Una Empresa Emocionante

Por Enrique Marco, Executive Coach

La palabra compañía para nombrar a una organización no es demasiado frecuente. Descubrir el sentido profundo de la palabra y la repercusión que tienen las compañías de cualquier tipo en nuestras vidas hace conectar con la profundidad del concepto. Las compañías son las personas que acompañan a otras, que nos acompañan. También las alianzas o confederaciones.

El tiempo que dedicamos al trabajo en nuestra vida es uno de los espacios vitales en que la calidad de las compañías cobra especial relevancia por su incidencia en nuestro balance y equilibrio emocional.

Discriminar el estar o no en una buena compañía es tan sencillo como tomar contacto con cómo nos sentimos y qué emoción está más presente en nuestras relaciones y jornadas laborales.

Esas sensaciones que se viven íntimamente mantienen conexión directa con algo que las personas del entorno han hecho o dicho o no han hecho o han dejado de decir, y también, con todas las interpretaciones subjetivas que se hacen acerca de las intenciones de los actos. De ahí surge la fuerza y el vínculo o la debilidad y ruptura en las relaciones.

Si todos estos impactos emocionales individuales quedan sin resolver, permanecen “condensados” en el ambiente y configuran un clima, el clima laboral: la suma de las emociones de todos los individuos y los equipos que constituyen la comunidad de una organización.

El clima no tiene fronteras ni límites, traspasa nuestros ámbitos de trabajo e invade al resto de dimensiones personales y sociales que se benefician de su bondad y calidez, si es anticiclónico, o pueden contaminar y  enfriar, si es borrascoso o poco ecológico.

El abordaje saludable de las dificultades emocionales que se despiertan en la interacción en el trabajo incide radicalmente en el desempeño. El éxito de los equipos humanos queda determinado por el flujo ininterrumpido en las relaciones. Las organizaciones que, curiosamente, se alertan ante cualquier desviación mínima de los objetivos marcados y rastrean minuciosamente sus causas, olvidan a menudo tomar el pulso al estado del campo emocional de sus agentes.

Convertir a las compañías en unas buenas compañías pasa por contemplar, atender y cuidar la dimensión emocional de las empresas, implicando a todos sus componentes en una continua toma de conciencia sutil de este nivel. La cultura de aprender a mantener unas relaciones interpersonales limpias, actualizadas y comprometidas con el desarrollo de todos los individuos y equipos es una empresa realmente emocionante.

 

Coaching: El Laboratorio Creativo

Un espacio perfecto para desarrollar nuestro potencial de creación e innovación
Por Marina Fernández, CPCC

¿Alguna vez has deseado ser más creativ@?

Como coach, muchos de mis clientes son

artistas o creadores en diferentes ámbitos, y es que me apasiona explorar con ellos el proceso creativo. Junto a ellos – ¡y con el resto de mis clientes! – descubro una y otra vez que ser creador no es una profesión; es una actitud.

Hoy un cliente me escribe: “Coaching es una invitación a abandonar la pesada carga de la insatisfacción para redescubrir un espacio originario y fértil que está en gran medida sin explorar.” GIOVANNI CROATTO, compositor y productor  audiovisual.

Y es que cuando las  personas o los equipos se implican en una relación de coaching se ven a la vez inmersos en un proceso plenamente creativo. Un proceso en el que no recurrimos a las respuestas trilladas sino que nos abrimos con curiosidad a explorar nuevas perspectivas y posibilidades.
Cada sesión (y los días que le siguen), es un laboratorio creativo en el que el cliente descubre su capacidad para crear y co-crear partiendo de la realidad de cada instante. Crear a partir de sí mismo, del otro, de lo que se presenta ante él, e incluso de lo que no se presenta. Así se descubre como un creador de realidad capaz a partir de cualquier circunstancia.

De este modo,  la creatividad que suscita un proceso de coaching nos permite tender un puente sólido y tangible entre la realidad presente y nuestros sueños para nuestra vida, nuestra empresa, nuestro equipo, nuestro proyecto…. Hacemos un viaje    transformador: del soñador al creador, de la insatisfacción a la plenitud.

Tu trabajo es un acto creativo.

¿Puedes decir sí a esta afirmación?

Si no es así….

¿Cómo es tener el coraje de convertir tu trabajo en un acto creativo?

¿Y en quién te conviertes tú entonces?

“No hay jubilación para un artista. Es tu manera de vivir, así que no tiene fin.” HENRY MOORE

 

La Armonía de lo Femenino

Por María Mateo, Coach

El papel de la mujer es y ha sido siempre fundamental en todas las sociedades desde que el mundo es mundo. Ellas pueden dar vida y energía, abnegación y comprensión, amor y sabiduría, para mantener el equilibrio necesario en la sociedad y en el hogar.

Si nos asomamos a la historia más reciente, mirando atrás hace apenas 60 años que la mujer pudo ejercer por  vez primera  su derecho al voto y a ser considerada una ciudadana de primera. Todo esto se logró gracias a mujeres pioneras que a través de su constante lucha sirvieron de ejemplo y consiguieron forzar cambios importantes, al no poderles negar la evidencia de que la mujer tiene un lugar  muy significativo en la sociedad – y me atrevo a decir-  “por Ley de Vida”.

A pesar de que aún queda un largo camino por recorrer, deberíamos ser ecuánimes  y  valorar los logros que la mujer ha conseguido en su ardua lucha por alcanzar la igualdad y su equiparación con el hombre hasta nuestros días.
A pesar de los logros conquistados hasta el día de hoy, en este siglo XXI la mujer deberá  enfrentarse a grandes desafíos, tendrá que seguir trabajando para mantener el territorio  conquistado, pero sin lugar a dudas, la mayor de las batallas que deberá librar será “la conquista de sí misma”.

Sinceramente pienso, que en la actualidad la mujer ha pasado de un extremo al otro. Si bien antes tenía el rol que le vino impuesto por la sociedad machista, ahora trata  de encontrar su lugar en el mundo, compitiendo y/o rivalizando con el hombre, cuando en realidad el Universo femenino es tan magnífico, al igual que el del hombre, que ambos bien complementados, pueden llegar a conquistar la armonía en una sociedad enriquecida por los valores, características y singularidades de ambos sexos. Sin embargo  tengo la sensación de que la mujer hoy en día se está alejando de sí misma, de su naturaleza, de su propia esencia…, haciendo limitado uso de los dones femeninos con los que el universo la ha dotado.

Quisiera hacer mención del libro de Herminia Gisbert “uno+uno=UNO” en el que con su particular sabiduría y enfoque de la dualidad Él /Ella, escribe lo siguiente:

“En el seno de la sociedad, podemos relacionar lo femenino con el misticismo, la religión y el arte y lo masculino con la ciencia, la investigación y la política. Sin embargo, no debemos olvidar que ambas posibilidades de conocimiento – racional e intuitivo – ambos modos de experiencia _ intelectual y sensible – y ambas formas de actuar – egoacción y ecoacción – son dos aspectos complementarios, totalmente necesarios para la evolución y desarrollo tanto del individuo como de la sociedad humana en general, pues como bien dicen los filósofos, el bien no se haya en el yin o en el yang, sino en una sabia armonía entre ambos”.

Creo llegado el momento de que la mujer haga un alto en el camino y empiece a revisar sus valores, su actitud, sus creencias, sus sueños, etc. Es aquí donde el Coaching tiene un papel muy importante de ayuda, puesto que acompaña mediante preguntas concretas, hacia la conexión con una misma, con su centro de poder…, hasta el origen  donde fluye el manantial interior en el que se encuentran  todas las respuestas  necesarias para la vida. Es un proceso de toma de conciencia, de saber qué es importante y qué es superfluo. Es un proceso de transformación que permite convertirte en la mejor versión de ti misma.

A través de mi experiencia como coach, soy testigo de cómo la mujer que vive un proceso de coaching puede llegar, desde la conexión consigo misma, a armonizar su vida profesional con su vida familiar y personal, a sentirse merecedora de una vida mejor, a hacer elecciones  más conscientes y a utilizar su intuición femenina como brújula en su camino. En definitiva,  a sentir el orgullo de SER MUJER.

 

Coaching Carpe Diem

Por Jaume Abad, Coach

El concepto y significado de la expresión Carpe Diem planea constantemente en mi
vida y su aura me ha conducido al mundo del coaching.

Tengo la convicción de que el Carpe Diem puede ejercer de “despertador” a muchas
vidas adormecidas, ayudando a tomar conciencia y a seleccionar lo esencial e
importante, y descartar lo banal y superficial. Para ello, a menudo es imprescindible
“una parada en el camino” para hacer balance de donde estamos, y a donde queremos ir.

Lamentablemente, aunque parezca mentira, la mayoría de los mortales pasan por
la vida medio dormidos y distraídos con valores más relacionados con su ego, que
con su esencia, con su SER. Obsesionados con TENER cuanto más cosas materiales
mejor para competir de forma mezquina con los de su entorno, se llenan de vacío y
superficialidad, y pierden el norte de lo que realmente vale la pena y un tiempo que
no volverá, el tren de su vida.

Mucha gente adinerada está perdida, buscando fuera de sí mismos “migajas” de
placer o satisfacción, de cariño, seguridad o amor, cuando en su interior tienen un
tesoro mucho más grande que cualquier cosa material que el mundo les pueda
ofrecer. Son gente rica materialmente, pero muy pobre cultural y espiritualmente.

La esperanza o creencia de que estadísticamente viviremos al menos 80 años (que
solo son 960 meses), nos hace despreciar el valor de nuestro tiempo. Es lógico que
con esta expectativa de esperanza de vida, no se practique el Carpe Diem. Sin
embargo, en situaciones extremas como por ejemplo cuando muere algún amigo o
familiar inesperadamente, cuando no tocaba, es cuando todos los esquemas se
rompen, se dejan de lado todas las tonterías y nuestra mente entra en estado de
“shock”. Es cuando nos despertamos para reflexionar si estamos aprovechando
verdaderamente la vida, si estamos valorando nuestro tiempo, si estamos amando
tanto como podríamos a nuestra pareja, hijos, familia y amigos, si estamos
trabajando en el proyecto profesional que más nos gusta y más ilusión nos hace,
etc…

Tenemos una gran oportunidad con la Vida que nos ha sido dada, y ese regalo sólo
se nos da una vez. Es nuestro el poder de elegir qué hacer con ella. De lo que se
trata es de ser lo más coherente posible entre lo que uno piensa, su filosofía de
vida, y su comportamiento en todos los entornos, también en la empresa, donde
cada persona invierte una parte importante de su tiempo, de sus vida. Por tanto, lo
primero de todo es tener clara la filosofía de vida. El concepto Carpe Diem, ayuda
a recordar si vamos bien por el camino de la AUTENTICIDAD.

El Carpe Diem respecto al amor en pareja, es dejarse de tonterías y valorar como
es debido la relación, y no confiar en que la pareja lo será toda la vida sino
trabajar para que así sea. El ritmo de vida actual no ayuda a tener el diálogo que
se debería tener, y a veces, sobre todo en la época en que los hijos absorben la
mayor parte del tiempo libre de la pareja, es importante salir de casa, y hablar cara
a cara, relajadamente, y mirándose a los ojos.

Carpe Diem es no tener miedo al amor, no tener miedo a sacar tu esencia y
desnudar el alma para dar y recibir. Es arriesgar, y ser valiente, pero sobre todo, lo
que quiere decir Carpe Diem, es VIVIR, querer aprender a vivir intensa y
apasionadamente.

Uno de los sentidos de la vida más consensuados se resumen en la sencillez de la
frase “amar y que te amen”, pero cada uno debe encontrar en su interior su propio
sentido, qué cree que ha venido a hacer aquí, y cuáles son los grandes objetivos o
misiones de su vida.

La Filosofía Carpe Diem no funcionaría ni tendría ningún sentido sin el amor, que a
su vez es, junto con la conciencia del SER, el camino de la felicidad.

 

Ídolos y gigantes con pies de barro. Beneficios de la incertidumbre

Por Jordi Vilà, Executive Coach

En la labor diaria que desarrollo como Consultor y como Coach, estoy en contacto continuado con personas que desarrollan diversas actividades, desde los estudiantes de universidades o escuelas de negocios, hasta los empleados públicos o privados, altos directivos o profesionales liberales; todos ellos tienen algo en común: son personas, aunque a veces sea difícil reconocerlos como tales, por los enormes esfuerzos que hacen para ocultarlo.

Del mismo modo, las organizaciones, grandes o pequeñas, públicas o privadas, mercantiles o con finalidades sociales, comparten diversos factores comunes, de entre los que destaca el estar realizando su misión con personas, algo que, a menudo, y más en estas épocas, parecen olvidar. Organizaciones que, apenas hace un par de años anunciaban a bombo y platillo ambiciosos planes RSE, de conciliación o ambos, o enumeraban su alta implicación con el bienestar de las personas, sufren de una profunda amnesia que les lleva a una peligrosa ley del péndulo. Algunas de ellas, incluso llegaron, antaño, a ser premiadas por estos motivos….sobre el papel

A diario oímos hablar de antiguos ídolos personales, personas a las que sus alumnos/colaboradores/compañeros/jefes, habían ascendido a los altares, que han caído en profundas simas, algo a todas luces injusto, con los ídolos y con sus creadores ya que las personas no somos más que eso: personas, aunque a más de uno le cueste creérselo y devenga en una especie de reyezuelo de república bananera con ínfulas de Capitán General.

Todo y así, debemos ser conscientes de que esos ídolos caídos, tienen buena parte de culpa de su caída al crecerse ante el halago, al ser ellos mismos los grandes propagadores de historias banales convertidas en grandes gestas, procurando ensombrecer esos pequeños matices que tan grandes hacen a las personas y tanto ayudan a las organizaciones.

Veo y oigo decisiones guiadas por la más enorme de las soberbias; personajillos de tebeo cuya mayor cualidad ha sido estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, utilizando el temor como moneda de cambio y a quien todo se le perdona porque “el/ella es así”.

Cuando vemos organizaciones en las que la salida de personas es un continuo goteo; cuando, además, esas personas son personas que han demostrado sobradamente su valor y cuentan con ideas frescas para el futuro, ímpetu, empuje, optimismo y alegría ajada por la cultura organizacional, empecemos a pensar que esas personas no dejan la Organización; ¡huyen de ella y de sus jefes! Y, lo que es más curioso, vemos como esos mismos jefes, denostan a esas personas. Suelen ser estructuras con muy poca capacidad de autocrítica, soberbia a borbotones y gestores que no concilian ni tan siquiera con ellos mismos.

Bendita crisis, bendita incertidumbre que hace aflorar hogaño esas miserias. Aunque pueda parecer injusticia o crisis personal, es una espléndida oportunidad para renacer y valorar en su justa medida la vida cotidiana, nuestro sueños e ilusiones y, sobre todo, para alinearnos con nosotros mismos y aquello que anhelamos; lejos del hedonismo y próximo a nuestro interior; un momento en el que llega a verse la satisfacción de echar una mano sin esperar nada a cambio, de contribuir a la recuperación de unos valores que, no olvidemos, siguen ahí esperando a que vayamos a buscarlos. Por fin, bendita incertidumbre.

 

Cómo convertir los puntos débiles en fortalezas

Por Leire García Galardi, Executive Coach

Como coach, uno de los aspectos con los que tengo el lujo de trabajar con mis clientes son sus puntos fuertes. ¿Qué hacen bien de forma natural? ¿Cuáles son sus fortalezas? ¿Qué características de su personalidad brillan con luz propia?

Centrarse en esa parte no es tarea fácil, ya que la mayoría de los clientes vienen al coaching con un montón de ideas de lo que “deberían mejorar”. Trabajar los puntos fuertes, creer en el propio potencial, y vivir lo que cada uno es, me parece esencial para empezar a construir algo nuevo desde ahí. Se trata de que el cliente no  juzgue lo que interpreta como negativo y evitar que, a la primera de cambio, retire de su mapa una aparente debilidad. Los clientes pueden aprender no sólo a reconocer sus fortalezas y a usarlas sino ir un poco más allá y convertir sus supuestas debilidades en poderosas armas.

Me explico con un ejemplo en el mundo del deporte. Me encanta el baloncesto, he jugado durante muchos años y estoy vinculada a este deporte personalmente desde casi siempre. Un día, en un partido de una Universidad americana de la N.C.A.A, analizamos el caso de un entrenador que hace exactamente lo que nos ocupa hoy: convertir una aparente debilidad, en la más potente de sus fortalezas. Es sabido que en el baloncesto, la altura es un factor muy importante. Brad Stevens, entrenador de la Universidad de Butler, se encontraba cada temporada que no podía reclutar a los mejores jugadores altos. Elegía a los mejores jugadores que podía, intentando que fueran lo más altos posible. Al final, conseguía un equipo de nivel medio, en relación a las mejores universidades del país. Un día decidió darle la vuelta al asunto. Dejó de considerar la ventaja de la altura como un factor decisivo y se centró en fichar a los mejores jugadores que podía conseguir, sin importar los centímetros. Consiguió tener un equipo muy bajo con jugadores que él valoraba y que tenían otras características muy valiosas para él (velocidad, versatilidad, compromiso, fortaleza, defensa, motivación, etc.) y así se convirtieron en uno de los equipos más potentes.

Algunas claves para conseguirlo:

•    No juzgar una característica propia, sea cual sea, como negativa
•    Ser creativo
•    No dar nada por supuesto
•    Huir de las “verdades absolutas”
•    Luchar por la autenticidad
•    Buscar “la diferencia” como base de la identidad personal o grupal
•    Creer en uno mismo

¿Qué se puede hacer para que una persona convierta el “soy demasiado sentimental” o “soy desordenado” o “soy tímido” en una fortaleza?

Algunas preguntas abiertas para la exploración con los clientes:

•    ¿Cómo puede ser “demasiado sentimental” una ventaja?
•    ¿Qué me aporta “ser desordenado”?
•    ¿Si no rechazo “soy tímido”, qué posibilidades se abren?

“Ser bajito” también era una aparente debilidad y el equipo de la Universidad de Butler consiguió alcanzar la Final Universitaria  (donde participan más de 300 equipos) siendo la sensación del año. ¡Brad Stevens consiguió renovar su contrato hasta el 2022!