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Propósito Evolutivo y Valores en las Organizaciones

Alexandra Montgomery

¿Crees que las empresas se impulsan hacia un propósito o hacia el beneficio, pero, no puede ser ambas cosas? Si preguntaras a los miembros de tu equipo, ¿qué dirían sobre cómo se viven los valores en la organización? ¿Son los procesos internos congruentes con lo que la organización pretende representar?

Se acabaron los días en que las empresas podían centrarse únicamente en «maximizar el valor para los accionistas». Según Simon Sinek, autor del bestseller «Start with Why» el beneficio por sí solo no es un propósito, es un resultado del propósito. De hecho, esta idea está también respaldada por los profesores de la Harvard Business School John Kotter y James Heskett en su libro «Corporate Culture and Performance«, que muestra que, en un período de 10 años, las empresas con propósito y valores sostenibles superarán considerablemente a su competencia en el precio de las acciones.

Esto no sorprende a las organizaciones que están luchando por el engagement de los empleados o la pérdida de talento. Los empleados que se identifican con su trabajo reportan casi el doble de satisfacción y tienen tres veces más propensión a permanecer en su organización. El 88% de los millennials quieren trabajar para una empresa cuyos valores reflejen los suyos propios, según la encuesta Workforce of the Future de PWC. Dado que, dentro de 10 años, las tres cuartas partes de la fuerza de trabajo mundial serán millennials, parece imprescindible que lo tomemos en serio o nos enfrentaremos a graves desventajas competitivas. Incluso la Generación X, que en las décadas de 1980 y 1990 todavía buscaba construir una carrera y un estatus financiero «sólidos», ahora está buscando más conciencia, sostenibilidad y experiencia significativa en su vida laboral.

El Humano: un ser en busca de sentido. Platón

 

El propósito es más cautivador que la promesa

Cada vez más, tanto a los empleados como a los clientes no les satisface «que se les prometa» algo, sea un lugar de trabajo genial o la conciencia tranquila cuando compran “comercio justo”. Las tendencias apuntan a que ya no será suficiente simplemente con sentirse bien con el propósito de la organización. Un cambio notable está ocurriendo desde el pasivo ¿qué puedes hacer por mí? hasta el proactivo ¿qué podemos hacer juntos? Las personas no sólo buscan sentido, sino que también quieren contribuir y sentirse vivos al hacerlo. Quieren pertenecer a algo más grande, influir y comprometerse. Quieren co-crear y estar en comunidad con personas y organizaciones de ideas afines. Empleados, clientes y cada vez más inversores, quieren compartir su propósito y alinearse con valores similares.

Compañías vanguardistas impulsadas por valores sostenibles son conscientes de ello. Una de ellas es Patagonia, una compañía de indumentaria para actividades al aire libre. El año pasado, Patagonia lanzó una nueva plataforma digital «Patagonia Action Works» que conecta a los clientes con el activismo de base. El objetivo es animar a la gente a aprender más sobre los temas ambientales locales y participar en eventos, peticiones, recaudación de fondos y voluntariado en su área. Dice Rose Marcario, CEO de Patagonia: «La mayor pregunta que recibo de nuestra comunidad y de nuestros clientes es: ¿Qué puedo hacer para salvar el planeta? Esta plataforma facilita la conexión con las organizaciones de su vecindario, que trabajan todos los días en temas locales. Tenemos décadas de experiencia con estos grupos y nuestras acciones colectivas de base pueden contribuir al cambio que necesitamos para hacer un mundo mejor. Con las amenazas a las que nos enfrentamos, necesitamos a todos en esta lucha».

El ejemplo de Patagonia también ilustra que el propósito no es estático, sino que evoluciona con el tiempo, escuchando las necesidades de un ecosistema organizacional más amplio: empleados, clientes, stakeholders (incluyendo el medio ambiente). Patagonia está cumpliendo con su potencial creativo, utilizando los negocios para conectar con el medio ambiente y protegerlo, a la vez honrando la iniciativa original de su fundador, el alpinista Yvon Chouinard. Esta es la noción de propósito evolutivo.

 

Los valores son los pilares de la cultura organizacional

Mientras que el propósito es «la razón de ser» o el «por qué», los valores son como una brújula de comportamiento para las personas en una organización, guiando «cómo» cumplir el propósito. Los valores pueden ayudar a dar forma a la cultura de manera intencional y a reducir el paradigma de “mando y control”. Junto con el propósito se convierten en principios rectores para el crecimiento y la innovación en la organización. Un ejemplo de ello es el compromiso de Volvo con la electrificación de sus vehículos. El anuncio de Volvo de que todos los modelos a partir de 2019 tendrán un motor eléctrico o híbrido parece una evolución natural, congruente con los valores fundamentales de la empresa: seguridad, calidad y cuidado del medio ambiente.

Otro ejemplo de cómo los valores pueden impulsar la toma de decisiones es Levi Strauss & Co. Se considera que la industria de la tela vaquera tiene una de las peores huellas ambientales y éticas dentro de la industria textil. En la década de 1990, Levi’s desarrolló el primer conjunto mundial de normas integrales para la fabricación regulando los salarios, las horas y condiciones laborales, la ética y el gobierno. Recientemente Levi’s ha lanzado una línea de vaqueros más sostenible que utiliza mucha menos agua durante el proceso de acabado. La compañía también está trabajando para cambiar el comportamiento de los consumidores. En un esfuerzo por crear nuevos productos a partir de vaqueros viejos, han puesto en sus tiendas contenedores de reciclaje de tela vaquera. Estas iniciativas nacen de los valores fundamentales de la empresa: empatía – ponerse en los pies de otras personas, originalidad – ser auténtico e innovador, integridad – hacer lo correcto y valentía – defender lo que creemos.

 

Dar vida al propósito y a los valores

Sin embargo, para hacer realidad los valores, muchas empresas se enfrentan a retos serios, a menudo costosos: por ejemplo, en la estructura organizacional, la toma de decisiones, el aprovisionamiento de materias primas, en la producción y en la interacción con empleados y clientes. No es de extrañar que en muchas organizaciones los valores sigan siendo nobles ideales que nunca se ponen en práctica. Seguidamente, presentamos algunas formas de transmitir el propósito y los valores en las organizaciones.

Hacer que los valores sean destacados

Los empleados deben ser conscientes de los valores y de cómo son relevantes en su día a día. Recientemente hemos trabajado con una organización sin ánimo de lucro en un programa de formación de mentores. Una de las primeras cosas que hicimos fue invitar a los participantes a reflexionar sobre cómo el mentoring podía fortalecer los valores de la organización. El uso de valores en la comunicación diaria es clave. Pueden vincularse nuevos proyectos explícitamente al propósito y los valores de la organización y se pueden tomar decisiones clave utilizando la lente de valores como criterio de selección. El propósito y los valores suelen anclarse visualmente a través de ilustraciones en salas de conferencias, oficinas y comedores.

Convertir valores en comportamientos específicos

Se recomienda dedicar algún tiempo a plasmar valores en comportamientos observables. Mientras que la intención general detrás del valor debe ser honrada, los comportamientos específicos pueden variar según los individuos, los equipos o las regiones geográficas. Las preguntas clave podrían ser: «¿Qué significa el valor xy para mi vida laboral diaria?» y «¿Cómo se puede sentir el beneficio de este valor?» En Zappos, el minorista de calzado y ropa online, «Deliver WOW through service» (“ofrece un servicio impactante”) se traduce en estas preguntas para los empleados: ¿Qué cosas puedes mejorar en tu trabajo o actitud para fascinar a más gente? y ¿Has asombrado al menos a una persona hoy? En los equipos de proyecto, las hojas de ruta o team charters son útiles para acordar y visualizar principios explícitos de colaboración, toma de decisiones, comunicación transparente y resolución de conflictos.

Compartir historias que reflejen el propósito y los valores

A los humanos nos encantan las historias, nos conectan y acceden a partes más profundas de nuestra psique. Muchas empresas utilizan sus orígenes para contar una historia, con un efecto poderoso. Por ejemplo, en Kellogg’s, el fabricante original de cereales, la dedicación del fundador a las personas y su bienestar se refleja en los valores y la comunicación de la empresa.  Promueve que las historias de clientes y empleados sean compartidas en toda la organización. Inclúyelas durante las reuniones, en los blogs y en los retiros. Crea un «bazar de historias» cooperando con clientes y proveedores, utilizando videos y testimonios de impacto. De esta manera, los empleados pueden conectarse con el propósito de su trabajo y el impacto que producen en el cliente.

Modelar los valores

Si una organización valora el aprendizaje o la innovación, por ejemplo, debe animar a los miembros del equipo a disentir en las discusiones sin temor a repercusiones negativas. Tiene que haber espacio para la reflexión y el intercambio de experiencias entre las diferentes partes de la empresa. Los líderes y managers deben ser conscientes de sus propios prejuicios en relación con los valores. ¿Cuál es su propia actitud ante el fracaso, el riesgo y el aprendizaje? ¿Hasta qué punto dan espacio a sus equipos para experimentar? ¿Qué hacen a diario para promover en sus equipos un comportamiento basado en valores?

Reclutar, recompensar y promover un comportamiento basado en valores

Cuando contrates a personas ten en cuenta cómo encajan en los valores que deseas promover. Por ejemplo, si uno de los valores organizacionales es «emprender», compruebe a fondo que el candidato tenga esta actitud y capacidad acreditada. Asegúrate de que los procesos de recompensa y promoción sean congruentes con los valores. Por ejemplo, es contraproducente tener un valor relacionado con el trabajo en equipo cuando todos sus procesos de remuneración se centran en el esfuerzo individual y no en el trabajo en equipo. Algunas organizaciones hacen que sus empleados voten por equipos o individuos que han demostrado comportamientos impulsados por valores durante el mes.

Hemos visto que muchas empresas declaran propósito y valores para resonar con los valores intrínsecos y el propósito de las personas, así como para aumentar la lealtad y el margen de beneficio. A fin de convertirse en algo más que una mera declaración de intenciones, el propósito y los valores deben ser compartidos, demostrados y sentidos en todo el ecosistema de la organización. Esto es sin duda un reto para las organizaciones que requiere inversión y tiempo. Parece que la elección no es «si o no» sino «cuándo».

 


¿Cuenta tu equipo con un propósito compartido? ¿Comparte tu equipo unos valores y comportamientos explícitos que se ven en su día a día? ¿Existe un espíritu de equipo que guía su manera de actuar? ¿Podría definirse en una frase respecto a lo que es como equipo?

Los equipos de alto rendimiento tienen un propósito, una misión y unos valores comunes. Para sus miembros son claros, resultan relevantes para entender su lugar y rol en la organización y guían sus interacciones cotidianas. Además, visión, misión y valores configuran el elemento inspirador que define su identidad como equipo u organización. Esto no sucede automáticamente, por lo que debe establecerse explícitamente con una «Hoja de Ruta del Equipo».

En este Módulo de 4 horas, tu equipo se alineará en torno a un propósito compartido, clarificará su sentido de misión y de dirección y acordará los valores y comportamientos que desean ver en sus relaciones cotidianas. Co-crearán una «Hoja de ruta del Equipo» visual o escrita que corresponsabilice al equipo y le sirva de marco de referencia para sus actuaciones. El módulo, forma parte de un programa más amplio que lleva por título: «Liderando las claves para la integración y alineamiento de Equipos. Transformando la Cultura de tu Organización».

 

Beneficios del programa y competencias a desarrollar

  • Construir un equipo comprometido y alineado que se centre en lo que es verdaderamente importante.
  • Clarificar las necesidades y expectativas entre los miembros del equipo y para el conjunto en su contexto organizativo.
  • Desarrollar un marco de colaboración que incluya principios de toma de decisiones, comunicación transparente y resolución de conflictos.
  • Acordar valores y comportamientos asociados que ayuden al equipo a alcanzar sus objetivos.
  • Manejar las incoherencias, la polaridad de expectativas y los puntos de tensión, estableciendo límites claros y acuerdos en el equipo.
  • Sentar las bases para la confianza, la motivación y la corresponsabilidad en el equipo.

 

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Este contenido forma parte de un programa modular más amplio que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Invitación – Webinar: Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización

Por Marta Giménez y Alexandra Montgomery

¿Los miembros de tu equipo ocultan la información de la que disponen en lugar de compartirla? ¿Echas de menos mayor cooperación en tu equipo o entre diferentes departamentos en tu organización? ¿La gente tiende a protegerse ante los cambios en lugar de alinearse con ellos?

27 de febrero de 2019
15:00h-16:00h (CET)

La mentalidad de silo puede desarrollarse por buenas razones, por ejemplo, por la existencia de funciones muy especializadas o por ubicaciones geográficas distantes. Sin embargo, cuando una organización se enfrenta a un proceso de transformación, los silos pueden frenar o retrasar la implementación de los esfuerzos que impulsan el cambio, porque los individuos o incluso áreas completas, no están acostumbradas a compartir información, trabajar colaborativamente o a co-crear un nuevo futuro compartido.

Alexandra Montgomery y Francisco Giménez Plano responderán a estas y otras cuestiones que puedan surgir para superar los silos dentro de las organizaciones.

 

Inscripción al webinar

27 de febrero de 2019
15:00h-16:00h (CET)

Webinar – ¿Cómo construir conversaciones poderosas? Feedforward y Feedback

Por Francisco Giménez Plano

¿Tienes claro qué es lo que se espera de ti y del equipo? ¿Tiene tu equipo el hábito de consensuar los resultados que se desean y cómo conseguirlos? ¿Ve tu equipo la retroalimentación como una oportunidad de aprendizaje?

¡Si tu equipo o tu organización necesita mejorar su efectividad, este webinar te interesa!

 

¿Quieres conocer nuestros programas y servicios para ayudar a tu organización a construir una cultura positiva y de alto rendimiento? 

Entonces mira también: Transformar Equipos Tóxicos en Equipos Efectivos.

 

Este contenido forma parte de un programa modular más amplio que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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¿Eliminar los silos organizacionales? ¡Conéctalos!

Por Alexandra Montgomery

¿Los miembros de tu equipo ocultan la información de la que disponen en lugar de compartirla? ¿Echas de menos mayor cooperación en tu equipo o entre diferentes departamentos en tu organización? ¿La gente tiende a protegerse ante los cambios en lugar de alinearse con ellos?

En un estudio global de la consultora de management PWC, más de la mitad de las empresas trabajan en silos, y cada función toma sus propias decisiones sobre qué capacidades son las más importantes. Parece que hay buenas razones comerciales para ello:

En primer lugar, cuando el conocimiento es poder, las organizaciones buscan conocimientos profundos y habilidades específicas. Esto hace que sea más probable que los empleados sigan una trayectoria profesional vertical y se especialicen en una función, por ejemplo, tecnología, desarrollo de productos, recursos humanos o finanzas. Los especialistas altamente cualificados desarrollan fuertes relaciones de trabajo entre sí, una cultura y un código de excelencia compartidos. La estructura organizacional puede limitar las oportunidades para que los individuos transfieran sus conocimientos y experiencia de un área a otra, ya que implica tiempo y costos de inducción y/o reentrenamiento. Las capacidades generalistas y la amplia experiencia son a menudo menos valoradas por los cargos medios, pero son muy necesarias a medida que se asumen funciones de dirección más estratégicas.

La segunda causa de los silos es el deseo de optimizar los procesos dentro de un área funcional determinada, como las compras, la contabilidad o el control de calidad. Las funciones individuales tienen diferentes requisitos y pueden adoptar sus propios sistemas «óptimos» sin comprender cómo se ven afectados otros procesos. Esto crea procesos transversales y redundancias que no son óptimos.

Por último, el entorno empresarial global exige que las empresas se extiendan geográficamente. Por razones de adquisición de talento, producción o acceso al mercado, las empresas suelen operar en varios países y en distintos continentes. Las barreras culturales y lingüísticas también pueden agravar los efectos de los silos existentes, además de las diferencias horarias. Los silos también surgen después de las fusiones y adquisiciones.

Sin embargo, profesionales e investigadores de management, como Patrick Lencioni en su libro clásico “Silos, Politics and Turf Wars”, señalan que la mentalidad del silo devasta a las organizaciones al desperdiciar recursos, matar la productividad y poner en peligro los resultados.

 

No es una sorpresa, entonces, como recoge el citado estudio, que el 61 por ciento de los líderes empresariales afirme que una mayor colaboración entre las funciones es la clave para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Tal vez la respuesta no sea eliminar los silos. A menudo tienen beneficios importantes y están ahí por una razón. Se trata de conectarlos de manera efectiva. Esta es también la recomendación de Chris Fussell en su libro «One Mission. Cómo los Líderes construyen un Equipo de Equipos». El autor, recordando su experiencia militar y corporativa, dice: «Si el problema está interconectado, tu organización también debe estarlo».

Asegurar que un equipo individual trabaje al máximo es bastante difícil, pero cómo escalar esto en toda la organización es un verdadero desafío y casi nunca es un proceso sin problemas. Conectar funciones y asegurar que la información circule rápidamente a través del ecosistema organizacional es clave, dice Fussell. A continuación, se traza un camino que puede ayudar a las organizaciones a conectar o superar los silos en lugar de destruirlos:

«Nosotros» empieza en la cima

Los jefes de división a menudo establecen metas que benefician a su departamento pero que entran en conflicto con las metas de otro.En cambio, el equipo de liderazgo debe alinearse en torno a un propósito claro y una dirección estratégica. Primero deben modelar la colaboración entre ellos. En nuestro trabajo, vemos que los silos atrincherados van acompañados de canales de comunicación bloqueados en los equipos directivos. Se necesita un diálogo abierto para abordar estas cuestiones y, a menudo, ayuda que una persona neutral facilite este proceso.

Los líderes deben adoptar una visión sistémica de cómo los objetivos comunes pueden ser operativos dentro de la organización. El pensamiento sistémico reconoce las interconexiones entre las partes de un sistema y las sintetiza en un conjunto unificado. Este planteamiento, sumado a un enfoque unificado, debe aplicarse a todos los equipos para fomentar la colaboración, el trabajo en equipo y, en última instancia, la consecución del objetivo común.

Además, se necesita un cambio de mentalidad para acompañar este planteamiento sistémico.

Chris Fussell señala que en nuestro mundo cambiante necesitamos gestionar para liderar la disrupción, no para potenciar la estabilidad o control, como históricamente sucedía.

Naturalmente, esto requiere un liderazgo diferente, que se sienta cómodo en la incomodidad y sea capaz de dejar ir la mentalidad de «control y mando», inherente a la mentalidad del silo.

Tecnología colaborativa

Un problema común de la mentalidad del silo es que las personas sólo ven las cosas desde su perspectiva en su trabajo diario, por lo que es más probable que tomen decisiones que protejan a su departamento en lugar de promover los objetivos generales de la organización. Alentar el acceso y la libre circulación de la información fomentará las ideas, iniciativas y mejoras de los procesos entre departamentos.

Las plataformas técnicas, como las plataformas integradas de la cadena de suministro o el software de CRM (gestión de relaciones con clientes), pueden fomentar la visibilidad de extremo a extremo y la conciencia interdisciplinaria. La última generación de herramientas de gestión de proyectos también proporciona una plataforma sólida para más agilidad en la ideación, diseño e implementación de productos. Las herramientas digitales de colaboración como Slack, Confluence o Microsoft Teams pueden ser particularmente útiles para equipos matriciales o geográficamente dispersos. De manera más informal, las salas de chat virtuales y los foros en línea ofrecen a las personas la oportunidad de interactuar libremente.

Sin embargo, el progreso tecnológico por sí solo no resolverá las carencias del comportamiento humano; de hecho, a menudo lo exacerba. Hay aquellos colegas que están sentados a 10 metros uno del otro y prefieren enviar correos electrónicos en lugar de tomar el teléfono o caminar hacia el escritorio del otro. O los correos electrónicos, leídos a medias y respondidos apresuradamente, generando malentendidos y posiblemente re-trabajo por parte de todos los involucrados.

Proporcionar puntos de conexión

Cuando las personas interactúan cara a cara para resolver un problema en particular, tienen la oportunidad de compartir ideas y aprender más sobre cómo superar los obstáculos. Por ejemplo, los foros de empleados pueden utilizarse para reunir a personas de diferentes departamentos, geografías y funciones con el fin de resolver los retos reales a los que se enfrentan en la organización, fomentando así el flujo de comunicación entre departamentos.

Se pueden crear oportunidades para que las personas que no trabajan (siempre) juntas se reúnan. Esto les da la oportunidad de conocerse como personas con retos, intereses o experiencias similares, que fomentan la confianza y el intercambio de información. Esto puede hacerse en una variedad de formatos, tales como clubes deportivos y sociales, almuerzos abiertos, retiros fuera del lugar de trabajo, grupos de aprendizaje (action learning sets) o lunch & learns.

Entrenar y trabajar juntos

Otra forma de fomentar la colaboración son las formaciones interdisciplinarias, sesiones de desarrollo de empleados o team building. Estas son grandes oportunidades para enfatizar el propósito común de la organización y cómo cada uno contribuye a él. Los comportamientos colaborativos pueden ser entrenados y practicados – habrá que asegurar que estas actividades estén diseñadas para incluir mucho movimiento e interacción – esto genera conciencia, empatía y cambio de percepción, claves para superar la mentalidad del silo.

Si es posible, tenga espacios de reunión accesibles que permitan la reunión espontánea, como mesas de reunión de pie y pizarras blancas abiertas (además de espacios que permitan la privacidad). Las áreas de descanso más relajadas con sofás o sillones pueden ser eficaces para estimular la creatividad y la colaboración. Como explicó el jefe de recursos humanos de Yahoo, «algunas de las mejores decisiones e ideas provienen de las discusiones en los pasillos y en la cafetería».

El espacio de oficina se puede utilizar de forma que se maximicen los encuentros entre los empleados, pero esto requiere planificación y diseño adecuado.

Algunas organizaciones ofrecen oportunidades para que la gente se incorpore a reuniones de otros departamentos por un tiempo. Las intervenciones más involucradas, como el intercambio de trabajo, la asignación temporal de personal a diferentes unidades de negocio o la asignación de expatriados, deberían formar parte de una estrategia concertada de RRHH para aumentar la movilización y el aprendizaje transversal.

Recompensar el comportamiento colaborativo

Muchos planes de compensación, especialmente para las actividades de captación o atención al cliente, están sesgados hacia la competencia en lugar de la colaboración con otras partes de la organización. Si el proceso de recompensas está diseñado para apoyar objetivos aislados, la colaboración es improbable. Las personas hacen lo que se les recompensa, y esto incluye recompensas monetarias o emocionales.

Las organizaciones necesitan incentivar a sus empleados para que intercambien ideas y colaboren. Asegurarse de que los managers entiendan qué es lo que motiva intrínsecamente a sus equipos y cómo esto puede alinearse con los objetivos generales de la empresa.

Este artículo de Harvard Business Review cita un ejemplo de una empresa que lanzó un concurso interno con el objetivo de promover el intercambio de ideas, información y procesos innovadores. Se animó a los equipos a «robar» una idea o innovación de otra unidad e incorporarla con éxito en sus propios procesos – el «ladrón del mes» ganó un premio y un reconocimiento interno por parte de la Alta Dirección. Del mismo modo, cuando la mejor práctica o proceso de un equipo fue adoptado por otra unidad de negocio, los originadores ganaron un precio.

Como hemos visto, la mentalidad del silo puede ser contrarrestada, a través de la mejora sistémica de los procesos, el uso intencional de la tecnología, la provisión de puntos de conexión multifuncionales para sus empleados y un sistema de recompensa que se centra en los objetivos comunes y hace énfasis en la colaboración. Lo más importante, sin duda, es un cambio de mentalidad que tiene que empezar en el equipo de liderazgo, que se transmita en cascada a toda la organización.

 


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Entonces mira también: Construir conversaciones poderosas: Feedback y Feedforward

Este contenido forma parte de un programa modular más amplio, titulado «Liderando Las Claves Para La Integración Y Alineamiento De Equipos»,  que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Agilidad emocional y su importancia en el trabajo

Por Alexandra Montgomery

¿Pueden expresarse las emociones negativas en tu lugar de trabajo? ¿O sientes que siempre tienes que ser «positivo» para tener éxito? ¿Es consciente tu equipo del impacto que puede tener el estado de ánimo de un miembro del equipo en el desempeño del resto?

Según la psicóloga de Harvard Susan David, las personas en el lugar de trabajo a menudo tratan de ignorar las emociones incómodas lo que, a largo plazo, puede dar como resultado un tremendo estrés. O, peor aún, no son capaces de reconocer las emociones, ni en sí mismos ni en los demás. Esto tiene el efecto de encerrar a la persona en patrones de comportamiento poco saludables impulsados por emociones reprimidas que pueden conducir a una toma de decisiones inadecuada, a problemas interpersonales y a la desconexión.

Las personas en el lugar de trabajo a menudo tratan de ignorar las emociones incómodas lo que, a largo plazo, puede dar como resultado un tremendo estrés, incluso conducir a decisiones inadecuadas, problemas interpersonales y la desconexión.

 

Reactivo vs. Generativo

En situaciones estresantes – y esto es diferente para cada uno – accedemos a una parte de nuestro cerebro llamada sistema límbico (concretamente a la amígdala), activando una respuesta de «lucha o huida” que incluye reacciones fisiológicas en el cuerpo. Se puede decir que tus emociones toman el control, influyen fuertemente en tu pensamiento en ese momento y reducen tus opciones de acciones apropiadas – te vuelves reactivo. Cada experiencia emocional negativa deja una huella, no sólo en tu cerebro sino también en todo tu sistema fisiológico y energético.

Con la práctica puedes acelerar tu capacidad de acceder a las partes «pensantes» de tu cerebro, lo que te permitirá generar diferentes pensamientos y evocar respuestas emocionales constructivas. Para lograr esto necesitamos construir autoconciencia y regulación emocional a través del cuerpo, como se ejemplifica en todas las prácticas meditativas y reflexivas. En el coaching, trabajamos con una variedad de herramientas, como el movimiento, la respiración, la atención plena y la visualización.

 

Las Emociones se corporalizan

Los científicos han intentado responder a la pregunta «¿qué es lo primero, el pensamiento o la emoción?» Todavía no tenemos una respuesta clara, pero los avances de la neurociencia han arrojado luz sobre cómo las emociones están inextricablemente ligadas a nuestra fisiología. Uno de los hallazgos clave en neurobiología es que nuestra estructura interna de cuerpo, mente y emociones es dinámica y cambia continuamente, lo que se denomina neuroplasticidad. Cuando haces, piensas o sientes algo nuevo, creas una nueva vía neural, una nueva estructura fisio-psicológica, una nueva forma de ser. Esta es la base de toda transformación personal y con práctica regular se van incorporando nuevos aprendizajes y habilidades.

Curiosamente, tal como fue investigado por la neurofisióloga Susana Bloch en la década de los 70, también se puede comenzar a activar una emoción en particular mediante la respiración intencional, la expresión facial y la adopción de una postura corporal que suele acompañar a esta emoción. Por ejemplo, si sonríes (incluso voluntariamente), relajas tu postura y respiración, tu cerebro activará una respuesta emocional positiva. Alternativamente, trata de hablar sobre algo por lo que estás enojado de una manera divertida, incluso cómica. ¿Qué observas qué sucede?

Cuando haces, piensas o sientes algo nuevo, creas una nueva vía neural, una nueva estructura fisio-psicológica, una nueva forma de ser. Esta es la base de toda transformación personal y con práctica regular se van incorporando nuevos aprendizajes y habilidades.

 

Estados de Ánimo

Otra distinción útil es la que se hace entre estados de ánimo y emociones. Las emociones suelen estar relacionadas con un evento, son muy efímeras, es decir, duran segundos o minutos, mientras que los estados de ánimo viven en segundo plano y son a largo plazo. Con el paso de los años, los hábitos y características emocionales pueden convertirse en tu temperamento. Según el coaching ontológico, los cuatro estados de ánimo básicos son la ambición, la aceptación, la resignación y el resentimiento.

Llevamos nuestros estados de ánimo como ropa, a menudo se vuelven «invisibles» para nosotros (¡pero no para los demás!). Nuestro estado de ánimo define lo que vemos posible, funciona como una predisposición a la acción, tanto física como emocional y cognitiva.

Los estados de ánimo pueden ser creados en el cuerpo, como reacción a la alimentación, por ejemplo, café, chocolate, comida rápida y, a los cambios fisiológicos, como la exposición al sol, la falta de sueño y los cambios hormonales. Los estados de ánimo son contagiosos – el sistema nervioso de otras personas puede desencadenar una reacción en ti, lo que se conoce como contagio afectivo. Lugares  – piensa en París en primavera – así como organizaciones, incluso equipos tienen estados de ánimo colectivos.

Los estados de ánimo son contagiosos – el sistema nervioso de otras personas puede desencadenar una reacción en ti, lo que se conoce como contagio afectivo.

 

Practicar la Agilidad Emocional

Para aumentar el bienestar, la eficacia y el desempeño en nuestro mundo VUCA (volátil, incierto – inglés uncertain – complejo y ambiguo) es esencial desarrollar una amplia gama de respuestas emocionales. La psicóloga de Harvard Susan David utiliza el término «agilidad emocional» para describir el proceso por el cual las personas pueden responder productivamente a sus experiencias internas para generar los resultados deseados. Se basa en el trabajo de Daniel Goleman, quien acuñó el término «Inteligencia Emocional».

La agilidad emocional no ocurre de la noche a la mañana – es un proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Lo siguiente puede ayudarte a desarrollar tu agilidad emocional. Es útil trabajar con un entrenador, consejero o persona de confianza que sea emocionalmente ágil.

  • Identifica y etiqueta tus emociones: desarrolla un vocabulario emocional más amplio que «Estoy bien…«. Las emociones básicas son alegre, enojado, triste, temeroso, sorprendido y disgustado. Posiblemente puedas distinguir entre emociones relacionadas, como la furia y la ira, la indignación y el asco. Puede ser útil mirar el diccionario o un tesauro para ver cómo las diferentes tonalidades emocionales resuenan contigo.
  • Observa desde una distancia corta: Por ejemplo, decir «Estoy decepcionado con este miembro de mi equipo» pone el foco en el otro mientras que «Me siento decepcionado por algo que hizo este miembro de mi equipo» enfatiza la respuesta emocional tuya. Es un cambio sutil de estar en la emoción a estar con la emoción. Esto te permite entender mejor tus patrones de pensamiento subyacentes e identificar aquellas situaciones que te provocan esas respuestas.
  • Reconoce la validez de los sentimientos sin juzgar. A menudo, las reacciones emocionales ocurren porque sentimos que lo que es importante para nosotros está bajo ataque. ¡Una gran oportunidad para explorar qué necesidades y valores se están expresando! Por ejemplo, un miembro de tu equipo reacciona enérgicamente ante una propuesta de cambio de horario de trabajo. Explora cuáles podrían ser sus necesidades subyacentes, diciendo, por ejemplo: «Puedo ver que este es un tema importante para ti. Me gustaría entender mejor. Por favor, cuéntame más sobre cómo te afecta esto en tu trabajo…«.
  • Expresa las emociones de una manera sana: por ejemplo, a través de una conversación constructiva guiada, la escritura de un diario, la actividad física o la actividad creativa (pintura, dibujo, escultura). Si te sientes abrumado, usa la respiración consciente y la atención plena para llegar a un estado más neutral y luego expresa tus emociones de una manera segura.
  • Próximos pasos: Explora cómo puedes utilizar los conocimientos adquiridos al confrontar tu mundo emocional para mejorar la comunicación y la toma de decisiones. ¿Qué pequeños cambios puedes hacer para expresar tus valores y necesidades de una manera más auténtica? ¿Necesitas realizar una acción, una petición, una oferta o una queja responsable?

 

La agilidad emocional tiene un papel importante que cumplir en la vida organizacional. Ofrece valiosas oportunidades de crecimiento para las personas, reduce los errores relacionados con el estrés, fomenta la creatividad y la innovación y conduce a un mejor compromiso y engagement. Llega al corazón de lo que realmente motiva a las personas y crea lugares de trabajo impulsados por valores en lugar de emociones reaccionarias.

 


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Entonces mira también: Construir conversaciones poderosas: Feedback y Feedforward

Este contenido forma parte de un programa modular más amplio, titulado «Liderando Las Claves Para La Integración Y Alineamiento De Equipos»,  que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Construir conversaciones poderosas: Feedforward y Feedback

¿Tienes claro qué es lo que se espera de ti y del equipo? ¿Tiene tu equipo el hábito de consensuar los resultados que se desean y cómo conseguirlos? ¿Ve tu equipo la retroalimentación como una oportunidad de aprendizaje y mejora y la practica con efectividad?

«Tenemos dos oídos y una boca para que podamos escuchar el doble de lo que hablamos». Esta cita del filósofo griego Epicteto nos recuerda que escuchar es un ingrediente esencial para la comunicación en todos los ámbitos de la vida. Además de la escucha efectiva, el uso de preguntas poderosas nos permite investigar profundamente lo que realmente está sucediendo y demostrar apertura para la otra persona.

Estas dos habilidades, la escucha activa y la utilización de preguntas poderosas son la base de las conversaciones de feedfoward y de feedback que, respectivamente, nos permiten consensuar qué es lo que queremos que suceda y retroalimentar sobre lo que hemos visto que ha sucedido.

En este Módulo de Liderazgo de 4 horas, tu equipo practicará niveles más profundos de escucha e indagación para crear espacios de verdadero diálogo para la reflexión productiva, el establecimiento de metas y la acción de coordinación a través de dos modelos muy prácticos y sencillos de utilizar. El módulo, forma parte de un programa más amplio que lleva por título: «Liderando las claves para la integración y alineamiento de Equipos. Transformando la Cultura de tu Organización».

 

Beneficios del programa y competencias a desarrollar

  • Tomar mejores decisiones a medida que el equipo dedica tiempo a escuchar, tanto los aspectos racionales como los emocionales y los propios del contexto en el que se presentan.
  • Usar preguntas potentes para catalizar soluciones positivas, progreso y corresponsabilidad en la otra persona.
  • Mejorar el enfoque y la ejecución del equipo a través del consenso sobre los resultados que se quieren obtener y del aprendizaje en el proceso de consecución.
  • Desarrollar conexiones más sólidas y auténticas con el equipo y entre sus miembros a medida que los monólogos se transforman en verdaderos diálogos.
  • Ser más valiente a la vez que compasivo y respetuoso al enfrentar conversaciones que en ocasiones resultan difíciles.

 

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Este contenido forma parte de un programa modular más amplio que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Programa Modular: Liderando las claves para la integración y alineamiento de equipos

Transformando la Cultura de tu Organización

¿Lideras un equipo o formas parte de uno de ellos? ¿Te resulta difícil entender las dinámicas inefectivas que a veces se dan en el equipo? ¿Crees que el equipo tiene el potencial de alcanzar resultados mejores de los que hoy consigue?

 

A menudo los líderes y los equipos están tan ocupados en conseguir resultados que difícilmente prestan atención a la dinámica del propio equipo, el aprendizaje interno y el desarrollo del equipo y sus miembros.

La experiencia acumulada a lo largo de los años trabajando con equipos de muy diferentes perfiles y en diferentes culturas, nos permite proporcionar un acompañamiento para conseguir su mayor efectividad, a través de nuestros programas de integración y alineamiento de equipos.

Además de nuestros programas diseñados a medida queremos ofrecerte la oportunidad de probar el impacto de nuestras metodologías, a través de una serie de módulos de 3 a 4 horas que te permitirán encontrar soluciones más enfocadas a las necesidades de tu equipo y organización.

Las metodologías empleadas en estos módulos son dinámicas y cien por cien participativas, basadas en coaching individual y sistémico y en los procesos de facilitación más efectivos. Los participantes son introducidos a los conceptos sistémicos fundamentales, toman conciencia de diferentes dinámicas a través de ejercicios experimentales y se sumergen en la práctica de nuevas estrategias y comportamientos que tienen un impacto directo en la efectividad del equipo. El programa concluye con un plan de acción personal y de equipo para llevar el aprendizaje a la experiencia del día a día.

 

Programa Modular

El programa cuenta con una serie de módulos que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Estos módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Webinar – Equipos tóxicos y antídotos saludables

Por Marta Giménez y Alexandra Montgomery

Los equipos tóxicos son uno de los mayores lastres para la efectividad de una organización y para impulsar el cambio que muchas compañías necesitan. Convertir equipos tóxicos en equipos efectivos es una clara necesidad para alcanzar los objetivos de negocio.

¡Si tu equipo o tu organización necesita mejorar su efectividad, este webinar te interesa!

 

¿Quieres conocer nuestros programas y servicios para ayudar a tu organización a construir una cultura positiva y de alto rendimiento? 

Entonces mira también: Transformar Equipos Tóxicos en Equipos Efectivos.

 

Este contenido forma parte de un programa modular más amplio que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Equipos tóxicos y antídotos saludables

Por Marta Giménez y Alexandra Montgomery

¿Existe crítica entre los miembros de tu equipo? ¿Se dan reacciones defensivas? ¿Sabe resolver el equipo las situaciones conflictivas desde una comunicación abierta y asertiva?

La investigación empírica muestra que la seguridad psicológica es crucial para el alineamiento e integración del equipo y su enfoque a la productividad y al alto rendimiento. En una investigación realizada por Google, por ejemplo, en la que analizaron el comportamiento de más de 180 equipos, descubrieron que el factor más determinante en el éxito de sus equipos era la seguridad afectiva.

Altos niveles de positividad y bajos niveles de toxicidad crean equipos que se sienten cómodos expresando opiniones aunque estas puedan generar conflicto. Estos equipos están dispuestos a salir de sus zonas de confort y poner a trabajar todos sus talentos. Estos equipos demuestran mayor inteligencia emocional y social, bajo desgaste incluso en situaciones de presión y una cultura fuertemente consolidada.

Reconocer los comportamientos tóxicos

Quizás te das cuenta de que tu equipo u organización todavía tiene un largo camino por recorrer hacia un entorno libre de toxicidad. El primer paso consiste en tomar conciencia y reconocer cuáles son los comportamientos tóxicos que se manifiestan en el equipo. Con este fin, el psicólogo americano John Gottman nos ofrece una herramienta útil, «Los cuatro jinetes del apocalipsis” para identificar los comportamientos tóxicos. Son los siguiente: la crítica, estar a la defensiva, el desdén y el amurallamiento.

  • La crítica consiste en echar la culpa o atacar a una persona del equipo. Siempre hay algo de qué quejarse de algún compañero. Pero existe una gran diferencia entre una queja y una crítica. Una queja se dirige a una acción fallida concreta. Una crítica añade palabras negativas sobre el carácter del compañero o su personalidad.
  • Estar a la defensiva: nuestra primera reacción automática cuando recibimos una crítica es defendernos de ella, ya sea ensimismándonos o contraatacando. Esta respuesta no es muy operativa, ponerse a la defensiva es otra manera de culpar. Es habitual que cuando alguien está a la defensiva se sienta como que está por encima del conflicto, cuando en realidad, está contribuyendo al conflicto por igual.
  • El desdén incluye sarcasmo, menosprecio al compañero, cinismo, humillación, burlas y ridiculización, falta de respeto e incluso, en extremos insulto. El desdén es el más venenoso de los comportamientos tóxicos, ya que deriva en disgusto y condescendencia. El desdén aparece cuando no se es capaz de resolver de forma regular las diferencias existentes entre las personas del equipo.
  • El amurallamiento supone cortar toda comunicación, pasividad, falta de cooperación, hacerse el ocupado, distanciamiento o en casos menos severos puede manifestarse al no decir lo que estás pensando. Suele darse también cuando el resto de toxinas llevan presentes bastante tiempo. Una de las consecuencias de este comportamiento es que alimentará el desdén de la otra persona.

 

Altos niveles de positividad y bajos niveles de toxicidad crean equipos que se sienten cómodos expresando opiniones aunque estas puedan generar conflicto.

 

Antídotos para la eficacia del equipo

¿Cuál de estos comportamientos tóxicos experimenta  tu equipo? Seguramente reconoces algunos. Dar la vuelta a este tipo de comportamientos a veces no es nada sencillo. Hay que empezar por darse cuenta de que estos comportamientos tóxicos tienen su raíz en la impotencia o la frustración ante la falta de recursos para desbloquear la situación en la que se encuentran. En nuestra experiencia, resulta sumamente poderoso otorgar al equipo el espacio para que genere sus propios antídotos y establezca un necesario compromiso en torno a ellos. Aunque no existe una solución única para todos los casos, a continuación proponemos algunos antídotos que han funcionado en los equipos con los que hemos trabajado.

Antídotos para la crítica

  • Focalizar el feedback en la acción y no sobre la persona.
  • Preguntar: ¿Estás dispuesto a seguir adelante sin culpar?
  • Transformar las quejas en peticiones, por ejemplo, “No me avisaste con suficiente antelación sobre la reunión, no pude cambiar la agenda para asistir.” La petición sería, ¿podrías avisarme con un mínimo de 24 horas cuando convoques una reunión?
  • Suavizar el la respuesta. No vayas directo a la yugular, comienza con tacto, se claro y describe lo que está sucediendo. No evalúes ni juzgues.

Antídotos para las reacciones defensivas

  • Escucha activamente: pregunta qué y cómo se ha entendido el mensaje que ha provocado que alguien se haya puesto a la defensiva. Es probable que este se haya malinterpretado. “José, ¿qué has oído decir a Manuel?»
  • Regla del 2%: encuentra el “2% de verdad en lo que oyes”. “Es verdad que a menudo no convoco las reuniones con suficiente antelación y puedo entender cómo eso hace que se me pueda considerar poco previsor.”

 

Estos comportamientos tóxicos tienen su raíz en la impotencia o la frustración ante la falta de recursos para desbloquear la situación en la que se encuentran.

 

Antídotos para el desdén

  • Mostrar curiosidad, una disposición abierta para resolverlo e investigar cuál es la intención positiva que hay detrás de lo que se está escuchando.
  • Comprobar si hay un desabordamiento emocional. Respira profundamente y toma una pausa antes de continuar.
  • Evitar el sarcasmo. El decir “es mi sentido del humor” no es una excusa. El sarcasmo daña enormemente las relaciones, a veces, sin posibilidad de retorno.
  • En casos graves, preguntar: ¿está dispuesto a resolver esto sin sarcasmo ni insultos?

Antídotos para el amurallamiento

  • Observar cuáles son las razones que llevan al equipo o a sus miembros a evitar ciertos temas, ¿puede ser miedo? ¿qué tipo de miedo? ¿es real o una interpretación? ¿se trata de un malentendido?
  • Tratar de establecer unas condiciones adecuadas como cuidar el entorno, definir aspectos de confidencialidad, etc.
  • Explicar cuáles son las razones por las que hay distancia, pasividad o falta de cooperación.
  • Si sientes que alguien adopta una actitud de amurallamiento hacia ti, observa qué estás haciendo para que no se sienta seguro para expresarse.
  • Si estás desbordado, encuentra alguna forma de calmarte, por ejemplo, con técnicas de meditación o de visualización.

Para ayudar a tu equipo a actuar de forma más eficaz, te animamos a crear espacios para desarrollar planes de acción a la hora de tratar los conflictos y a que practiquen nuevos comportamientos constructivos, por ejemplo, en programas de formación o coaching. Educar y capacitar a los miembros de tu equipo en el manejo de conflictos es una parte importante para convertirte en un líder desarrollador y orientar al equipo a un alto rendimiento que le permita desplegar todo su potencial.

 

¿Quieres profundizar en el tema?

Entonces participa en el próximo webinar: Equipos tóxicos y antídotos saludables

¿Quieres conocer nuestros programas y servicios para ayudar a tu organización a construir una cultura positiva y de alto rendimiento? 

Entonces mira también: Transformar Equipos Tóxicos en Equipos Efectivos.

Este contenido forma parte de un programa modular más amplio que presentamos en formatos de 3 a 4 horas de duración y que pueden ser personalizados de acuerdo con las necesidades del cliente. Estos módulos son:

  • Definir la “Hoja de Ruta del Equipo”: propósito común, misión y valores.
  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
  • Comunicación no violenta en el entorno trabajo.
  • Comunicación intercultural en el equipo y en la organización.
  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Claves para una exitosa Transformación de la cultura organizacional y la integración y alineamiento de equipos

Explora en el siguiente vídeo las claves del éxito
Por Francisco Giménez Plano, fundador de Augere

La cultura de una organización es la manifestación de sus valores, sus capacidades y sus comportamientos. Esta se construye consciente o inconscientemente, para alcanzar unas metas determinadas. Cuando una organización requiere cambiar su cultura, ha de considerar algunas cuestiones:

  • Tener un patrocinador claro en el primer nivel de la organización.
  • Involucrar a los actores principales.
  • Escuchar a las necesidades de la organización y qué está tratando de emerger.
  • Exponer los beneficios que las personas de la organización van a obtener para superar resistencias.
  • Considerar lo que es necesario preservarse de la cultura existente.
  • Sostener el cambio a lo largo del tiempo.

Uno de los retos principales en un cambio cultural es la integración y alineamiento de sus equipos. Para lograr este objetivo hemos de considerar lo siguiente:

  • Construir una comunicación transparente
  • Unificar un código de conducta
  • Clarificar los roles
  • Superar los silos
  • Disponer de antídotos para combatir los comportamientos tóxicos
  • Abandonar los saboteadores
  • Tener un propósito compartido

¡Conoce más detalles en este vídeo!