Relato General de los Nuevos Tiempos. Los Procesos Sociales (parte 2 de 5)

Por Marià Moreno, Socio Director de Building Communities y co-autor del libro Construir Comunidad.

La nueva realidad cuenta con un amplio conjunto de manifestaciones, que son aquellas que un observador puede anotar. Sin embargo, su llegada ha necesitado de un conjunto de procesos sociales, quizás de menor visibilidad, que operaron constantemente como agentes concretos de la transformación, formando el tejido de fondo en el que ella pudo anidar y desarrollarse.

Los narradores reconocen abiertamente su sorpresa, ante las indudables semejanzas entre los procesos que habían vivido en sus lugares de origen y los que su ruta les ha permitido observar. Asimismo el hecho de que en algunas comunidades esos procesos todavía no estuvieran culminados, les mueve a reconocer la gran importancia que los mismos tienen. Definitivamente, afirman, cuando los procesos sociales fundamentales alcanzan su pleno desarrollo, los Nuevos Tiempos se encuentran ya muy cercanos.

(Si te perdiste la primera parte, puedes leerla aquí. La guía)

La Escala Humana

Toda la arquitectura de los Nuevos Tiempos descansa sobre el acto individual, personal. Es una acción dotada siempre de Escala Humana, donde la persona percibe la relación entre la causa y su efecto. Un acto realizado desde lo que es posible y está al alcance de su protagonista y que guarda siempre el sentido de la proporción y no exige ni actitudes ni actividades extraordinarias. Aunque resultó un hecho que el avance sí requirió en algunos lugares que algunas gentes realizarán acciones muy cercanas a la heroicidad, es también cierto que nada puede basarse en lo excepcional, no resulta sostenible.

El acto individual que lo sustenta todo es un acto cotidiano dotado de la constante coherencia de su protagonista. Resulta absolutamente esencial y se produce siempre de forma capilar, abarcando aquí y allá todo lo que sucede, tanto en el ámbito privado como social y económico. Las comunidades realzan continuamente el valor de ese acto individual cotidiano y constante. Naturalmente, algunas cuestiones exigen de una agregación tal que parece hacer inevitable la pérdida de la Escala Humana, sin embargo eso no llega a ser así, ya que lo que sí se ha generado es una brillante concepción de la combinación y relación entre la capilaridad y la macro manifestación. Las Nuevas Tecnologías juegan un papel decisivo en todo ello.

La Escala Humana, definida como aquello que puede ser abarcado, en todas sus dimensiones, por una persona, es un elemento decisivo ya que, al tiempo, impulsa y recoge lo que ella puede sentir que aporta.

La Comunidad

Una idea central asociada a la construcción de comunidad es el reconocimiento del movimiento constante al que toda sociedad se ve sometido, todo vibra y cambia de manera permanente, es por ello que toda comunidad tiene pleno derecho a definir, en cada momento, qué considera lo más adecuado para ella. La construcción se concibe también desde el desarrollo de dos cuestiones básicas: La creación de un hoy mejor y la participación de las personas.

El propósito y la consecución permanente de un hoy mejor es la única vía cierta para conseguir un mañana mejor. Esto es así por cuanto lo único conocido del mañana es que es incierto, por lo que si se debe sacrificar el hoy por un mañana mejor, la única certeza es la de ese sacrificio del hoy, mientras que no se da tal seguridad respecto a que el mañana sea mejor. Resulta, entonces, evidente que lo único que conduce a un mañana mejor es que el hoy ya sea mejor.

Los Nuevos Tiempos entienden plenamente que participar supone estar implicado en la creación del futuro que se debe vivir, por ello hacerlo en la construcción de su comunidad, desde un hoy mejor, es un derecho inalienable de todas las personas que la componen. El asociacionismo es la forma natural en que se vinculan al devenir de su comunidad y asimismo el voto es un vehículo adecuado para expresar su participación, si bien votar no es un fin más allá de la necesaria acción para escoger gobernantes. La actividad e implicación social del ciudadano es más intensa que el mero ejercicio del voto.

Las candidaturas que, progresivamente, alcanzaron las mayorías suficientes para gobernar, surgieron del entramado asociativo y de otras esferas de participación, al margen de cualquier aparato predefinido. Fueron lideradas siempre por personas que previamente habían obtenido reconocimiento social, que ya habían demostrado su capacidad de aportación y que en suma ya contaban con un prestigio personal ganado a partir de su trabajo. Justamente el término prestigio fue el que dio el nombre genérico a estas candidaturas, ya que pronto fueron así conocidas en todos los lugares donde se presentaban. Se las denominó “candidaturas de prestigio”. Estas candidaturas canalizaban sus esfuerzos hacia la generación de elementos concretos recogidos en el programa electoral. Fueron ellas las que recuperaron la importancia de ese programa, ya que, como el tiempo demostró, su fidelidad al mismo fue muy notable, de forma que sus electores supieron siempre y realmente en favor de que estaban votando.

Las candidaturas de prestigio carecían de cualquier tipo de aparato estable, y todo su trabajo era voluntario, hasta el punto de que si se carecía de la suficiente capacidad de voluntariado, simplemente se consideraba inviable la candidatura y en ningún caso se optaba por la creación de estructura. El mundo digital fue la única vía de comunicación utilizada, absolutamente para todo, nuevamente considerando la utilización de la mínima infraestructura estable e idóneamente, de ninguna. En su conjunto, las candidaturas de prestigio lograron una drástica reducción de los gastos electorales, hasta llevarlos a un punto en el que podían ser sustentados exclusivamente con pequeñas donaciones.

El esquema central de las candidaturas de prestigio sigue siendo el mismo. Iniciativa desde el tejido social, liderazgo basado en el prestigio y reconocimiento social, ausencia prácticamente total de estructura, fidelidad al programa electoral y dinamización desde el trabajo voluntario y el mundo digital.

La Educación

Los Nuevos Tiempos consideran que la educación es la mayor y más poderosa fuente de igualdad de oportunidades. La tarea desarrollada en el ámbito educativo no se basa en el aseguramiento de una cobertura de mínimos, sino que por el contrario se concreta en una cobertura de máximos que queda claramente expresada por el rechazo del mínimo común divisor y la adopción del máximo común múltiplo.

La nueva realidad desarrolla exponencialmente la idea de que la educación es el pilar sobre lo que todo puede ser construido, mientras que sin educación no resulta posible construir nada. Asegurar la educación de niños y jóvenes es un objetivo gestionado de forma finalista, de modo que la aportación que realizan los ciudadanos se encuentra individualizada y es conocida por los mismos de manera directa. Este principio lleva a considerar la dotación para la educación como una variable económica independiente, que es sufragada directamente por los ciudadanos a través de un pago específico y concreto diferente al general de sus impuestos. Un pago concreto para algo que es querido por toda la sociedad. Resulta vital que todas las personas perciban una clara relación causa y efecto entre su contribución real y la cobertura educativa que se puede llevar a cabo.En este sentido, quizás sea la educación la actividad que adquiere un carácter más significado, por interiorizado y estrechamente seguido por todos.

La certeza de que la educación suponía el principal impulso para el desarrollo universal de la transformación, generó la mayor experiencia de cooperación y solidaridad entre comunidades de la historia de la Humanidad. Aquellas que contaban con un mayor índice de bienestar no dudaron en multiplicar el apoyo a las que necesitaban consolidar su propósito transformador a través de la universalización de la educación de sus personas. Nuevamente la inteligencia colectiva aportó las soluciones. Una inteligencia singularizada en la brillantez con la que expertos docentes de todo el mundo, entregaron todo su conocimiento para hacer posible la implantación efectiva de la educación a escala planetaria. Cuando millones y millones de padres y madres decidieron que educar a sus hijos era tan importante como educar a todos los hijos de todos los padres y de todas las madres, cuando decidieron eso, el destello de la luz de la esperanza, con su brillo, compitió con el propio Sol.

La Paridad

Todo ser humano tiene el inalienable derecho de llevar tan lejos como sea capaz sus anhelos. La posibilidad de que alguno no pueda hacerlo por razón de su género, ha sido erradicada al considerarla del todo inaceptable. En los Nuevos Tiempos, el género, presente en todo a partir de lo femenino y lo masculino, no connota la menor distinción respecto a la posibilidad del ejercicio de cualquier actividad pública o privada, en todos los planos y especialmente en lo relativo al desempeño de puestos de responsabilidad.

Es un hecho que la transformación logró dinamizar múltiples inercias que invocando aspectos culturales, desafiaban lo relativo a la paridad. La vía elegida para activarla se basó en la consideración de que la paridad no podría avanzar, sin decididos pasos amparados en marcos normativos. Resultó muy común observar la aparición de una norma directamente orientada a la paridad, que determinó que en todo tipo de organizaciones y asociaciones los puestos de responsabilidad debían contar con la presencia de los dos géneros considerando una horquilla del 40% ‐ 60%. La misma cuestión debía ser cumplida por cualquier tipo de candidatura. El desarrollo de una norma de esa magnitud hizo necesario realizar algunas adaptaciones así como la posibilidad de exención del criterio general de la mano de la singularidad de determinada organización o asociación. También se consideró que lo pequeño o lo muy pequeño podía quedar al margen. La aplicación del rango paritario, que tenía una vocación de gran alcance, conllevó normalmente la señalización de amplios pero concretos períodos de transición. Pese a las dificultades que la aplicación comportó, el continuo aumento de la presencia de los dos géneros en los puestos de responsabilidad fue suponiendo un poderoso estímulo que supo llevar la paridad pública al lugar que ahora ocupa.

La paridad contaba con un aspecto privado, desarrollado fundamentalmente en el ámbito familiar. Con respecto a él, la educación supuso la palanca clave a largo plazo, mientras que a corto plazo más y más personas supieron incorporar, primero parcialmente y luego totalmente, actividades que habían tendido a ser privativas del otro género. Si bien es cierto que hasta que nuevas generaciones no han sido educadas en la escuela y en la familia con criterios y acciones orientadas a la paridad, la misma no ha alcanzado su pleno desarrollo.

La Espiritualidad Dialogante

Los Nuevos Tiempos consideran que la espiritualidad y su libre ejercicio es un derecho inalienable del ser humano, en cualquiera de las formas que la misma se manifieste y organice. El despertar de la conciencia trajo consigo en numerosas personas la concepción de una espiritualidad abierta y ajena a ataduras jerárquicas, y por lo mismo plenamente dialogante. La capacidad de diálogo y encuentro de quienes desarrollan su espiritualidad es uno de los aspectos más notables que la nueva realidad ha consolidado.

En el tránsito, la conversación, siempre respetuosa, dio paso a una mejor comprensión y después a la plena asunción de que el entendimiento podía no tener límites. Evidentemente todo el proceso estuvo sujeto al natural ritmo de avance y retroceso que un encuentro de estas características comporta, pero tras cada flujo y su correspondiente reflujo, las manos estaban más cerca y se sentían más unidas.

La Espiritualidad Dialogante ha sido capaz de hacer concebir cada identidad cultural como parte de un todo que solo está completo con todas y cada una de ellas. Una identidad que siempre suma y nunca resta. El convencimiento de ser y pertenecer a una forma concreta de entender la fe no supone más que un estímulo para acudir al encuentro de quién la vive de manera diferente. Un encuentro que sirve una y otra vez para reconocer que es posible hibridar mucho y que las diferencias no alcanzan más que a la epidermis, a la superficie, ya que en lo esencial, en lo profundo, todo es igual en todo.

Ciertamente las diversas jerarquías y referentes tardaron en reconocer lo que estaba sucediendo, pero el entusiasmo de los movimientos renovadores fue capaz de llegar hasta sus cabeceras. Una vez más la transformación fue de pequeño a grande. El diálogo se inició de la forma más modesta, alrededor de mesas casi íntimas, pero desde el calor de esos encuentros supo llegar a todos los lugares donde debía hacerlo.

Los Medios de Comunicación

Los Nuevos Tiempos reconocen plenamente que sin información no es posible ni la opinión ni el real ejercicio de la libertad. Los Medios de Comunicación, cuando son independientes, suponen una magnífica e insustituible forma para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos. La consideración central de la importancia de los Medios de Comunicación, hace que se considere su independencia como un bien público que debe ser protegido. Tras sucesivas formulaciones y considerando siempre el constante cambio que el desarrollo tecnológico ha venido incorporando, el marco general para los Medios de Comunicación se desarrolla a partir de una combinación del reconocimiento del mercado y un estrecho control de la independencia, que asume que esto puede comportar que los Medios cuenten con un adecuado soporte económico.

El aspecto central es la imposibilidad de que exista cualquier tipo de conglomerado mediático, de forma que los propietarios de un Medio de Comunicación únicamente pueden ser propietarios de ese Medio. Medio que solo puede utilizar un canal de comunicación: prensa, radio, televisión, internet, con la única excepción de que sí puede aportar contenidos de soporte en la Red. Naturalmente los Medios pueden establecer alianzas entre ellos, si bien siempre desde una estricta separación, lo que incluye la imposibilidad de acometer propiedades conjuntas. La limitación de la propiedad es absoluta y no puede ser violentada por ningún tipo de interposición.

La respuesta inicial, que validaba la pretensión de la transformación, fue directamente protagonizada por una multitud de profesionales de los Medios de Comunicación. Fueron ellos los que generaron una auténtica explosión de Medios independientes, caracterizados tanto por su capacidad de colaboración en red como por la asunción de que el nuevo mercado que se estaba configurando reconocería la bondad de la nueva oferta que ellos representaban.

La cuestión del tamaño, siempre presente, hace que se haya optado por acotar el área de influencia de un Medio a partir de su número de telespectadores, oyentes, lectores o usuarios. La evaluación de las audiencias es de naturaleza pública. La gestión del programa de subvenciones públicas para los Medios de Comunicación, corre normalmente a cargo de un organismo independiente que recibe la consideración de Organismo Regulador de Mercado ya que asimismo debe evaluar su limitación de la propiedad.

 

Relato General de los Nuevos Tiempos. La guía (parte 1 de 5)

Por Marià Moreno, Socio Director de Building Communities y co-autor del libro Construir Comunidad

En un futuro no demasiado lejano, se intensificará la marea de personas jóvenes que decidirán concederse un año a sí mismas, empleándolo en lo que siempre se ha denominado como ver mundo, acción que ellas convertirán en una expresión literal. De Norte a Sur y de Este a Oeste, los viajeros, dotados de tiempo suficiente, podrán conocer que es lo que estará pasando en cada lugar. Lo harán desde el contacto pausado con las gentes y su paisaje.

A su vuelta portarán algo que no será propiamente una noticia. Serán portavoces de una amplia confirmación. Con matices y con la natural adaptación cultural, en todas partes parecerá estar pasando lo mismo que será también lo que estará sucediendo allí, en su casa, a donde ahora estarán de vuelta. Requeridos acerca de lo que habrán visto y sentido. Su narración, vertida en muchas lenguas, se asemejará tanto, que quienes la escucharán de voces distintas, no dejarán de maravillarse. Será cierto, la onda habrá cruzado las montañas y atravesado los océanos y los mares. La esperanza habrá devenido en certeza y el mañana habrá tenido a bien adelantarse lo justo para ya ser hoy.

Lo que sigue es el relato coral de esos modernos navegantes surcadores de la faz de la tierra. Un relato que ordena y transcribe sus notas sobre la realidad que han visto y vivido y sobre el tránsito hasta ella. En su testimonio van algunas de las ideas esenciales de lo que, unánimemente, recibe el nombre de “Nuevos Tiempos”. Son ellos los narradores de lo transcrito. Todos insisten en afirmar que los Nuevos Tiempos poseen una Guía, una clara orientación para el camino.

Son sus palabras, enhebradas con la luz de tantos amaneceres que bien pudiera ser que juntas compongan un único y majestuoso amanecer. El amanecer de cada uno y el de todos. Unidas, conforman un único relato. El Relato General de los Nuevos Tiempos.

La Dinámica Central

Resulta difícil describir o aislar un solo fenómeno, se dan muchos al tiempo, pero sí es posible afirmar que en todas partes un mismo movimiento anima los actos de las personas. Se dirige hacia la búsqueda y manifestación de la belleza del ser humano y de todo cuanto ella contiene. La cooperación, la colaboración, la fraternidad, unidas a un permanente desarrollo de la proporción y de la armonía han dejado de ser conceptos casi inalcanzables y son puestos en práctica una y otra vez, hasta lograr ser una presencia plena, real. Las personas se cuestionan si con sus actos están reforzando la expresión de la belleza del ser humano, y ese tamiz, nacido de su espíritu y de su emoción se conecta con su razón para generar la mezcla precisa que empapa cuanto debe hacerse, y lo hecho entonces, se convierte en un acto bello.

Hacer brillar la belleza del ser humano, ya no es como en el pasado, la tarea de unos pocos dotados de genio. Ahora es un patrimonio compartido con el que se comprometen las personas desde sus múltiples roles: lo hacen como ciudadanas, trabajadoras, empresarias, responsables políticas y consumidoras al tiempo que como padres, madres y hermanas.

Los Nuevos Tiempos hacen realidad el sueño de una Humanidad donde todos los seres humanos, sin excepción, nacen libres y dotados por ese nacimiento de todos los derechos que faciliten que toda su vida se desarrolle con esa misma libertad. Una libertad individual que se orienta decididamente hacia la cooperación, hacia el encuentro con el otro, para crear a cada instante nuevas y poderosas mezclas que proyecten todo lo que el ser humano contiene, algo que se percibe con fuerza, que es ilimitado.

La Energía Motriz

Se necesitó una ingente cantidad de pequeños pasos que supusieron siempre un gran paso para cada uno de sus protagonistas. La conciencia del ser humano despertó de su largo sueño, fueron millones los que sintieron, claro y vibrante, el canto íntimo que les anunciaba que podían ser libres y que la ruta hacia la libertad era un camino que iban a construir desde el encuentro fraterno. Ese mismo canto les decía que nadie podría sentirse libre mientras alguien, en algún lugar, no lo fuera.

Millones de seres humanos despertaron su conciencia, y al hacerlo alcanzaron el conocimiento de que ninguna estructura, ningún poder, es superior a la fuerza coordinada de quién ha decidido que el mejor nombre del otro es el de hermano y el acto más hermoso es siempre el que acerca y une. El despertar generó un poderoso impulso porque encontró un terreno fértil en el seno de unas comunidades que ya se estaban transformando. Haciendo bien cierta la idea de que nada puede caer en un cauce seco, simplemente porque si no hay rio, ninguna corriente lo tomara y hará que llegue a su destino.

La Dirección

Las cosas humanas tienden a nacer pequeñas y solo después se hacen grandes. Los Nuevos Tiempos nacieron desde la formidable pequeñez del ser humano. Lo hicieron primero en su corazón y en su espíritu y después en su razón. Cuando su mente pudo concebir su llegada, sus manos hicieron el resto.

Las personas comprometidas, sus grupos, las asociaciones, las candidaturas, el consumo consciente, representaron primero una fracción que supo crecer. Haciendo que cada una de sus nuevas manifestaciones fueran como un estallido de primavera en un jardín ansioso por florecer. Cada estallido fue acercando la llegada del siguiente tanto en el territorio que lo originaba como en los cercanos, y en ocasiones, también en los lejanos. Actuando a modo de espejo multiplicador, lo que ocurrió en una pequeña población fue replicado en otra mayor y después en las grandes urbes. Sucedió lo mismo con las comunidades y sus estados, cada estallido repercutió primero en su región y después en el mundo entero.

De pequeño a grande, así han llegado los Nuevos Tiempos.

El Alcance

El movimiento alcanzó a todas las personas, de cualquier edad y posición social. Todas se sintieron llamadas a la construcción y así es como se ha llevado a cabo, sin dejar a nadie fuera. La transformación contó con acuerdos absolutamente amplios que aunaron literalmente a abrumadoras mayorías. Su desarrollo no ha supuesto una victoria de unos sobre otros, no se hubiera podido construir restando ni dividiendo, sino como se ha hecho, sumando y multiplicando. El futuro no debía ir contra nadie y sí a favor de todos.

El desarrollo de los sentidos de la proporción y de la armonía ha dejado obsoleta la posibilidad de dominio, tanto político como económico, de unos pocos sobre muchos. Esto también forma parte del alcance de los Nuevos Tiempos. Como lo es la idea general de que el tamaño y lo ilimitado puede desestabilizar la voluntad común, por su tendencia intrínseca a adquirir una influencia capaz de poner en riesgo los deseados y necesarios equilibrios. Es por ello que los límites aprobados por la comunidad, se perciben como activos agentes en favor del bien común.

La Referencia

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es la referencia directa y clara en el hacer de los Nuevos Tiempos. Una referencia que realmente se ha convertido en el factor común activo y presente en la vida cotidiana de las gentes de todos los lugares.

La Declaración Universal se convirtió en la primera fuente de derecho para la aprobación de las nuevas Constituciones y su legislación derivada. Integrando plenamente los Derechos Humanos en sus leyes, cada comunidad expresó así que avanzaba con paso firme en su transformación. Eso se convirtió inmediatamente en una cordial invitación a que aquellas comunidades con las que mantenía relaciones preferentes, desde la geografía y el comercio, hicieran lo mismo.

La Práctica Transformadora

Todo aquello que se ha llevado a cabo invita a pensar en la complejidad. Sin embargo, el tránsito se inició y progresó a partir de actos relativamente simples, basados en llevar a la práctica activamente aquello que el despertar de la conciencia orientaba. Desde esa coherencia, las personas dejaron de apoyar todo cuanto no se dirigía a reforzar la belleza del ser humano.

La práctica transformadora se basó fundamentalmente en la asociación, el voto y el consumo. Las personas aumentaron su capacidad para trabajar juntas. Se multiplicaron las asociaciones y grupos dedicados a impulsar aquellas causas que, a partir de diversos objetivos concretos, apoyaban y manifestaban el crecimiento de la cooperación, la colaboración y la fraternidad. Al mismo tiempo esas asociaciones, lejos de aislarse exclusivamente en la singularidad de su objeto, comprendieron que solo adquirirían capacidad transformadora si eran capaces de vincularse activamente. Una nueva y brillante inteligencia asociativa fue determinante, ya que comprendió que la suma no debía comportar dispersión sino bien al contrario alineación. En relativamente poco tiempo, sobre todo en el ámbito local, fue posible escuchar voces que de manera coordinada representaban, con fuerza, a grupos importantes de población.

Allí donde el ejercicio del voto era posible, los votantes decidieron convertirlo en un voto positivo y solo apoyar al mejor candidato, rechazando de plano la resignación que la simplificación partidista a menudo solía comportar. Eso generó un espacio para la aparición de candidaturas ajenas a los grandes aparatos políticos. Las candidaturas siguieron la dirección de pequeño a grande, y no fue hasta después de un cierto tiempo que pudieron tener opciones en las grandes ciudades y sobre comunidades enteras en los estados. Cuando esas opciones llegaron, fueron aprovechadas.

Desde lo cotidiano, las personas decidieron que su consumo debía reflejar sus creencias y añadieron nuevos requerimientos a los productos que compraban. Esto abrió un escenario favorable y lleno de oportunidades para las empresas que decidieron acompañarlo sinceramente. Es cierto que no faltaron las que pretendieron burlar el nuevo propósito, pero fue la voluntad constante y coherente de las personas consumidoras la que definió qué empresas podían seguir en el mercado.

El liderazgo correspondió a personas dotadas de una indiscutible autoridad moral como referente central para su ejercicio. La actuación de los líderes fue única y exclusivamente legitimada por esa autoridad que se sustentó, en todo momento, en sus actuaciones, no en sus palabras, sino en sus hechos. En el tránsito no se discutió en ningún momento la necesidad de líderes ni tampoco se discute ahora.

En los lugares donde el voto no era posible y asimismo el asociacionismo se encontraba restringido, la transformación encontró una oportunidad a partir de la combinación del uso de las Nuevas Tecnologías y la presión constante y firme de millones de seres que declararon que era tan intolerable la ausencia de Derechos Humanos en su propia casa como en el último rincón de la Tierra. Y que no solo lo declararon, sino que actuaron a través de vigorosas asociaciones que prestaron apoyo constante a los lugares que debían obtenerlo. Ellos eligieron exclusivamente a gobernantes capaces de rechazar componendas, y mantenerse totalmente ajenos a la invocación de oscuras razones de estado para mantener relaciones que hicieran caso omiso de la ausencia de los Derechos, y también fueron quienes se mostraron constantes en el rechazo a consumir aquello que no estuviera producido desde lo que la nueva ruta preconizaba.

Durante el tránsito se generó una imponente e ilusionante ola de contagio, que se extendió desde una verdad sencilla e incuestionable: nada ni nadie detiene a una comunidad cuando sabe hacia dónde camina. Desde el tiempo que mide los grandes hitos, el despertar de la conciencia se produjo prácticamente en el mismo instante, casi sincrónicamente, pero no en todos los lugares las señales transformadoras pudieron manifestarse en el mismo y más veloz tiempo humano. Fuerzas que se creían invencibles lograron aquí y allá retrasos temporales pero su miopía fue evidente. Nada ni nadie podía detener el reloj de la Historia que ya estaba anunciando la cercanía de un tiempo nuevo. Unos Nuevos Tiempos para toda la Humanidad.

Las comunidades en transformación aportaron siempre el diálogo fraterno, brindaron colaboración y cooperación pero nunca negociaron, no había nada que negociar. Esta vez sí sería la Humanidad entera. Esta vez nadie sería libre en ningún lugar si todos no eran libres en todos los lugares.

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Atributos de vida y buscadores de sentido

Marià Moreno y Francisco Giménez Plano, creadores de BUILDING COMMUNITIES

Las decisiones de compra son una suerte de decisión de vida,o lo que es lo mismo, una forma de expresar el sentido que queremos darle a nuestra existencia. Si las empresas y sus equipos son capaces de entender esta “experiencia cliente” y de convertirse así en “buscadores de sentido” lograrán una ventaja competitiva de primer orden.

Nuestro trabajo con el Programa Building Communities (BC) nos ha llevado a desarrollar permanentemente pensamiento y metodologías orientados a hacer real el propósito de Construir una Comunidad Empresarial. Es en ese marco donde nos ha sido posible observar la evidencia de que en muchas ocasiones la persona cliente a través de su consumo está expresando también su forma de entender el mundo. Vemos también que, a menudo, eso llega más allá, para devenir en la afirmación de una forma de querer vivir su vida. Afirmación que deja atrás la mera noción de emoción ya que, de hecho, se trata de una firme decisión, una decisión que no dudamos en calificar como una “decisión de vida”.

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El coaching y la gestión del cambio en las organizaciones

Por Ricardo Rodríguez Heredia, Executive & Team Coach

Que los procesos de cambio organizativo no suelen acabar “bien”, si entendemos por “bien” alcanzar los resultados que se esperaba de ellos, es una opinión generalizada y respaldada por estudios de prestigiosas consultoras como McKinsey o IBM. Según las  encuestas, entre el 50% y el 80%  de los proyectos de cambio organizativo no consiguieron los resultados esperados.

A nadie se le escapa que la gestión del cambio es un aspecto crucial para la adaptación y supervivencia de las organizaciones. Ya lo decía Heráclito de Efeso: “lo único que permanece es el cambio”. Por tanto, tiene mucho sentido preguntarse cuáles son las causas de este alto nivel de fracaso y qué se puede hacer para modificar el triste destino de tantos y tantos esfuerzos colectivos.

Según algunos estudios, los proyectos de cambio (transformaciones por motivos de rendimiento) que obtuvieron peores resultados fueron aquellos en los que sus líderes no fueron capaces de mantener la “energía de la organización” durante todo el proceso de cambio, con sus correspondientes consecuencias en términos de expectativas de las personas implicadas, su involucración, coordinación, agilidad, etc.

En cambio, las iniciativas de éxito consiguieron movilizar y sostener la energía del cambio, motivar a las personas hacia la materialización de la situación “soñada”. Contagiar el “sueño” a toda la organización y mantenerlo vivo durante todo el proceso, aumentando las emociones positivas (entusiasmo, esperanza, confianza) y reduciendo las negativas (ansiedad, confusión, frustración), parece que fue una de las principales claves del éxito en la gestión de dichos cambios.

Y es aquí donde puede entrar en juego el coaching. Porque el paralelismo entre coaching (especialmente de equipos) y consultoría de gestión del cambio es mayor de lo que algunos podrían pensar. En ambos casos, el fin último que se busca es el cambio en el cliente, bien sea un individuo o un sistema (grupo, equipo, organización, etc.). Si bien es cierto que los caminos por los que se llega a ese mismo destino son muy diferentes en consultoría que en coaching. La pregunta entonces es: ¿podemos importar algo de la “tierra” del coaching que podamos aplicar en el terreno de la consultoría y la gestión de los proyectos de cambio organizativo?

Mi opinión es que sí: sin duda, los coaches podemos favorecer con nuestro enfoque, habilidades y herramientas, la gestión del proceso de cambio en las organizaciones. Especialmente en lo referente al manejo de esa energía, de ese “sueño de cambio”. Por ejemplo, podemos contribuir a la estrategia del cambio mediante la facilitación de dicho “sueño” y consciencia de la identidad  del equipo ejecutivo. En la fase de liderazgo del cambio, podemos fomentar el aprovechamiento de la diversidad de la organización y uso de las habilidades de coaching para formar a los agentes del cambio. Así mismo, también podemos favorecer la adopción del cambio mediante la “democratización” del proceso de implantación y el trabajo de roles con la personas involucradas. Y finalmente, podemos apoyar la consolidación del cambio mediante el coaching de seguimiento y la gestión de los comportamientos tóxicos, entre otras posibilidades.

Estoy seguro que hay muchas más formas de apoyar el cambio organizativo desde el coaching. Y cualquier contribución que ayude a mejorar el destino habitual de los cambios organizativos debería, cuando menos, tenerse muy en cuenta.

 

¿Cómo se ejerce el liderazgo?

Por Luis Ezcurra, Executive Coach y Partner de Augere

El liderazgo va muy unido a la transformación. El líder es capaz de articular una visión muy clara y atractiva de hacia dónde ha de caminar él con sus seguidores. La visión ó la meta son muy diferentes de cómo es la situación ahora. De ahí que el líder ejerce su influencia en medio de la transformación. No siempre es el líder quien crea la visión. A veces se trata de la meta de otro y con mucha frecuencia es la visión que crea el conjunto del grupo que es liderado. Pero lo que sí es una misión exclusiva del líder es articular dicha visión de manera que atraiga a los seguidores.

En esta faceta de articular la visión, las tareas de un líder y de un coach son muy similares pues ayudan a descubrir cual es la meta hacia la que caminan. El coach y el coachee hacen común el objetivo que va a alcanzar el segundo. Los dos lo comparten, pero será misión del coachee, y por tanto todo su mérito, conseguirlo. De igual forma, el líder articula la visión y la dibuja de forma que arrastre hacia ella a sus seguidores, pero es responsabilidad de todos alcanzarla. Igual que un coach cree fielmente que su cliente es, por naturaleza, una persona completa y llena de recursos, el líder tiene fe inalterable a que sus seguidores podrán desarrollar los recursos necesarios para alcanzar la meta que recoge su visión.

Una vez definido el objetivo, el coach ayuda a su cliente a identificar cuál es su grado de satisfacción con la situación actual. De igual forma, el líder reconoce cuales son los recursos y capacidades con las que cuenta su equipo de seguidores y cuáles son las que ha de desarrollar para llegar a la meta. La base del liderazgo es identificar cuales son las capacidades con las que cuenta el equipo y desplegar los mecanismos adecuados para desarrollarlas.

Llegados a este punto hay que tratar un tema vital en el ejercicio del liderazgo: el liderazgo no es una característica transitiva. No se otorga, ni se adjudica dentro de un marco jerárquico. Y, desde luego, no se puede constituir alguien en líder sólo porque él o ella lo quiera. El liderazgo se reconoce y se acepta mutuamente: el grupo/equipo reconoce al líder y éste acepta su papel y el líder reconoce a sus seguidores y éstos le aceptan como líder. Este proceso de reconocimiento-aceptación recíprocos se produce en el contexto de un triángulo formado por el grupo, la visión y el líder. Es este triángulo el que genera la fuerza que da lugar al liderazgo porque el grupo “compra” la visión pero sólo a través de su líder y el líder articula la visión pero para ese grupo. Se establece así un campo de fuerzas que da lugar al fenómeno del liderazgo.

¿Supone esto que sin visión no hay liderazgo? . Así es: el líder sólo existe porque hay seguidores y los seguidores le siguen hacia una meta determinada. Sólo así se produce la “alquimia” que transmuta la situación actual en el oro que deslumbra de la visión. Cuando el grupo se queda sin visión, el seguimiento al líder se convierte en un vínculo personal que deriva en una relación buena pero improductiva. Lo que ocurre es que los líderes de verdad saben apreciar cuando es necesario articular una visión nueva, una meta renovadora. El líder, entonces, recurre a su capacidad para gestionar las conversaciones y captar la energía de nuevo de sus seguidores.

El líder es plenamente consciente de que sólo la suma de la energía de todos los miembros del equipo es lo que les acercará a la visión que todos abrazan.

 

10 años de experiencia en finanzas corporativas y banca de inversión. Reflexiones de una economista

Por Eva Hernández, Lic. en Económicas y Executive Coach

Hablar de un nuevo paradigma laboral parece muy lejano para aquellos de nosotros que hemos experimentado o estamos inmersos en una cultura empresarial que poco ha evolucionado en los últimos años. Lamentablemente, en muchos entornos profesionales, todavía se valora la presencia sobre la productividad, los “politiqueos” de pasillo sobre la excelencia, y la estabilidad y el mantenimiento del “status quo” sobre las nuevas ideas. Muchas de nuestras empresas son todavía estructuras jerárquicas gestionadas en base a silos de poder y de información, en total contraste con una sociedad cada vez más abierta y flexible. Este tipo de organización redunda en empleados desmotivados e insatisfechos, y lo que es peor, en la pérdida de creatividad y de productividad del tejido empresarial y por tanto de nuestra sociedad en conjunto.

Una organización laboral más humana no sólo es posible, sino que es altamente necesaria en un entorno como el actual. No se trata de buscar culpables, sino de que cada uno de nosotros tomemos nuestra responsabilidad en cambiar las cosas. Aunque obvio, cabe recordar que las empresas están formadas por personas. Por tanto, sus patrones de comportamiento como instituciones vienen de las creencias y actitudes de aquellos que las integran, desde la cúpula de dirección hasta el último becario. Se me ocurren varios ejemplos de creencias que merecería la pena explorar y ver desde otra perspectiva.

  • El fin de la empresa es hacer dinero, no cuidar a sus empleados. Está claro que la empresa necesita conseguir un beneficio para asegurar su supervivencia. Lo que tiende a olvidarse es que su personal es uno de sus activos más importantes. Me resulta difícil de creer que una empresa capaz de despertar la creatividad y la pasión de sus trabajadores no pueda ofrecer productos y servicios de mayor excelencia a sus clientes.
  • Existe un conflicto entre los intereses del trabajador y el beneficio del accionista. Esta es la perspectiva tradicional no sólo del mercado, como bien aprendí en mis años de analista bursátil, sino también de los sindicatos. Unos y otros andan enzarzados en una trasnochada lucha de clases, cuando lo que hace falta es unirse, dialogar y trabajar por los intereses comunes. Fácil de describir, mucho más difícil en la práctica sin un cambio radical de perspectivas.
  • Hay que controlar al trabajador para que desarrolle sus funciones. Esta creencia viene posiblemente de la organización paternalista del pasado, cuando el empleado vendía su obediencia a la empresa a cambio de la estabilidad y la seguridad de un trabajo de por vida. Esto ya no funciona en un entorno de constante cambio, donde profesionales cada vez más formados (e informados) quieren ser responsables de su vida. Como muchos hemos experimentado, cuando confían en nosotros es cuando nos identificamos e implicamos en el proyecto y somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos.
  • Hay crisis y desempleo, poco se puede hacer para cambiar la situación. Es cierto quela situación económica es difícil, pero también es cierto que aún hay oportunidades. Como profesionales y ciudadanos, no podemos utilizar la crisis como la excusa para mantenernos anclados en nuestra zona de confort, en el “más vale lo malo conocido”. Es nuestra responsabilidad el invertir en nuestro crecimiento y nada puede impedirnos el soñar en acercarnos a nuestro trabajo u ocupación ideal. Con la debida cautela, aún podemos ser valientes y arriesgarnos.

En resumen, necesitamos una empresa que vea a los empleados como personas humanas, no como recursos. En una organización así, cabrían estructuras más planas, mayor difusión de la información, una comunicación más abierta, y mayor flexibilidad y conciliación laboral (España está por detrás de la mayor parte de países desarrollados en cuanto a flexibilidad de horarios y teletrabajo, yo misma puedo dar fe de ello). Para que ello se produzca, necesitamos trabajadores responsables, más seguros de sí mismos y con un poco menos de aversión al riesgo, dispuestos a soñar y a creer que es posible un trabajo que les apasione y dé sentido, no sólo un sueldo a fin de mes.

Una crisis es ante todo una oportunidad de cambio y de mejora. No es en el boom, sino en los momentos complicados donde se diferencia la excelencia de la mediocridad. Similar a lo que ocurre a nivel individual, evolucionar a nivel de sociedad requiere un cambio de consciencia por parte de nuestras instituciones, en este caso la empresa. Ello no será posible sin que cada uno de nosotros tomemos nuestra responsabilidad en esa transformación. No se trata de buscar culpables, sino de contribuir, y como decía Gandhi, de “ser el cambio que queremos ver en el mundo”.

 

Mutar en Entornos Turbulentos

Por Daniel Poch, CPCC Coach y ORSCer, Coach de equipos

“En la naturaleza las bacterias son las maestras de la innovación […] cuanto mayor es el grado de incertidumbre, mayor es el ritmo de mutación y cambio.”  Por deformación profesional, a partir de esta idea que brillantemente recoge Eduardo Punset en su libro, Adaptarse a la Marea (primera edición 2004), pienso rápidamente en la capacidad de innovación y adaptación de las organizaciones.

Frente a un entorno turbulento, nuestro cerebro más arcaico nos conduce a la duda, el miedo y la parálisis. Los estados emocionales se transmiten y se propagan provocando que las empresas opten por protegerse y refugiarse en el orden interno, en las reglas y aprendizajes esculpidos en piedra del pasado y en un managment enfocado a evitar riesgos.  ¿Cual es el factor clave para provocar la innovación y la mutación permanente para la adaptación exitosa?

Constato en mi trabajo con empresas, que las que mejor están afrontando las turbulencias actúan de forma decidida en la creación de un ambiente de innovación, iniciativa y liderazgo. Un ambiente basado en la colaboración y no en el individualismo heroico; donde se establecen vínculos sólidos entre las personas; con un liderazgo participativo y compartido. Un ambiente de trabajo aromatizado por fragancias de flexibilidad y miradas de perspectiva múltiple frente al pensamiento único y la intransigencia, y por último, un ambiente que invita y premia la asunción de riesgos como base del aprendizaje y la evolución positiva.

¿Por dónde empezar para crear este tipo de ambientes dinámicos que potencien el cambio y la innovación?  ¿Dónde centrar nuestras prioridades?

Dos vías aparecen como imprescindibles:

•    El desarrollo de un nuevo liderazgo en todos los niveles organizativos. Un liderazgo que emerge de un trabajo interior de descubrimiento y transformación personal. Un liderazgo que todos tenemos y que potenciamos en programas de desarrollo, que van más allá de los cursos de Liderazgo concebidos como un compendio de habilidades y herramientas, y que complementamos con Executive Coaching.

•    Una segunda vía muy potente el Coaching de equipos. Una novedosa forma de trabajar con equipos facilitando la toma de consciencia y el profundo descubrimiento de las fortalezas del equipo, los retos a los que se enfrenta el sistema y las palancas para avanzar y afrontar con garantías el presente turbulento.

Existen metodologías de éxito que facilitan a las organizaciones y a las personas adaptarse al contexto ofreciendo nuevas posibilidades. Cuanto antes nos pongamos en marcha más fácil será nuestra adaptación, mayores las recompensas y menores los costes emocionales y económicos que implica la inadaptación al entorno. Cuanto que aprender de la naturaleza, cuanta más cambio e incertidumbre fuera, más debemos impulsar la innovación en el interior. ¡Es una cuestión de supervivencia!