¿Eliminar los silos organizacionales? ¡Conéctalos!

Por Alexandra Montgomery

¿Los miembros de tu equipo ocultan la información de la que disponen en lugar de compartirla? ¿Echas de menos mayor cooperación en tu equipo o entre diferentes departamentos en tu organización? ¿La gente tiende a protegerse ante los cambios en lugar de alinearse con ellos?

En un estudio global de la consultora de management PWC, más de la mitad de las empresas trabajan en silos, y cada función toma sus propias decisiones sobre qué capacidades son las más importantes. Parece que hay buenas razones comerciales para ello:

En primer lugar, cuando el conocimiento es poder, las organizaciones buscan conocimientos profundos y habilidades específicas. Esto hace que sea más probable que los empleados sigan una trayectoria profesional vertical y se especialicen en una función, por ejemplo, tecnología, desarrollo de productos, recursos humanos o finanzas. Los especialistas altamente cualificados desarrollan fuertes relaciones de trabajo entre sí, una cultura y un código de excelencia compartidos. La estructura organizacional puede limitar las oportunidades para que los individuos transfieran sus conocimientos y experiencia de un área a otra, ya que implica tiempo y costos de inducción y/o reentrenamiento. Las capacidades generalistas y la amplia experiencia son a menudo menos valoradas por los cargos medios, pero son muy necesarias a medida que se asumen funciones de dirección más estratégicas.

La segunda causa de los silos es el deseo de optimizar los procesos dentro de un área funcional determinada, como las compras, la contabilidad o el control de calidad. Las funciones individuales tienen diferentes requisitos y pueden adoptar sus propios sistemas “óptimos” sin comprender cómo se ven afectados otros procesos. Esto crea procesos transversales y redundancias que no son óptimos.

Por último, el entorno empresarial global exige que las empresas se extiendan geográficamente. Por razones de adquisición de talento, producción o acceso al mercado, las empresas suelen operar en varios países y en distintos continentes. Las barreras culturales y lingüísticas también pueden agravar los efectos de los silos existentes, además de las diferencias horarias. Los silos también surgen después de las fusiones y adquisiciones.

Sin embargo, profesionales e investigadores de management, como Patrick Lencioni en su libro clásico “Silos, Politics and Turf Wars”, señalan que la mentalidad del silo devasta a las organizaciones al desperdiciar recursos, matar la productividad y poner en peligro los resultados.

 

No es una sorpresa, entonces, como recoge el citado estudio, que el 61 por ciento de los líderes empresariales afirme que una mayor colaboración entre las funciones es la clave para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Tal vez la respuesta no sea eliminar los silos. A menudo tienen beneficios importantes y están ahí por una razón. Se trata de conectarlos de manera efectiva. Esta es también la recomendación de Chris Fussell en su libro “One Mission. Cómo los Líderes construyen un Equipo de Equipos”. El autor, recordando su experiencia militar y corporativa, dice: “Si el problema está interconectado, tu organización también debe estarlo”.

Asegurar que un equipo individual trabaje al máximo es bastante difícil, pero cómo escalar esto en toda la organización es un verdadero desafío y casi nunca es un proceso sin problemas. Conectar funciones y asegurar que la información circule rápidamente a través del ecosistema organizacional es clave, dice Fussell. A continuación, se traza un camino que puede ayudar a las organizaciones a conectar o superar los silos en lugar de destruirlos:

“Nosotros” empieza en la cima

Los jefes de división a menudo establecen metas que benefician a su departamento pero que entran en conflicto con las metas de otro.En cambio, el equipo de liderazgo debe alinearse en torno a un propósito claro y una dirección estratégica. Primero deben modelar la colaboración entre ellos. En nuestro trabajo, vemos que los silos atrincherados van acompañados de canales de comunicación bloqueados en los equipos directivos. Se necesita un diálogo abierto para abordar estas cuestiones y, a menudo, ayuda que una persona neutral facilite este proceso.

Los líderes deben adoptar una visión sistémica de cómo los objetivos comunes pueden ser operativos dentro de la organización. El pensamiento sistémico reconoce las interconexiones entre las partes de un sistema y las sintetiza en un conjunto unificado. Este planteamiento, sumado a un enfoque unificado, debe aplicarse a todos los equipos para fomentar la colaboración, el trabajo en equipo y, en última instancia, la consecución del objetivo común.

Además, se necesita un cambio de mentalidad para acompañar este planteamiento sistémico.

Chris Fussell señala que en nuestro mundo cambiante necesitamos gestionar para liderar la disrupción, no para potenciar la estabilidad o control, como históricamente sucedía.

Naturalmente, esto requiere un liderazgo diferente, que se sienta cómodo en la incomodidad y sea capaz de dejar ir la mentalidad de “control y mando”, inherente a la mentalidad del silo.

Tecnología colaborativa

Un problema común de la mentalidad del silo es que las personas sólo ven las cosas desde su perspectiva en su trabajo diario, por lo que es más probable que tomen decisiones que protejan a su departamento en lugar de promover los objetivos generales de la organización. Alentar el acceso y la libre circulación de la información fomentará las ideas, iniciativas y mejoras de los procesos entre departamentos.

Las plataformas técnicas, como las plataformas integradas de la cadena de suministro o el software de CRM (gestión de relaciones con clientes), pueden fomentar la visibilidad de extremo a extremo y la conciencia interdisciplinaria. La última generación de herramientas de gestión de proyectos también proporciona una plataforma sólida para más agilidad en la ideación, diseño e implementación de productos. Las herramientas digitales de colaboración como Slack, Confluence o Microsoft Teams pueden ser particularmente útiles para equipos matriciales o geográficamente dispersos. De manera más informal, las salas de chat virtuales y los foros en línea ofrecen a las personas la oportunidad de interactuar libremente.

Sin embargo, el progreso tecnológico por sí solo no resolverá las carencias del comportamiento humano; de hecho, a menudo lo exacerba. Hay aquellos colegas que están sentados a 10 metros uno del otro y prefieren enviar correos electrónicos en lugar de tomar el teléfono o caminar hacia el escritorio del otro. O los correos electrónicos, leídos a medias y respondidos apresuradamente, generando malentendidos y posiblemente re-trabajo por parte de todos los involucrados.

Proporcionar puntos de conexión

Cuando las personas interactúan cara a cara para resolver un problema en particular, tienen la oportunidad de compartir ideas y aprender más sobre cómo superar los obstáculos. Por ejemplo, los foros de empleados pueden utilizarse para reunir a personas de diferentes departamentos, geografías y funciones con el fin de resolver los retos reales a los que se enfrentan en la organización, fomentando así el flujo de comunicación entre departamentos.

Se pueden crear oportunidades para que las personas que no trabajan (siempre) juntas se reúnan. Esto les da la oportunidad de conocerse como personas con retos, intereses o experiencias similares, que fomentan la confianza y el intercambio de información. Esto puede hacerse en una variedad de formatos, tales como clubes deportivos y sociales, almuerzos abiertos, retiros fuera del lugar de trabajo, grupos de aprendizaje (action learning sets) o lunch & learns.

Entrenar y trabajar juntos

Otra forma de fomentar la colaboración son las formaciones interdisciplinarias, sesiones de desarrollo de empleados o team building. Estas son grandes oportunidades para enfatizar el propósito común de la organización y cómo cada uno contribuye a él. Los comportamientos colaborativos pueden ser entrenados y practicados – habrá que asegurar que estas actividades estén diseñadas para incluir mucho movimiento e interacción – esto genera conciencia, empatía y cambio de percepción, claves para superar la mentalidad del silo.

Si es posible, tenga espacios de reunión accesibles que permitan la reunión espontánea, como mesas de reunión de pie y pizarras blancas abiertas (además de espacios que permitan la privacidad). Las áreas de descanso más relajadas con sofás o sillones pueden ser eficaces para estimular la creatividad y la colaboración. Como explicó el jefe de recursos humanos de Yahoo, “algunas de las mejores decisiones e ideas provienen de las discusiones en los pasillos y en la cafetería”.

El espacio de oficina se puede utilizar de forma que se maximicen los encuentros entre los empleados, pero esto requiere planificación y diseño adecuado.

Algunas organizaciones ofrecen oportunidades para que la gente se incorpore a reuniones de otros departamentos por un tiempo. Las intervenciones más involucradas, como el intercambio de trabajo, la asignación temporal de personal a diferentes unidades de negocio o la asignación de expatriados, deberían formar parte de una estrategia concertada de RRHH para aumentar la movilización y el aprendizaje transversal.

Recompensar el comportamiento colaborativo

Muchos planes de compensación, especialmente para las actividades de captación o atención al cliente, están sesgados hacia la competencia en lugar de la colaboración con otras partes de la organización. Si el proceso de recompensas está diseñado para apoyar objetivos aislados, la colaboración es improbable. Las personas hacen lo que se les recompensa, y esto incluye recompensas monetarias o emocionales.

Las organizaciones necesitan incentivar a sus empleados para que intercambien ideas y colaboren. Asegurarse de que los managers entiendan qué es lo que motiva intrínsecamente a sus equipos y cómo esto puede alinearse con los objetivos generales de la empresa.

Este artículo de Harvard Business Review cita un ejemplo de una empresa que lanzó un concurso interno con el objetivo de promover el intercambio de ideas, información y procesos innovadores. Se animó a los equipos a “robar” una idea o innovación de otra unidad e incorporarla con éxito en sus propios procesos – el “ladrón del mes” ganó un premio y un reconocimiento interno por parte de la Alta Dirección. Del mismo modo, cuando la mejor práctica o proceso de un equipo fue adoptado por otra unidad de negocio, los originadores ganaron un precio.

Como hemos visto, la mentalidad del silo puede ser contrarrestada, a través de la mejora sistémica de los procesos, el uso intencional de la tecnología, la provisión de puntos de conexión multifuncionales para sus empleados y un sistema de recompensa que se centra en los objetivos comunes y hace énfasis en la colaboración. Lo más importante, sin duda, es un cambio de mentalidad que tiene que empezar en el equipo de liderazgo, que se transmita en cascada a toda la organización.

 


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Entonces mira también: Construir conversaciones poderosas: Feedback y Feedforward

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  • Superar los silos y construir una cultura de colaboración en el equipo y en la organización.
  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
  • Transformar equipos tóxicos en equipos efectivos.
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Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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Agilidad emocional y su importancia en el trabajo

Por Alexandra Montgomery

¿Pueden expresarse las emociones negativas en tu lugar de trabajo? ¿O sientes que siempre tienes que ser “positivo” para tener éxito? ¿Es consciente tu equipo del impacto que puede tener el estado de ánimo de un miembro del equipo en el desempeño del resto?

Según la psicóloga de Harvard Susan David, las personas en el lugar de trabajo a menudo tratan de ignorar las emociones incómodas lo que, a largo plazo, puede dar como resultado un tremendo estrés. O, peor aún, no son capaces de reconocer las emociones, ni en sí mismos ni en los demás. Esto tiene el efecto de encerrar a la persona en patrones de comportamiento poco saludables impulsados por emociones reprimidas que pueden conducir a una toma de decisiones inadecuada, a problemas interpersonales y a la desconexión.

Las personas en el lugar de trabajo a menudo tratan de ignorar las emociones incómodas lo que, a largo plazo, puede dar como resultado un tremendo estrés, incluso conducir a decisiones inadecuadas, problemas interpersonales y la desconexión.

 

Reactivo vs. Generativo

En situaciones estresantes – y esto es diferente para cada uno – accedemos a una parte de nuestro cerebro llamada sistema límbico (concretamente a la amígdala), activando una respuesta de “lucha o huida” que incluye reacciones fisiológicas en el cuerpo. Se puede decir que tus emociones toman el control, influyen fuertemente en tu pensamiento en ese momento y reducen tus opciones de acciones apropiadas – te vuelves reactivo. Cada experiencia emocional negativa deja una huella, no sólo en tu cerebro sino también en todo tu sistema fisiológico y energético.

Con la práctica puedes acelerar tu capacidad de acceder a las partes “pensantes” de tu cerebro, lo que te permitirá generar diferentes pensamientos y evocar respuestas emocionales constructivas. Para lograr esto necesitamos construir autoconciencia y regulación emocional a través del cuerpo, como se ejemplifica en todas las prácticas meditativas y reflexivas. En el coaching, trabajamos con una variedad de herramientas, como el movimiento, la respiración, la atención plena y la visualización.

 

Las Emociones se corporalizan

Los científicos han intentado responder a la pregunta “¿qué es lo primero, el pensamiento o la emoción?” Todavía no tenemos una respuesta clara, pero los avances de la neurociencia han arrojado luz sobre cómo las emociones están inextricablemente ligadas a nuestra fisiología. Uno de los hallazgos clave en neurobiología es que nuestra estructura interna de cuerpo, mente y emociones es dinámica y cambia continuamente, lo que se denomina neuroplasticidad. Cuando haces, piensas o sientes algo nuevo, creas una nueva vía neural, una nueva estructura fisio-psicológica, una nueva forma de ser. Esta es la base de toda transformación personal y con práctica regular se van incorporando nuevos aprendizajes y habilidades.

Curiosamente, tal como fue investigado por la neurofisióloga Susana Bloch en la década de los 70, también se puede comenzar a activar una emoción en particular mediante la respiración intencional, la expresión facial y la adopción de una postura corporal que suele acompañar a esta emoción. Por ejemplo, si sonríes (incluso voluntariamente), relajas tu postura y respiración, tu cerebro activará una respuesta emocional positiva. Alternativamente, trata de hablar sobre algo por lo que estás enojado de una manera divertida, incluso cómica. ¿Qué observas qué sucede?

Cuando haces, piensas o sientes algo nuevo, creas una nueva vía neural, una nueva estructura fisio-psicológica, una nueva forma de ser. Esta es la base de toda transformación personal y con práctica regular se van incorporando nuevos aprendizajes y habilidades.

 

Estados de Ánimo

Otra distinción útil es la que se hace entre estados de ánimo y emociones. Las emociones suelen estar relacionadas con un evento, son muy efímeras, es decir, duran segundos o minutos, mientras que los estados de ánimo viven en segundo plano y son a largo plazo. Con el paso de los años, los hábitos y características emocionales pueden convertirse en tu temperamento. Según el coaching ontológico, los cuatro estados de ánimo básicos son la ambición, la aceptación, la resignación y el resentimiento.

Llevamos nuestros estados de ánimo como ropa, a menudo se vuelven “invisibles” para nosotros (¡pero no para los demás!). Nuestro estado de ánimo define lo que vemos posible, funciona como una predisposición a la acción, tanto física como emocional y cognitiva.

Los estados de ánimo pueden ser creados en el cuerpo, como reacción a la alimentación, por ejemplo, café, chocolate, comida rápida y, a los cambios fisiológicos, como la exposición al sol, la falta de sueño y los cambios hormonales. Los estados de ánimo son contagiosos – el sistema nervioso de otras personas puede desencadenar una reacción en ti, lo que se conoce como contagio afectivo. Lugares  – piensa en París en primavera – así como organizaciones, incluso equipos tienen estados de ánimo colectivos.

Los estados de ánimo son contagiosos – el sistema nervioso de otras personas puede desencadenar una reacción en ti, lo que se conoce como contagio afectivo.

 

Practicar la Agilidad Emocional

Para aumentar el bienestar, la eficacia y el desempeño en nuestro mundo VUCA (volátil, incierto – inglés uncertain – complejo y ambiguo) es esencial desarrollar una amplia gama de respuestas emocionales. La psicóloga de Harvard Susan David utiliza el término “agilidad emocional” para describir el proceso por el cual las personas pueden responder productivamente a sus experiencias internas para generar los resultados deseados. Se basa en el trabajo de Daniel Goleman, quien acuñó el término “Inteligencia Emocional”.

La agilidad emocional no ocurre de la noche a la mañana – es un proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Lo siguiente puede ayudarte a desarrollar tu agilidad emocional. Es útil trabajar con un entrenador, consejero o persona de confianza que sea emocionalmente ágil.

  • Identifica y etiqueta tus emociones: desarrolla un vocabulario emocional más amplio que “Estoy bien…“. Las emociones básicas son alegre, enojado, triste, temeroso, sorprendido y disgustado. Posiblemente puedas distinguir entre emociones relacionadas, como la furia y la ira, la indignación y el asco. Puede ser útil mirar el diccionario o un tesauro para ver cómo las diferentes tonalidades emocionales resuenan contigo.
  • Observa desde una distancia corta: Por ejemplo, decir “Estoy decepcionado con este miembro de mi equipo” pone el foco en el otro mientras que “Me siento decepcionado por algo que hizo este miembro de mi equipo” enfatiza la respuesta emocional tuya. Es un cambio sutil de estar en la emoción a estar con la emoción. Esto te permite entender mejor tus patrones de pensamiento subyacentes e identificar aquellas situaciones que te provocan esas respuestas.
  • Reconoce la validez de los sentimientos sin juzgar. A menudo, las reacciones emocionales ocurren porque sentimos que lo que es importante para nosotros está bajo ataque. ¡Una gran oportunidad para explorar qué necesidades y valores se están expresando! Por ejemplo, un miembro de tu equipo reacciona enérgicamente ante una propuesta de cambio de horario de trabajo. Explora cuáles podrían ser sus necesidades subyacentes, diciendo, por ejemplo: “Puedo ver que este es un tema importante para ti. Me gustaría entender mejor. Por favor, cuéntame más sobre cómo te afecta esto en tu trabajo…“.
  • Expresa las emociones de una manera sana: por ejemplo, a través de una conversación constructiva guiada, la escritura de un diario, la actividad física o la actividad creativa (pintura, dibujo, escultura). Si te sientes abrumado, usa la respiración consciente y la atención plena para llegar a un estado más neutral y luego expresa tus emociones de una manera segura.
  • Próximos pasos: Explora cómo puedes utilizar los conocimientos adquiridos al confrontar tu mundo emocional para mejorar la comunicación y la toma de decisiones. ¿Qué pequeños cambios puedes hacer para expresar tus valores y necesidades de una manera más auténtica? ¿Necesitas realizar una acción, una petición, una oferta o una queja responsable?

 

La agilidad emocional tiene un papel importante que cumplir en la vida organizacional. Ofrece valiosas oportunidades de crecimiento para las personas, reduce los errores relacionados con el estrés, fomenta la creatividad y la innovación y conduce a un mejor compromiso y engagement. Llega al corazón de lo que realmente motiva a las personas y crea lugares de trabajo impulsados por valores en lugar de emociones reaccionarias.

 


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  • Construir conversaciones poderosas: feedforward y feedback.
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  • Clarificar los roles y la dinámica interna de equipo.
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  • Transformar los saboteadores internos del equipo en oportunidades.

Los módulos han sido llevados a la práctica en diferentes formatos, han sido refinados y han resultado ser impactantes para equipos directivos y equipos de gestión en procesos de transformación cultural y de cambio, así como para la integración de equipos técnicos de proyecto.

Asimismo, se han implantado en diferentes culturas y países como UK, Francia, España, Portugal, Polonia, Rumanía, Turquía, México, Estados Unidos, Brasil, India o China.

 

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La empresa con sentido: construir una comunidad consciente

Building Communities (BC) es un programa de actuación para las organizaciones que quieran construir su futuro tal y como lo construyen los grupos humanos exitosos, formando una Comunidad a la que todas las personas que se relacionan deseen pertenecer y permanecer.

BC es la materialización del firme convencimiento de que el futuro de las organizaciones empresariales, las empresas del siglo XXI,  consiste en que sus intercambios y relaciones contemplen y propicien que los seres humanos expresen, a través de ellos, lo mejor de su humanidad.

BC aporta la sólida convicción de que las personas pueden, también en la economía, manifestar lo mejor de sí mismas.

Un grupo humano exitoso, una Comunidad, satisface las necesidades de sus miembros al tiempo que teje una red de relaciones que son sostenibles porque han sido capaces de generar vínculos emocionales.

Una organización empresarial satisface necesidades de trabajo, de consumo, de rentabilidad. La satisfacción de necesidades sitúa a la empresa en el mismo punto de partida que cualquier otra Comunidad humana.

El siguiente artículo publicado por la revista Harvard Deusto Business Review, La empresa con sentido. Construir una comunidad consciente, sus autores desgranan los principios que sirven de referencia para construir la empresa que demanda el siglo XXI.

Construir una comunidad con todas las personas que interactúan con una organización o institución, privada o pública, supone la construcción de un mundo al que esas personas deseen pertenecer y en el que quieran permanecer.
¡Descárgatelo!

 

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7 factores de competitividad de las empresas

Francisco Giménez Plano, fundador de Augere

La Cámara de España define la competitividad empresarial como la capacidad que tiene una empresa de hacer las cosas mejor que su competencia, ya sea en términos de producto, producción, costes, calidad,… de manera que al final suponga una ventaja a la hora de hacer el negocio más rentable.

Lee el post que publica Fundación Ibercaja en su sección Empresa Competitiva- eCom pinchando aquí

3 claves para construir una cultura de empresa ganadora

Francisco Giménez Plano, fundador de Augere

Es posible que hayas visto en las salas de reuniones de tu empresa declaraciones sobre los valores de la compañía, sobre su visión o su misión. ¿Realmente reflejan cómo se vive la realidad del día a día?

La cultura es la forma en que las personas de una organización hacen su trabajo todos los días. Es la manera en la que se expresa el estilo de liderazgo de en una compañía a través de sus comportamientos diarios. La cultura es el driver principal de todas las políticas, prácticas y procesos internos y el impulsor fundamental del desempeño de las personas.

La revista Entrepreneur y CultureIQ identifican 10 cualidades básicas que se encuentran en las organizaciones de alto rendimiento, ¿quieres saber cuáles son, y de estas, las que tienen mayor impacto en la construción de una cultura ganadora?

Lee el post que publica CEPYME NEWS pinchando aquí.

 

Si quieres conocer más, descárgate el siguiente e-book:

 

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5 factores de éxito para transformar la cultura de tu organización

Francisco Giménez Plano y Luis Ezcurra de Alburquerque, socios de Augere

La cultura de una organización es la manifestación de sus valores, sus capacidades y sus comportamientos. Es una estructura orgánica construida, consciente o inconscientemente, para alcanzar unas metas determinadas. Toda organización, grande o pequeña, tiene unos rasgos que identifican su cultura.

Cualquier grupo humano tiene un conjunto de normas no escritas que las personas que lo componen suelen seguir. Por eso se entiende que la cultura de una organización es la forma que ésta tiene de hacer las cosas.

Cuando el objetivo cambia radicalmente, o no se alcanza con los comportamientos tradicionales, hay que cambiar la cultura. Hemos visto este fenómeno innumerables veces en los últimos años: la combinación de la crisis y el cambio de paradigma introducido por la era digital a removido la tierra sobre la que se asentaban los pilares más profundos de muchas instituciones. Algunas no han sabido cómo reinventarse y han acabado pagando un precio muy alto.

En los últimos 25 años nos hemos involucrado como directivos, consultores o emprendedores en muchos procesos de transformación cultural y hemos podido comprobar cuáles son los factores que aseguran el éxito. A pesar de que la estrategia que soportaba la necesidad de cambio era la adecuada, muchos procesos han fracasado por no haber tenido en cuenta estos 5 factores clave para el éxito de la transformación.

Factor #1: Debe tener un patrocinador claro en el primer nivel de la organización

Cualquier proceso de transformación ha de ser liderado y patrocinado desde al más alto nivel, de principio a fin. Cuando el principal ejecutivo de una organización se implica de manera directa y abandera un proceso de transformación en una organización envía un mensaje claro a todos sus miembros. Imprime la seriedad, importancia y sentido de urgencia de lo que se está tratando de impulsar. Acredita y respalda los esfuerzos que se le pide al conjunto de las personas en la promoción del cambio que se ha de llevar a cabo.

 

CUANDO CAMBIA EL CONTENIDO DE LA DISCUSIÓN Y SE DISPONE DEL ESPACIO ADECUADO PARA LA CONVERSACIÓN, LOS RESULTADOS, IGUALMENTE CAMBIAN.

 

Factor #2: Involucrar a los actores principales

La transformación en una organización es siempre una labor colectiva. La implicación de toda la organización, a los diferentes niveles, y en sus respectivas fases, será necesaria. Igual que lo será identificar a los agentes de cambio que actuarán como embajadores y aceleradores de la transformación.

Las personas deben estar informadas de lo que está pasando y de lo que se espera suceda. Así trabajarán con un propósito claro. Por ello, la comunicación transparente será una herramienta clave en todo el proceso. Asimismo, generar espacios de participación y creación conjunta de los nuevos contenidos permitirá una contribución excepcional de todos los involucrados. Cuando cambia el contenido de la discusión y se dispone del espacio adecuado para la conversación, los resultados, igualmente cambian.

Las personas desean establecer un vínculo amplio de confianza con la organización a la que pertenecen. Se unirán a la propuesta de transformación cuando encuentren sentido en ella y la urgencia que requiere. Hemos de reconocer lo que la empresa es, una comunidad de intereses y, necesariamente, también de valores. Alinear los valores de la organización y de las personas  es un camino hacia el éxito.

 

LA ÚNICA MANERA DE NAVEGAR POR LA REALIDAD DE LAS ORGANIZACIONES ES ESCUCHAR TODAS LAS VOCES, INCLUSO LAS MÁS IMPOPULARES O DISCORDANTES.

 

Factor #3: Escuchar las necesidades de la organización

La organización, como sistema de relaciones humanas, integrada por todos sus miembros, cuenta con una inteligencia propia. La experiencia y el conocimiento de todos sus miembros es un valor útil y necesario que no se puede despreciar. En un proceso de transformación, todas las voces del sistema han de ser escuchadas.

Al aceptar la existencia, la presencia y la inteligencia de los sistemas organizacionales como una entidad única, la atención se desplaza de los individuos al sistema como un todo. Este principio lleva a los líderes de trabajar con agregados de individuos a un enfoque sistémico holístico.

Implica la creencia de que la única manera de navegar por la realidad de las organizaciones es escuchar todas las voces, incluso las más impopulares o discordantes. Arnold Mindell nombró la práctica que facilita la expresión completa de un equipo u organización como “democracia profunda”.

 

EL SECRETO ES QUE SE ABRA UNA CONVERSACIÓN TRANSPARENTE Y GENERATIVA SOBRE TODO LO QUÉ HACE FALTA CAMBIAR Y ESTÁ TRATANDO DE EMERGER Y QUE SE RECONOZCA LO QUE NO ES ÚTIL DE LO QUE AHORA EXISTE.

 

Factor #4: Profundizar en los beneficios de la transformación y considerar lo que se debe mantener de la cultura existente

Las organizaciones de éxito son flexibles en las olas de cambio. Ronald Heifetz, profesor de Harvard experto en analizar la adaptabilidad de las organizaciones, declara que no existe tal cosa como la aversión al cambio. Casi nadie presenta una enconada resistencia a una buena promoción. Lo que pasa es que confundimos la aversión al cambio con la aversión a la pérdida. Toda transformación supone un riesgo a perder y eso es lo que las personas quieren impedir.

Los líderes de la transformación deben mantener un buen equilibrio entre los elementos nuevos de la cultura que es preciso incorporar y las viejas costumbres que más vale que no se pierdan. Hemos visto muchas organizaciones que en esta encrucijada han abandonado algunas de las prácticas del pasado que formaban parte de su identidad y luego han tenido que tratar de recuperar.

El secreto es que se abra una conversación transparente y generativa sobre todo lo que hace falta cambiar y está tratando de emerger, como propone Otto Scharmer en su Teoría U del cambio, y que se reconozca lo que no es útil de lo que ahora existe. El buen gobierno de la transformación necesita un diálogo intenso, incluso una negociación en algunos casos, con cada uno de los actores principales involucrados en el cambio donde se haga explícito lo que se teme perder y lo que se puede ganar.

 

LA REVOLUCIÓN DIGITAL PUEDEN SER UNA AMENAZA PARA MUCHAS ORGANIZACIONES QUE TRATAN DE NAVEGAR EN UN MAR DESCONOCIDO PARA ELLAS. PERO TAMBIÉN ABRE UN MUNDO DE POSIBILIDADES EXCITANTE.

 

Factor #5: Que se sostenga en el tiempo

A menudo los esfuerzos de transformación en las organizaciones se disipan sin finalizar el proceso en su totalidad. Cualquier cambio en la cultura de una organización requiere dedicación de tiempo y recursos y, sobre todo, atención por parte de las personas para acompañarlo y sostenerlo en el tiempo.

Cambiar la cultura de una organización supone, al final, cambiar la forma en la que se hacen las cosas. Casi siempre se requiere incorporar nuevas competencias que son las que van a permitir que se hagan cosas diferentes o que se hagan las mismas cosas pero de distinta forma. La organización tiene que adiestrarse en las nuevas formas y eso requiere tiempo y, por encima de todo, foco y atención.

En primer lugar, tendrá que saber qué nuevas cualidades debe adquirir, definir la forma de adoptarlas, aprender a usarlas y practicar. Una cultura que facilite el autoconocimiento y la autoevaluación regular ayudará mucho a adquirir nuevas competencias.

Otro elemento esencial para asegurar que se sostiene el cambio es incorporar los conceptos de las nuevas competencias en la conversación cotidiana. Por supuesto, se seguirá hablando de cifras de venta, de datos de calidad o de productividad y a esa parte de la conversación habrá que agregarles los elementos propios de la nueva cultura. En una organización se habla a diario de lo que es realmente importante para conseguir los objetivos. Si los temas relacionados con la transformación no forman parte de estas conversaciones parecerá que son menos relevantes.

Los nuevos paradigmas que surgen en torno a la revolución digital pueden ser una amenaza para muchas organizaciones que tratan de navegar en un mar desconocido para ellas. Pero también abre un mundo de posibilidades excitante. Abordar sus desafíos no solo desde la perspectiva tecnológica, sino desde el lado humano de las organizaciones, proporcionará, además de enorme satisfacción una garantía de éxito.

La innovación empresarial en sentido amplio

Por Francisco Giménez Plano

Competitividad e Innovación

La competitividad en los mercados globales en los que cada vez más han de operar tanto las pequeñas como las grandes compañías implica la adquisición, generación y aplicación de conocimientos y experiencias de diversa índole para provocar transformaciones en sus procesos, productos o servicios, con la finalidad de aumentar su negocio y/o reducir sus costes, mejorando así sus ratios de productividad. Cuando la empresa se enfoca en este fin, podríamos decir, que se trata una empresa innovadora.

Si atendemos a la definición que la Fundación Cotec hace sobre esta, señalaríamos que “la innovación en sentido amplio es todo cambio basado en conocimiento, que genera valor”.

Procedencia de la innovación

Si bien es cierto que tradicionalmente hemos encontrado amplias innovaciones sustentadas en la aplicación de conocimiento procedente de las ciencias exactas y naturales, es muy posible que aquellas procedentes de las ciencias sociales y humanas, como serían la inteligencia de mercados, modelos y prácticas de negocio, cultura socio-económica o en una mezcla de todos o parte de estas experiencias acumuladas de manera singular por las empresas, sobre todo en sectores como el de servicios, hayan tenido incluso una mayor repercusión. Desde esta perspectiva, cabe por tanto hablar de una «innovación en sentido amplio», como la propia Fundación señala.

Esta innovación empresarial en sentido amplio incluiría tanto las innovaciones tecnológicas como las comerciales y las gerenciales u organizativas, como ya fue reflejado en al “Manual de Oslo» de la OCDE, en 2005”. A su vez cabe intentar considerar el amplio consenso alcanzado sobre las innovaciones tecnológicas para explicar el proceso de las otras dos y, todavía más, para llegar a comprender el fenómeno empresarial de la innovación, capaz de convertir en riqueza cualquier tipo de conocimiento.

Creación de valor a través de la innovación

Vista la definición de innovación ofrecida, la generación de valor es su meta, al cambio como su vehículo y al conocimiento como su fundamento.

El cambio en las organizaciones es la vía para generar innovación en ellas. En la empresa este cambio debe tener lugar en la manera de ofrecer sus bienes o servicios, en los procesos de producción o de provisión en los que se estructura, en su forma de organizarse internamente o la manera de relacionarse con sus stakeholders, como desde Augere señalamos en Building Communities, ya sean clientes, empleados, accionistas o proveedores, así como otros grupos de interés, construyendo un vínculo relacional a largo plazo que genere ventajas competitivas diferenciales.

Finalmente la innovación parte siempre de un conocimiento, que puede no ser nuevo para la empresa, pero que será necesario hacer emerger a través de las metodologías adecuadas, para hacer posible una aplicación del mismo que, como decimos, genere ese valor para la empresas. Las metodologías que Augere pone a disposición de las empresas para construir una cultura de innovación ya han generado frutos en empresas como Coca Cola, ThisenKrupp o el Grupo ADO, y quedan recogidas en el programa Innovation at Real Time. A través del mismo, la compañía participa de forma activa en la generación de las innovaciones en aquellas áreas estratégicas para la compañía, poniendo el talento y experiencia de las personas que la forman en la senda de la innovación transformadora.

Relato General de los Nuevos Tiempos. El Mundo (parte 5 de 5)

Por Marià Moreno, @humanismoahora

El despertar de la conciencia supuso, antes que nada, la generación de una firme voluntad de ir al encuentro del otro. Nunca como hasta ese momento, un número tan grande de gentes sintió íntimamente que la unidad entre los seres humanos era cierta, que aportando cada persona una realidad concreta, ese “ser uno” solo tenía sentido si al serlo lo era con todos. Y que “todos” no tenía otra manera de ser entendido más que cuando se refería a la Humanidad entera.

Los viajeros coinciden en señalar que en todos los lugares habían encontrado personas que eran exponentes de una espléndida individualidad, que entregaban sin reservas a su comunidad, a lo colectivo. Probablemente ahora esa misma sea la tarea del mundo, lograr que el brillo de cada persona y de su comunidad, encuentre en él una armónica continuación, que cada comunidad sea con el mundo, como cada persona es con ella.

(Si te perdiste la cuarta parte, puedes leerla aquí. El Estado)

Las fronteras

Una cuestión natural en la transformación fue el reforzamiento y dilución de las fronteras, marcando un doble movimiento de una profundidad antes inédita. De una parte las fronteras se reforzaron por qué cada comunidad debía protagonizar un vigoroso acto constructor en su propio seno, eso llevaba la mirada y la energía hacia el interior a fin de solucionar todas las cuestiones que debían hacer progresar la llegada de los Nuevos Tiempos. De otra parte las fronteras se diluían por la obviedad de que mucho de lo que debía ser llevado a cabo exigía primero ser articulado con otras comunidades y después con la deseada práctica totalidad de las mismas. De pequeño a grande, esa ha sido siempre la dirección constante, incluso cuando lo pequeño era tan grande como toda una comunidad y lo grande tan pequeño como todo el planeta respecto al universo.

Lo sucedido con el comercio exterior es un buen ejemplo de ese reforzamiento y dilución de fronteras. Dentro se trabajaba intensamente en favor de la transformación y con ello se extendía con celeridad la necesidad de demostrar la homogeneidad universal de las condiciones en las que se generaba la oferta al mercado. Eso suponía, de facto, la cercana paralización del comercio con aquellos estados que, pese a contar con gentes que habían despertado su conciencia, podían encontrarse lejos de suministrar productos o materias primas en condiciones aceptables. Era necesario entonces, actuar fuera de las fronteras, diluirlas para propiciar el acercamiento.

El tránsito ofreció siempre diálogo fraterno, colaboración y cooperación y eso ocurrió entre las comunidades en las que se daban muestras inequívocas de que la transformación progresaba, cuando fue necesario se adoptaron moratorias y asimismo se favoreció extraordinariamente el comercio mutuo mediante la eliminación de restricciones al mismo.

Sin embargo, también fue un hecho que en algunos lugares no podían darse progresos porqué sus poderes económicos y políticos se declararon ajenos al tránsito, protagonizando el secuestro de sus comunidades. Sin embargo, algo había cambiado, la ausencia del desarrollo efectivo de los Derechos Humanos ya no se consideraba un asunto interno y eso era así porque las personas, en todo el mundo, lo habían decidido. Ninguna peculiaridad local basada en aspectos culturales o históricos podía justificarla. Así, las duras restricciones al comercio se veían acompañadas de una intensa acción de soporte del entramado civil hacia el exterior. Nada fue fácil en esos casos y fueron en esos lugares donde sus gentes tuvieron que llevar a cabo actuaciones excepcionales, pero esa fue la clave. Las comunidades secuestradas se rebelaron, una tras otra, porque sentían que el mundo las apoyaba, lo percibían cada día. El activismo civil, coordinado desde dentro y fuera de esos estados, se constituyó en una más que poderosa manifestación siempre pacífica y capaz de vencer todos los obstáculos. La represión hizo posible que se crearan cápsulas que resistieron cierto tiempo, y sus comunidades sufrieron las consecuencias, pero eran ellas las que reclamaban al resto que no cejaran en su empeño, y no cejaron y esta vez sí ha sido todo para todos.

El Indicador de Humanidad

La transformación no podía progresar de la misma forma en todos los lugares, pero necesitaba de un cierto acompasamiento en su desarrollo. Ninguna comunidad podía llegar realmente lejos en solitario, hasta la más avanzada le era necesaria la colaboración con otras. Pronto quedó claro que no era tanto una cuestión de velocidad como de propósito firme traducido en progresos reales. En ese momento, el concepto de peregrinaje aportó un esquema que permitió abrir una vía capaz de conciliar las dificultades. Los peregrinos no parten en el mismo momento, no avanzan al mismo ritmo y cada uno de ellos encuentra sus particulares dificultades en el camino. Sin embargo, aunque no en el mismo instante, todos los peregrinos caminarán por los mismos lugares y su mirada ya estará siempre fijada en un único punto: aquél que se encuentra al final de ese camino que todos han decidido emprender. Los peregrinos aplican su mejor voluntad y esfuerzo en su peregrinaje, por eso les es tan fácil siempre reconocerse entre ellos, todos desean lo mismo y todos trabajan por conseguirlo, por eso todos son caminantes de un mismo camino.

La decisión de una comunidad respecto a emprender el camino hacia los Nuevos Tiempos se basó en la integración plena de los Derechos Humanos en su legislación, pero ese solo era el primer paso. Era necesario aplicarlos efectivamente, todos ellos y al tiempo, sin que cupiera ningún tipo de práctica selectiva. Tras la integración legislativa, la comunidad se comprometía a someter sus avances a observadores externos. Estos observadores publicaban anualmente el denominado “Estudio del Estado de la Humanidad” que se ocupaba fundamentalmente de determinar el grado de progreso efectivo de la implantación de los Derechos Humanos en cada comunidad. El Estudio evaluaba el estado concreto del peregrinaje de cada una de ellas. Dotado de impecables garantías en su elaboración, sus resultados posibilitaban contar con una referencia concreta y dinámica que permitía que cada comunidad conociera sí que lo que sucedía en su seno también era así en el resto. Eso tenía una gran importancia, ya que la respuesta afirmativa se veía acompañada de la libre circulación de personas, mercancías y capitales entre ellas.

La Interdependencia

Los enormes retos que el tránsito debió superar, pusieron de relieve que no era posible asegurar su real extensión planetaria sin que la capacidad de obrar de las comunidades tuviera la misma magnitud. Acciones que ya se venían desarrollando, se intensificaron ya que su propósito y alcance se hicieron más profundos, más integradores. El factor común de esas acciones subrayaba la necesidad y voluntariedad de la interdependencia de las comunidades y sus estados, construida siempre desde la independencia de sus protagonistas. La transformación heredó y amplió la ya iniciada tendencia hacia la generación de pactos de amplio alcance entre países geográficamente cercanos. Así, las comunidades vecinas se fortalecieron mutuamente a través de acuerdos que esta vez no eran contra nadie ni tenían una intención preventiva. Eran pactos que reconocían que muy a menudo las fronteras estatales no eran más que cicatrices de una historia que había sido pero que ya no tenía ningún sentido que fuera.

El propósito transformador observó rápidamente que numerosas cuestiones como la educación, la sanidad universal, la transparencia financiera o la justicia igualmente universales, requerían de mecanismos de actuación que replicaran el alcance deseado. Eso dio paso a la recreación de los organismos mundiales existentes y a la creación de aquellos que las nuevas necesidades demandaban. Los organismos consolidaron primero su posición de observatorios globales capaces de contemplar una cuestión en su conjunto, adquiriendo con rapidez la identidad de agencias proactivas formuladoras de propuestas, el paso final fue dotarlas de las atribuciones ejecutivas necesarias para hacer realidad esas mismas propuestas. La integración legislativa de los Derechos Humanos de una comunidad significaba también su adscripción a esos organismos y la plena aceptación de la capacidad de intervención de los mismos sobre ella.

La generalización de acuerdos regionales ha sido seguida por la realización de pactos interregionales que, en algunos aspectos, llegan a tener una dimensión mundial, la misma que tienen los transformados organismos transversales. La dirección es siempre de pequeño a grande. La evolución de todo eso es algo que el futuro determinará, y que deberá resolver armónicamente la exigencia de una Escala Humana que define que lo fundamental de cuanto acontece en su vida, es patrimonio de cada persona y de cada comunidad.  Todo ello desde el convencimiento y el conocimiento de que si eso resulta maximizado, si el uno no lo es para ser con todos, esa libertad carece de sentido real.

Nota del transcriptor

El Relato General de los Nuevos Tiempos no puede concluir, de la misma forma que la capacidad de recrear la belleza de los actos humanos no tiene fin aunque sí finalidad. Los Nuevos Tiempos aportan una dimensión donde la Humanidad camina confiada hacia su destino en plena armonía con su Madre Tierra, habiendo enterrado definitivamente las lacras que durante demasiado tiempo la acompañaron. La consecuencia de todo eso es tan indefinida como lo es la mirada ilusionada de los millones de ojos que ahora agradecen que tantos y a menudo tan calladamente, con sus enormes pequeños actos, no dejaran nunca que la luz de la esperanza dejara de brillar, aun cuando eso sucediera rodeada por una soberbia oscuridad que a fuer de oscura solo podía anunciar que esa misma luz sería la que acabaría con ella.

Difusión del Relato

Este relato es una transcripción que posee autoría pero carece de propiedad. Queda expresamente autorizada su difusión por cualquier medio y en cualquier ámbito, así como la traducción a cualquier lengua. El transcriptor expresa el ruego de que se respete la integridad del relato y se cite la fuente.

 

Relato General de los Nuevos Tiempos. El Estado (parte 4 de 5)

Por Marià Moreno, @humanismoahora

En los Nuevos Tiempos, el Estado sigue estando integrado por una comunidad o por varias de ellas, de acuerdo con lo que las diversas tradicionales culturales y hechos históricos aportan.Desde esas posibilidades, el Estado ha variado notablemente su posición de ancla cerrada en un espacio del planeta, para suponer un lugar abierto y permeable que busca el punto de encuentro que subraya la coincidencia y acoge la diferencia.

Otra variación muy significativa es la relación que las personas mantienen con el Estado. Una relación perfectamente observable, pero que no deja de ofrecer alguna dificultad a los narradores cuando tratan de definirla con precisión. Anotan que el deseo de un Estado perfectamente capaz se combina con el rechazo a su omnipresencia. Sus testimonios coinciden respecto a que las personas no entregan su libertad al Estado y tampoco forma parte de su voluntad caer en una situación de dependencia respecto a él. Consideran que sus misiones son muy importantes, pero que eso no debe hacer que ocupe el espacio que corresponde a los ciudadanos. Nadie espera que el Estado resuelva ningún asunto que las personas, trabajando juntas, puedan resolver por y desde sí mismas. Los Nuevos Tiempos son herederos de la formulación que expone que la pregunta correcta no es qué puede hacer la comunidad por una persona, sino qué puede hacer esa misma persona por su comunidad.

(Si te perdiste la tercera parte, puedes leerla aquí. La economía)

La Tarea

Cada comunidad define en cada momento cual debe ser la tarea del Estado, y siempre desde la diversidad, puede observarse como, en general, esa tarea no es tanto la de hacer, como la de velar que todo se haga de la forma que todos han decidido. El Estado no interviene de forma directa, salvo en los ámbitos en los que se ha decidido que así sea. Su misión pasa mucho más por las acciones de regular, controlar, asegurar, redistribuir y sancionar cuando es necesario.

Naturalmente el Estado también acoge en su misión la acción de impulsar, cuando así le es demandado. Sin embargo, la dinámica social descansa de manera central sobre la actuación de un rico entramado asociativo que a través de sus múltiples expresiones, asume conscientemente que debe ser él quien realice propuestas y ofrezca alternativas ante las dificultades. Son las personas multiorganizadas civilmente quienes marcan el ritmo de la vida común y el Estado sirve a ese propósito. El despertar de la conciencia es, antes que nada, una apelación a la acción personal en pro de la comunidad.

Si aquello que debe hacerse puede ser asumido desde el conjunto social, es desde ese lugar que se hace de forma preferente. La resultante conjunta es la existencia de un Estado omnipresente en la regulación y el control derivado, que ostenta la titularidad indiscutible de todo aquello que deba ser asegurado para todos, que hace efectiva la redistribución de lo que así deba ser tratado y que también está dotado de poder sancionador, pero que, salvo lo estrictamente necesario, no obra directamente, no hace, ya que eso le corresponde a la sociedad a través de su propia capacidad organizativa.
En el tránsito se escucharon voces que apuntaron a un rol mucho más activo del Estado, más intervencionista y donde fuera él quien llevara a cabo por si mismo numerosas actividades. El fructífero intercambio de ideas permitió perfilar numerosas cuestiones pero finalmente se concluyó que la idea global acerca del tamaño resultaba de aplicación al Estado, y por tanto resultaba armónico y proporcionado que el mismo tuviera límites.

Los Servicios Públicos

El papel del Estado en cuanto ejecutor material de determinados Servicios Públicos queda fuera de toda duda en los Nuevos Tiempos. Cuestiones como la Justicia, las Infraestructuras, las Relaciones con otras comunidades o la Seguridad interna y externa quedan siempre dentro de la acción directa, personalista, del Estado.

El debate en torno al Estado y la prestación de Servicios Públicos, se planteó especialmente respecto a aquellos ámbitos que se había decidido excluir del mercado prácticamente siempre, como eran la educación y la sanidad y lo que en su conjunto podía ser denominado como Servicios Sociales. En cualquier caso y en todos ellos quedaba fuera de toda duda la titularidad del Estado sobre la prestación de esos servicios. La obligación de prestarlos, de garantizar su universalidad, le correspondía. El debate, por tanto, no se refería a esa cuestión sino a la ejecución de los mismos. El encaje final más adoptado se basó en observar en primer lugar si el entramado civil era capaz de aportar organizaciones capaces de prestar esos servicios, y si era así, que fueran ellas las que los realizaran, de forma que donde no alcanzara la capacidad de las mismas sí debía llegar el Estado, pero solo después y no antes.

El resultado actual es una más que acertada combinación de acción pública y civil desarrollada habitualmente a través del emprendimiento colectivo, un emprendimiento basado en muchas ocasiones en las ideas aportadas por el cooperativismo. Esta combinación es capaz de satisfacer una cuestión central: la necesaria ausencia de lucro de las entidades y empresas que prestan materialmente esos servicios, ya que se considera que el servicio al bien común excluye, de manera natural, la posibilidad de lucro individual y concreto de nadie.

La Fiscalidad

Los Nuevos Tiempos contemplan la fiscalidad como una derivada natural de los mandatos centrales que cada comunidad define. Es una fiscalidad marcada por un objetivo central de redistribución ya que, como la economía, se encuentra directamente orientada al logro de la cohesión social. El sistema fiscal se basa fundamentalmente en la proporción y solo cambia ese criterio cuando se encuentra ante lo desproporcionado, generando, entonces, otra desproporción que lo compensa.

Un ejemplo de proporción muy extendido se da con la fiscalidad de los beneficios de las empresas, en tanto que la empresa demuestre su aportación, en los niveles adecuados, al logro de la cohesión social, no cabe gravar más sus beneficios, ya que si el objeto central de la economía ya ha sido servido no cabe redistribuir nada desde ese punto de vista. En la práctica muchas comunidades optan por un gravamen simbólico del 1% de los beneficios de las empresas.

La fiscalidad que grava el consumo y los intercambios económicos, encuentra su sentido de la proporción a partir de considerar el interés de la comunidad respecto a la realización de esas actividades. El concepto de necesidad también es tenido en cuenta y el gravamen efectivo, el impuesto a pagar, se gradúa considerando todo eso y los requerimientos globales de recaudación. Asimismo se tiene en cuenta que esta imposición no se caracteriza especialmente por su carácter redistributivo, lo que hace necesario su mantenimiento en el mínimo que resulte sostenible.

El exponente central de la visión respecto a la fiscalidad es la que se refiere a la persona. Se traduce en tres figuras impositivas: La Renta de las personas, su Patrimonio y su Sucesión. En los tres casos es nuevamente la proporción la que marca la redistribución y la ausencia de la misma la que implica una acción fiscal de mayor alcance. Si la renta de alguien, su patrimonio y aquello que deja a sus herederos se encuentran dentro de los límites aceptados con carácter general, no cabe una acción redistributiva superior a la que se deriva de que a mayor renta, patrimonio o herencia, mayor contribución. La cuestión es diferente cuando aparece aquello que se considera desproporcionado. De este modo, las rentas de capital son especialmente gravadas cuando superan ciertos límites. Ocurre lo mismo con el patrimonio personal cuando incurre en desproporción. Las herencias también pueden incurrir en esa desproporción cuando se pretende heredar el esfuerzo, de forma que los herederos no tengan necesidad de él para obtener sus medios de vida.

Los Organismos Reguladores de Mercado

Los Nuevos Tiempos asumen plenamente que el mercado carece de la capacidad para auto regularse, por lo que pese a basarse en una actuación personal constante y coherente, la misma debe verse apoyada por la presencia de organismos, que reciben el nombre genérico de Organismos Reguladores de Mercado. La misión de estos organismos es fundamental por cuanto el Estado asume una cierta limitación de su tamaño, que debe verse compensada con una capacidad de acción tan profunda como sea necesaria cuando el bien común puede ser puesto en riesgo.

El desarrollo económico se basa en la misma cuestión común que todo lo realizado: un movimiento permanente dirigido hacia la búsqueda y manifestación de la belleza del ser humano. En la medida que ese movimiento está totalmente extendido, numerosas manifestaciones contrarias a ella tienden a desaparecer o en cualquier caso, a tener una menor incidencia. Sin embargo, la constante de la presencia de los movimientos de flujo y reflujo es propia de las cosas humanas. En el tránsito se llegó a la conclusión de que aquello que era admisible, por natural, en una actuación humana concreta, no podía impactar decisivamente en la nueva construcción colectiva. Solo la voluntad común podía decidir una involución, si era el caso, y no podían hacerlo algunas voluntades que, por cualquier razón, no quisieran sumarse al movimiento global. Apoyar constantemente la acción de la gran mayoría frente al desajuste que una minoría pueda ocasionar, dio paso a la concepción que finalmente desarrolló el actual estado y poder de los Organismos Reguladores de Mercado.

Los Organismos Reguladores de Mercado están dotados de un amplio poder ejecutivo que llega a la posibilidad de suspender inmediatamente, con o sin carácter cautelar, cualquier actividad económica sobre la que hayan llegado al convencimiento de que está prescindiendo del bien común en su desarrollo. Esto atañe fundamentalmente a las empresas y sus productos en relación con la cohesión social, al sistema financiero y a los medios de comunicación respecto a su independencia, si bien es cada comunidad la que ha decidido la profundidad de su aparato regulador creando tantos organismos y tan especializados como ha considerando conveniente.

>> Parte 5 de 5. El Mundo

Relato General de los Nuevos Tiempos. La economía (parte 3 de 5)

Por Marià Moreno, Socio Director de Building Communities y co-autor del libro Construir Comunidad

Los Nuevos Tiempos han actuado de forma más que notable sobre la economía, aportando propuestas transformadoras que se inician con su finalidad, y prosiguen con el mercado, la empresa, el trabajo, la riqueza o el sistema financiero. Asimismo, el entero desarrollo económico se considera vinculado al adecuado uso de los recursos naturales y al cuidado del planeta. En este ámbito, la actuación se basa en un exigente desarrollo del sentido de la proporción y de la armonía, que se concreta en la incorporación permanente de la sostenibilidad en todo hecho económico, lo que lleva a la afirmación de que la economía debe ser siempre una auténtica Economía de la Tierra.

Las comunidades han logrado invertir la relación que previamente imperaba entre los modelos social y económico, poniendo el segundo claramente al servicio del primero. Los narradores exponen reiteradamente como las personas les decían que las cuestiones económicas eran así, simplemente porque ellas habían decidido vivir como lo hacían. El propósito de vida en común de las personas, qué quieren hacer y cómo lo quieren hacer, es el que construye la acción económica, sin que para ello nada resulte impensable, ya que han aprendido que ser capaces de concebir algo es el primer paso para hacerlo real.

(Si te perdiste la segunda parte, puedes leerla aquí. Los procesos sociales)

La Cohesión Social

Los Nuevos Tiempos determinan que la cohesión social es el propósito y finalidad última de la economía. La cohesión social es más importante que el enriquecimiento, y por eso el objetivo de la actividad económica se orienta hacia su logro y como consecuencia natural a la reducción de la desigualdad.

Concebir la economía al servicio permanente del interés colectivo, sin que eso fuera llevado a cabo de forma colectivista, supuso un apasionante reto. Es más que probable que fuera en el plano económico donde la conciliación entre libertad individual y finalidad común requirió de una mayor agudeza. Sin embargo la inteligencia colectiva supo encontrar, una vez más, respuestas para cada una de las preguntas.

Resulta indudable que el primer paso hacia el éxito fue la capacidad de concebir la posibilidad real de que el móvil económico individual y colectivo pudiera ser siempre conciliado. La capacidad, en definitiva, de entender que cada unidad económica forma parte de un todo que es capaz de sostenerla indefinidamente cuando unidad y todo alinean su propósito. Quizás fuera en la economía donde los Nuevos Tiempos necesitaron iniciarse, antes que en cualquier otro lugar, en la mente de las personas.

Las Falsas Verdades

El desarrollo natural del propósito transformador llevó aparejado el cuestionamiento profundo del modelo económico imperante. De manera inmediata se puso en duda la existencia de verdades naturales de la economía que no se podían contravenir y que impedían la realización de cambios reales. Se afirmó que tanto la economía como los modelos económicos son construcciones conscientes al servicio de quienes los impulsan, son tan solo una posibilidad y ciertamente lo que se ponía en marcha iba a demostrar que esas supuestas verdades no lo eran en absoluto.

Una primera “verdad” rechazada fue el lucro individual ilimitado como único motor posible de la economía, para eso bastó con observar la existencia de modelos alternativos, como el cooperativismo, que ya lograban alcanzar en algunos lugares una notable representación. Con todo, eso no significaba cuestionar la legitimidad de la recompensa derivada del esfuerzo personal. También ha quedado demostrado cuan inexacta era la afirmación de que todos los recursos son escasos. Una afirmación que prácticamente trataba de justificar la dinámica económica universal, además de la permanente, y muchas veces cruenta, lucha por los mismos. Resultaba mucho más cierto que había sido la expansión del conocimiento, alcanzando a través de la colaboración cada vez a más seres, la que había resultado ser la clave de la generación de las respuestas necesarias para el progreso humano general, lo que incluía las soluciones ante la supuesta objetividad de la escasez de un recurso.

Al mismo tiempo numerosas voces llegaron a la conclusión de que, en muchas ocasiones, lo que daba sentido al concepto de recurso escaso o abundante no era tanto el recurso en sí mismo, sino que eso dependía mucho más de si su dominio se encontraba en manos de pocos, en régimen de monopolio o oligopolio, o de si, por el contrario, estaba disperso o en poder de muchos. Este nuevo convencimiento llevó inmediatamente a la acción, de forma que de manera acelerada se extendió el rechazo frontal a la utilización de cualquier recurso, tanto natural como de conocimiento, cuyo poder estuviera concentrado. Esta opción, especialmente relevante en el ámbito energético, se constituyó inmediatamente en una más que importante oportunidad en el plano económico, ya que dinamizó de manera consciente numerosas iniciativas orientadas a satisfacer el nuevo deseo generalizado, que con diferentes variantes podía ser expresado así: “Dejar atrás un recurso escaso, en poder de pocos, para utilizar un recurso abundante, en poder de muchos, es siempre un paso cierto hacia el progreso de la libertad”.

El Mercado

Los Nuevos Tiempos mantienen, siempre con matices locales, una estructura básica de intercambio de bienes y servicios basada en el mercado. Si bien, se contempla la exclusión del mismo de determinadas cuestiones partiendo de dos criterios centrales. El primero derivado de asegurar el acceso a todas las personas, ocupando la educación y la sanidad normalmente un lugar en este grupo. El segundo criterio se basa en la consideración de que determinadas actividades deben ser de naturaleza exclusivamente pública, algunos ejemplos de sectores que pueden formar parte de este grupo son el energético, los servicios sociales o la producción de medicamentos. El rango de exclusiones debido a este segundo criterio puede ser relativamente amplio en algunos lugares o más reducido en otros, ya que la diversidad se hace patente y es cada comunidad la que muestra su criterio sobre qué debe quedar fuera del mercado.

En tanto y cuanto cada comunidad ha excluido las actividades en las que considera que el mercado no resulta competente, la incidencia de las posibles distorsiones debidas a su funcionamiento incorrecto va resultando menor. Con todo, sí es posible considerar todavía que la irresponsabilidad de algunos de sus agentes podrían condicionar el objeto último de la nueva visión económica, por tanto, el mercado es objeto de una permanente observación a través de los denominados Organismos Reguladores de Mercado, que tienen por misión corregir cualquier deriva que lo aleje de un funcionamiento plenamente coherente con el objetivo de la economía.

Todo y la obviedad de que esos agentes de mercado estaban conformados por los mismos seres que alentaban el tránsito, fue necesario un importante aprendizaje tras el que quedó claro que solo podían permanecer en el mercado quienes habían aceptado plenamente que la cooperación es un instrumento superior a la competencia, y también, que dado que la actuación externa no es más que un reflejo de la interna, nadie y tampoco ninguna empresa, puede lograr ser visto de manera permanente de una forma diferente a como realmente es. Esta última cuestión resulta del todo relevante ya que en los Nuevos Tiempos la garante real y última de la actuación del mercado es la persona consumidora. Ella dispone de la más amplia información sobre la empresa y los productos que consume, jugando aquí nuevamente las Nuevas Tecnologías un papel fundamental. Si decidiera retroceder en su actuación y obviar aspectos relevantes respecto a la empresa o su producto, nada podría detener el deterioro del mercado, de la misma forma que nada pudo detener la llegada a la situación actual tras decidir esa misma persona consumidora que su consumo estaría conectado con su conciencia. Todo descansa sobre el acto individual consciente y coherente.

La Empresa

Los Nuevos Tiempos consideran que la iniciativa de las personas es la primera garantía del progreso común, y que esa iniciativa puede y debe canalizarse a través del emprendimiento empresarial cuyo objeto es proveer bienes y servicios demandados por el conjunto social. Este planteamiento asume plenamente la necesidad de la existencia de la empresa. La nueva visión aportada se basa en considerar que si bien el objeto de la empresa no sufre una variación significativa, sí se da respecto a su objetivo, ya que la empresa solo tiene sentido al servicio del mismo fin que la economía: el logro de la cohesión social.

El desarrollo de empresas alineadas con la transformación ocupó de manera significativa a las primeras oleadas de personas que, tras despertar su conciencia, quisieron llevarla al plano empresarial. Ellas destacaron por sus propuestas claramente orientadas al bien común. Fueron empresas precursoras de lo que seguiría, ya que supieron ser ejemplos reales del hecho de que conciliar todos los retos no solo era posible, sino lo único que realmente daba sentido a aquello que se estaba haciendo. Con su acción, generaron modelos sobre los que pudieron construirse los que después han llevado a la empresa a su actual papel de activa y leal dinamizadora de la nueva economía.

Las empresas pioneras fueron aquellas que supieron detectar en el mercado la presencia, novedosa y consistente, de personas que planteaban de manera rotunda que su conciencia, en adelante, iba a ser decisiva para su consumo. Ellas estaban activando una de las tres formas fundamentales en el que el despertar de la conciencia se materializaba: a través del consumo. De la misma forma que las formaciones políticas clásicas consideraron que las candidaturas de prestigio podían ser una moda pasajera, un buen número de empresas no supieron ver que estaba ocurriendo porque siguieron considerando que los factores clásicos, y singularmente el precio, serían siempre decisivos, es por ello que actuaron con cierto retraso y algunas de ellas desaparecieron, pero fueron las más las que supieron incorporar el aprendizaje necesario para permanecer en el mercado.

En el tránsito, la empresa recibía su primer encargo, ser capaz de aportar a los consumidores bienes y servicios, concebidos, desarrollados, comercializados, y en suma, ofertados desde el soporte a los valores universales que empujaban la nueva construcción social. Supo hacerlo y a eso contribuyó decisivamente que el mercado donde se encontraban esos consumidores se estaba convirtiendo en el gran mercado, en el único mercado relevante.

No acabaron aquí los encargos a la empresa, ya que la misma también debía demostrar que su objetivo era lograr la cohesión social. Nuevamente fueron necesarios numerosos ensayos y nuevamente las comunidades mostraron diferentes formas de considerar que la empresa lo estaba haciendo. Entre otras iniciativas, se fijaron especiales condiciones para la distribución de beneficios, aparecieron límites respecto a los rangos salariales, se generalizó el requerimiento de la que empresa demostrara el apoyo efectivo a la economía local, y fue especialmente relevante la necesidad de demostrar la homogeneidad universal de las condiciones en que se generaba la oferta, de forma que todos los productos presentes en un mercado estuvieran dotados con similares criterios sociales. El precio de un producto no podía, en forma alguna, basarse en una dejación de lo que todos consideraban bueno para todos en cualquier lugar del planeta.

Siempre con variantes locales, se puede afirmar que una primera etapa fue cubierta a través de la manifestación espontánea de la empresa, que aportaba públicamente los medios de prueba y evaluación que consideraba oportunos. Esto fue seguido por la exhibición de una etiqueta que validaba la contribución a la cohesión social. La gestión de esa etiqueta corría a cargo de un Organismo Regulador de Mercado. Esta etapa sirvió para desarrollar el aprendizaje suficiente respecto a una evaluación objetiva, lo que dio paso a la etapa actual donde todas las empresas, como condición necesaria para actuar en el mercado, someten a la evaluación del Organismo Regulador su contribución, de la misma forma que hacen públicas sus cuentas. Una evaluación negativa por parte del Organismo Regulador supone la imposibilidad inmediata de permanecer en el mercado.

En tanto que expresión de dinamismo personal, la propiedad de la empresa se ha mantenido siempre en una perspectiva de libertad, por lo que cualquier persona o grupo de personas pueden ser sus propietarios, si bien la reformulación del objetivo de la empresa generó de manera espontánea un aumento exponencial de las diversas formas de emprendimiento colectivo, siendo el cooperativismo la más desarrollada. La empresa se somete a la misma cuestión relativa al tamaño, de forma que el mismo no pueda ni alterar el mercado, ni constituirse en un poder que pueda condicionar el gobierno democrático de una comunidad.

El Trabajo

El trabajo es concebido en los Nuevos Tiempos desde una perspectiva netamente humana, asumiendo plenamente la consideración de que es el trabajo el que debe adecuarse a las necesidades del ser humano. El trabajo es la fórmula universal para que cada persona pueda acceder a los medios que le permitan desarrollar una vida digna, y está sujeto a todos los derechos que se derivan de ello y asimismo está sujeto al esfuerzo.

La cohesión social y la disminución de la desigualdad es concebida como el fruto del esfuerzo orientado de las personas, que desde su libertad intervienen en los hechos económicos al servicio de esos objetivos. Una consecuencia clara es el reconocimiento del valor del esfuerzo individual ya que es la sociedad, lo colectivo, el primer beneficiario del mismo.

Siempre con variantes y matices, las comunidades consideran que la capacidad de esfuerzo es una de las principales cualidades humanas, y que por tanto privar a alguien de ejercer esa capacidad planteando el riesgo de adocenamiento de la satisfacción de sus necesidades, significa también privarle de parte de su humanidad. Al mismo tiempo, colectivos específicos de personas, sobre los que en cada comunidad se ha llegado a un amplio consenso, quedan fuera de toda consideración de encontrarse en riesgo de adocenamiento, siendo en esos casos el ofrecimiento del mayor apoyo y garantías posibles una muestra inequívoca de progreso.

El trabajo, al estar sometido al principio de esfuerzo no está garantizado, de la misma forma que no lo está renta alguna. Los Nuevos Tiempos protagonizan la mayor manifestación educadora de la historia de la humanidad, asimismo las empresas se alinean decididamente con sus personas, al tiempo que la legislación presta el debido soporte, y todo resulta coherente y posible, pero es siempre la persona la que debe realizar la mayor aportación. Las comunidades han acuñado una expresión para sintetizar su propósito: “Garantizar la oportunidad no quiere decir garantizar el resultado. Nada puede ser indiferente al esfuerzo”.

Hasta llegar a esa síntesis el debate fue muy importante, eso hace que sea posible encontrar algunas soluciones con un perfil más garantista que otras. La cuestión central debatida fue el temor de que la ausencia de garantía de empleo y renta, provocara una actitud mucho más agresiva, particularmente en las empresas, y su actuación en las actividades económicas denotara esa misma agresividad. Asimismo se dudaba de si debía garantizarse empleo y renta mínima por considerarlos derechos vinculados a la ciudadanía. El resultado final fue asumir el riesgo respecto a la actuación de las empresas teniendo en cuenta que los responsables últimos de lo que ellas hicieran serían las personas consumidoras. Todo se construye por todos en cada momento. Respecto a la segunda cuestión se consideró finalmente que garantizar la oportunidad era el derecho que debía ser protegido.

En cualquier caso, se mantiene que en el ámbito del trabajo es donde una persona puede observar con claridad la relación entre causa y efecto, y que resulta evidente que si la seguridad lo preside todo en todo momento, podría gozar del efecto sin llegar a percibir cual es la causa real del mismo.

La Riqueza

Es fácil reconocer lo que puede denominarse como una prevención general de los Nuevos Tiempos respecto a la riqueza y particularmente respecto a la riqueza ilimitada. No puede ser de otra manera ya que la extrema riqueza carece de todo sentido de la proporción y de la armonía.

Las comunidades, una vez más con variantes, consideran que una persona puede en función de su esfuerzo alcanzar un mayor nivel de riqueza que otra. Así, en tanto que dependa de su trabajo, no limita ese nivel más que en lo que ya se deriva de la existencia de las horquillas que regulan las diferencias salariales. Una persona puede enriquecerse como fruto de su trabajo ya que eso puede ser una consecuencia natural de su esfuerzo.

La vinculación del concepto de esfuerzo al trabajo es directa, pero no se reconoce eso, en absoluto, en la idea de renta. De forma que es absolutamente extraña la posibilidad de que alguien base su economía, o la de su familia, en el disfrute de rentas. Contando con ese criterio, está muy extendida la limitación del porcentaje de ingresos que pueden percibirse provenientes de rentas respecto a los ingresos totales, dándose planteamientos claramente restrictivos en algunos lugares y algo más abiertos en otros, pero que persiguen la misma finalidad: resulta legítimo que el esfuerzo aporte riqueza a la persona pero no lo es, en ningún caso, la riqueza sin esfuerzo.

Los Nuevos Tiempos rechazan frontalmente la especulación por su total ausencia de esfuerzo.La especulación no puede ser contemplada desde ninguna de las nuevas perspectivas, ya que la necesidad de que alguien pierda para que alguien gane no encaja en forma alguna en el objetivo de que todos ganen.

La vinculación de la posibilidad de riqueza al trabajo y la limitación de las rentas del capital, planteó interesantes objeciones derivadas de que eso supusiera la imposibilidad de acumular el capital necesario para que las empresas se desarrollaran. La respuesta se inició desde la observación de la situación de partida. Una situación en la que podía reconocerse el hecho de que unos pocos controlaban y manejaban grandes sumas, pero en la que al mismo tiempo muchas grandes empresas ya habían dividido su capital en minúsculas fracciones que eran propiedad de millones de personas. Esto era así al punto de que podía llegar a afirmarse que, en cierta forma, las grandes empresas ya eran de propiedad colectiva, por tanto lo que debía hacerse era canalizar esa gran capacidad de acumulación hacia el destino definido por todos. Un aspecto también significativo era que el mutualismo, una acción que se alineó de manera especial con la transformación, ya demostraba su capacidad para aunar voluntad y dinero procedente de un gran número de mutualistas.

Una consecuencia directa de la prevención sobre la riqueza ilimitada es la definición de una severa restricción en los derechos de herencia, ya que este puede ser el método central para que alguien, sólo por mérito de familia, pueda alcanzar una posición de rentista gracias al esfuerzo de sus antecesores. No se considera legítimo que el esfuerzo pueda ser transmitido ya que es privativo de quien lo realiza, y resulta del todo incoherente que nadie tenga garantizada renta ni trabajo alguno y eso sí pueda estarlo por herencia. Todos los herederos gozan de la garantía de oportunidades, y a ellos tampoco se les puede garantizar el resultado. La materialización práctica adoptada por la generalidad de las comunidades se basa en aceptar que una persona sí pueda heredar un cierto grado de bienestar, pero no más allá.

La transformación que ha retornado la riqueza a una posición armónica está prácticamente culminada, sin embargo, el nuevo propósito, en sus momentos iniciales, planteó un conflicto con quienes en aquel momento disponían de grandes fortunas. Un conflicto que podía parecer irresoluble y que también abarcaba a aquellos que hacían de la especulación su método para lograr enriquecerse. Fueron diversas las circunstancias que se dieron cita para encaminar la cuestión. En primer término el despertar de la conciencia tenía un carácter absolutamente transversal y por lo mismo alcanzó a personas con gran poder económico, para ellas resultó relativamente sencillo encaminar su actuación en el sentido demandado por la transformación. El consumidor consciente también lo fue respecto a los productos financieros, de forma que muy buena parte del poder económico previo se redujo sensiblemente cuando los depósitos y pequeñas inversiones de millones de ahorradores se desplazaron hacia destinos éticos. Toda la economía universal se transparentó cuando, sin tardar demasiado tiempo, se erradicó el concepto de paraíso fiscal, de modo que los flujos económicos y financieros quedaron sujetos a la observación y control de las haciendas estatales. En esa misma línea, la implantación de sistemas fiscales progresivos especialmente concienciados ante la gran riqueza, supuso el paulatino desgaste de las fortunas desproporcionadas que finalmente se vieron sujetas a las restricciones del derecho de herencia.

El poder económico y financiero que se declaró contrario al avance, se situó en el mismo plano que aquellos poderes políticos que también lo hicieron. Con su acción lograron como ellos retrasos temporales y que algunas gentes tuvieran que protagonizar actos excepcionales, pero no lograron alterar el sentido de la historia.

El Sistema Financiero

En los Nuevos Tiempos el papel y función social de los bancos se dirige a una misión esencial: canalizar el ahorro y ofertar crédito a las personas y empresas, sin que puedan proveer, en la práctica, de mayores servicios financieros y en cualquier caso ninguno vinculado a la idea de especulación. Asimismo, la actuación de los bancos es controlada permanentemente por un Organismo Regulador de Mercado.

Los Bancos siguieron de forma más o menos rápida la misma trayectoria que el conjunto de las empresas. Sus usuarios reclamaron de ellos comportamientos éticos y garantías de seguridad, esto proporcionó oportunidades a algunas entidades mientras que las nuevas exigencias resultaron insalvables para otras. Una vez más, el mercado operado desde la conciencia de las personas consumidoras demostró un enorme poder para que todos los agentes intervinientes se adecuaran a sus exigencias. En la medida que el componente especulativo dejó de formar parte de la práctica bancaria, su conexión con el conjunto social mejoró notablemente y por lo mismo, su función fue mucho mejor entendida y aceptada. Quedó claro que el Sistema Financiero formaba parte del todo social y se encontraba a su servicio, por tanto, lo que hacía no podía llevar nunca a una extraña polarización en la que parecía que era el todo social el que le servía a él.

Lo sucedido con el Sistema Financiero pone especialmente de relieve la profundidad de lo aportado por la transformación en el ámbito económico. El Sistema Financiero se articulaba sobre la satisfacción del lucro individual, tan ilimitado como fuera posible. En el momento en que se demandó al banco que el lucro individual coincidiera con el bien común, limitando conscientemente el beneficio, la oferta del sistema basado en el lucro individual colapsó, ya que no tenía más que ofrecer que maximizar el beneficio individual sin construir nada en absoluto, y lo que la persona quería era justamente orientar a la mejora de la construcción de su comunidad su beneficio individual.

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