor manifestación educadora de la historia de la humanidad, asimismo las empresas se alinean decididamente con sus personas, al tiempo que la legislación presta el debido soporte, y todo resulta coherente y posible, pero es siempre la persona la que debe realizar la mayor aportación. Las comunidades han acuñado una expresión para sintetizar su propósito: “Garantizar la oportunidad no quiere decir garantizar el resultado. Nada puede ser indiferente al esfuerzo”.

Hasta llegar a esa síntesis el debate fue muy importante, eso hace que sea posible encontrar algunas soluciones con un perfil más garantista que otras. La cuestión central debatida fue el temor de que la ausencia de garantía de empleo y renta, provocara una actitud mucho más agresiva, particularmente en las empresas, y su actuación en las actividades económicas denotara esa misma agresividad. Asimismo se dudaba de si debía garantizarse empleo y renta mínima por considerarlos derechos vinculados a la ciudadanía. El resultado final fue asumir el riesgo respecto a la actuación de las empresas teniendo en cuenta que los responsables últimos de lo que ellas hicieran serían las personas consumidoras. Todo se construye por todos en cada momento. Respecto a la segunda cuestión se consideró finalmente que garantizar la oportunidad era el derecho que debía ser protegido.

En cualquier caso, se mantiene que en el ámbito del trabajo es donde una persona puede observar con claridad la relación entre causa y efecto, y que resulta evidente que si la seguridad lo preside todo en todo momento, podría gozar del efecto sin llegar a percibir cual es la causa real del mismo.

La Riqueza

Es fácil reconocer lo que puede denominarse como una prevención general de los Nuevos Tiempos respecto a la riqueza y particularmente respecto a la riqueza ilimitada. No puede ser de otra manera ya que la extrema riqueza carece de todo sentido de la proporción y de la armonía.

Las comunidades, una vez más con variantes, consideran que una persona puede en función de su esfuerzo alcanzar un mayor nivel de riqueza que otra. Así, en tanto que dependa de su trabajo, no limita ese nivel más que en lo que ya se deriva de la existencia de las horquillas que regulan las diferencias salariales. Una persona puede enriquecerse como fruto de su trabajo ya que eso puede ser una consecuencia natural de su esfuerzo.

La vinculación del concepto de esfuerzo al trabajo es directa, pero no se reconoce eso, en absoluto, en la idea de renta. De forma que es absolutamente extraña la posibilidad de que alguien base su economía, o la de su familia, en el disfrute de rentas. Contando con ese criterio, está muy extendida la limitación del porcentaje de ingresos que pueden percibirse provenientes de rentas respecto a los ingresos totales, dándose planteamientos claramente restrictivos en algunos lugares y algo más abiertos en otros, pero que persiguen la misma finalidad: resulta legítimo que el esfuerzo aporte riqueza a la persona pero no lo es, en ningún caso, la riqueza sin esfuerzo.

Los Nuevos Tiempos rechazan frontalmente la especulación por su total ausencia de esfuerzo.La especulación no puede ser contemplada desde ninguna de las nuevas perspectivas, ya que la necesidad de que alguien pierda para que alguien gane no encaja en forma alguna en el objetivo de que todos ganen.

La vinculación de la posibilidad de riqueza al trabajo y la limitación de las rentas del capital, planteó interesantes objeciones derivadas de que eso supusiera la imposibilidad de acumular el capital necesario para que las empresas se desarrollaran. La respuesta se inició desde la observación de la situación de partida. Una situación en la que podía reconocerse el hecho de que unos pocos controlaban y manejaban grandes sumas, pero en la que al mismo tiempo muchas grandes empresas ya habían dividido su capital en minúsculas fracciones que eran propiedad de millones de personas. Esto era así al punto de que podía llegar a afirmarse que, en cierta forma, las grandes empresas ya eran de propiedad colectiva, por tanto lo que debía hacerse era canalizar esa gran capacidad de acumulación hacia el destino definido por todos. Un aspecto también significativo era que el mutualismo, una acción que se alineó de manera especial con la transformación, ya demostraba su capacidad para aunar voluntad y dinero procedente de un gran número de mutualistas.

Una consecuencia directa de la prevención sobre la riqueza ilimitada es la definición de una severa restricción en los derechos de herencia, ya que este puede ser el método central para que alguien, sólo por mérito de familia, pueda alcanzar una posición de rentista gracias al esfuerzo de sus antecesores. No se considera legítimo que el esfuerzo pueda ser transmitido ya que es privativo de quien lo realiza, y resulta del todo incoherente que nadie tenga garantizada renta ni trabajo alguno y eso sí pueda estarlo por herencia. Todos los herederos gozan de la garantía de oportunidades, y a ellos tampoco se les puede garantizar el resultado. La materialización práctica adoptada por la generalidad de las comunidades se basa en aceptar que una persona sí pueda heredar un cierto grado de bienestar, pero no más allá.

La transformación que ha retornado la riqueza a una posición armónica está prácticamente culminada, sin embargo, el nuevo propósito, en sus momentos iniciales, planteó un conflicto con quienes en aquel momento disponían de grandes fortunas. Un conflicto que podía parecer irresoluble y que también abarcaba a aquellos que hacían de la especulación su método para lograr enriquecerse. Fueron diversas las circunstancias que se dieron cita para encaminar la cuestión. En primer término el despertar de la conciencia tenía un carácter absolutamente transversal y por lo mismo alcanzó a personas con gran poder económico, para ellas resultó relativamente sencillo encaminar su actuación en el sentido demandado por la transformación. El consumidor consciente también lo fue respecto a los productos financieros, de forma que muy buena parte del poder económico previo se redujo sensiblemente cuando los depósitos y pequeñas inversiones de millones de ahorradores se desplazaron hacia destinos éticos. Toda la economía universal se transparentó cuando, sin tardar demasiado tiempo, se erradicó el concepto de paraíso fiscal, de modo que los flujos económicos y financieros quedaron sujetos a la observación y control de las haciendas estatales. En esa misma línea, la implantación de sistemas fiscales progresivos especialmente concienciados ante la gran riqueza, supuso el paulatino desgaste de las fortunas desproporcionadas que finalmente se vieron sujetas a las restricciones del derecho de herencia.

El poder económico y financiero que se declaró contrario al avance, se situó en el mismo plano que aquellos poderes políticos que también lo hicieron. Con su acción lograron como ellos retrasos temporales y que algunas gentes tuvieran que protagonizar actos excepcionales, pero no lograron alterar el sentido de la historia.

El Sistema Financiero

En los Nuevos Tiempos el papel y función social de los bancos se dirige a una misión esencial: canalizar el ahorro y ofertar crédito a las personas y empresas, sin que puedan proveer, en la práctica, de mayores servicios financieros y en cualquier caso ninguno vinculado a la idea de especulación. Asimismo, la actuación de los bancos es controlada permanentemente por un Organismo Regulador de Mercado.

Los Bancos siguieron de forma más o menos rápida la misma trayectoria que el conjunto de las empresas. Sus usuarios reclamaron de ellos comportamientos éticos y garantías de seguridad, esto proporcionó oportunidades a algunas entidades mientras que las nuevas exigencias resultaron insalvables para otras. Una vez más, el mercado operado desde la conciencia de las personas consumidoras demostró un enorme poder para que todos los agentes intervinientes se adecuaran a sus exigencias. En la medida que el componente especulativo dejó de formar parte de la práctica bancaria, su conexión con el conjunto social mejoró notablemente y por lo mismo, su función fue mucho mejor entendida y aceptada. Quedó claro que el Sistema Financiero formaba parte del todo social y se encontraba a su servicio, por tanto, lo que hacía no podía llevar nunca a una extraña polarización en la que parecía que era el todo social el que le servía a él.

Lo sucedido con el Sistema Financiero pone especialmente de relieve la profundidad de lo aportado por la transformación en el ámbito económico. El Sistema Financiero se articulaba sobre la satisfacción del lucro individual, tan ilimitado como fuera posible. En el momento en que se demandó al banco que el lucro individual coincidiera con el bien común, limitando conscientemente el beneficio, la oferta del sistema basado en el lucro individual colapsó, ya que no tenía más que ofrecer que maximizar el beneficio individual sin construir nada en absoluto, y lo que la persona quería era justamente orientar a la mejora de la construcción de su comunidad su beneficio individual.

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